La Junta gastó 17.000 euros en equipos de seguridad para la casa de Monago en Badajoz

Residencia para presidentes de la Junta en Mérida/
Residencia para presidentes de la Junta en Mérida

El Sindicato Unificado de Policía denuncia que el traslado del presidente a su vivienda particular de Badajoz merma vigilancia en las calles

E.F. DE VEGA | J. SORIANO

La Consejería de Presidencia de la Junta de Extremadura gastó el pasado año casi 17.000 euros en la adquisición de un sistema de vigilancia para la vivienda particular del presidente del Gobierno de Extremadura.

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El dato figura en el portal de transparencia de la Junta de Extremadura, donde se indica que el importe de esa adjudicación realizada a la empresa de seguridad Secoex durante los primeros nueve meses del pasado año ascendió a 13.996,68 euros, cifra a la que hay que sumar otros 2.939 euros de IVA.

El portal de transparencia no aporta más datos, pero la Junta confirmó anoche que ese gasto se realizó después de que alguien tratara de acceder a la vivienda particular que José Antonio Monago tiene en la urbanización de Las Vaguadas, que está a las afueras de Badajoz.

La confirmación se produjo pocas horas después de que la vicepresidenta de la Junta, Cristina Teniente, asegurase en rueda de prensa que la decisión del presidente extremeño de mantener su residencia en Badajoz supone «cero euros» para la Administración regional.

Según expuso, la seguridad personal no supone gasto añadido, ya que los anteriores mandatarios también tenían protección, con la diferencia de que ahora, afirmó, hay menos escoltas. Sólo reconoció el uso del coche oficial, aunque apuntó que los anteriores presidentes también tenían vehículo asignado por la Junta. Pero no mencionó gasto en gasolina o mantenimiento.

Teniente señaló que el Ejecutivo autonómico ha recibido numerosas llamadas de instituciones interesándose por la venta del «palacio presidencial», la residencia oficial del presidente la Junta. Uno de los interesados es el Ayuntamiento emeritense, que ha propuesto hacerse cargo de la casa. «Vamos a escucharle», apuntó.

La vicepresidenta indicó que la casa «ha simbolizado durante 30 años los privilegios de la vieja política en Extremadura, que se han ido eliminando en esta legislatura». En cualquier caso, afirmó que se dará al edificio «un uso genuino y en beneficio de la ciudad de Mérida».

Menos vigilancia en Badajoz

Por otra parte, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) denunció ayer la merma que sufre la vigilancia policial de la ciudad de Badajoz desde que el presidente de la Junta de Extremadura decidió establecer su residencia en su vivienda particular.

El portavoz del sindicato, Pedro Donoso, asegura que la situación más grave se vivió en el primer semestre del pasado año, cuando la ciudad llegó a quedarse en algunas franjas horarias «con un solo coche policial mientras dos policías nacionales custodiaban la vivienda del presidente».

Esa situación se dio en los meses posteriores a los asaltos que sufrieron la vivienda del alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso, y la del presidente de la Junta, José Antonio Monago, que viven en la misma calle. En el primer caso, los delincuentes consiguieron entrar en la propiedad del alcalde, mientras que en el segundo fue fracturada una ventana de la vivienda del presidente.

Hasta ese momento, la vivienda particular de José Antonio Monago no contaba con vigilancia policial estática, pero el intento de robo sufrido el 30 de enero de 2013 hizo que de forma inmediata se estableciese un servicio de seguridad permanente formado por dos agentes que disponían en todo momento de un coche patrulla estacionado junto a una urbanización privada en la que existen otras 16 viviendas además de la del presidente.

Desde el SUP se asegura que la implantación de ese servicio obligó a reducir la vigilancia en las calles de Badajoz. «Se dio la paradoja de que por custodias en hospitales, conducciones de presos, intervenciones policiales y mala gestión de los recursos, un solo coche policial prestaba servicio para dar cobertura a 165.000 habitantes mientras el presidente y sus 16 vecinos tenían dos policías custodiando sus viviendas».

Pedro Donoso ha recordado que su sindicato comunicó los hechos al delegado del Gobierno, a quien le transmitió que la plantilla policial de Mérida era la idónea para realizar ese servicio porque contaba con el doble de agentes de lo que le correspondería por población (226 funcionarios frente a los 104 de la comisaría de Don Benito-Villanueva), razón por la que podía cubrir con solvencia, «entre otras servidumbres, la seguridad de la Asamblea de Extremadura, la de Presidencia de la Junta, la residencia oficial del Presidente en Mérida y su escolta personal».

El SUP consideró entonces «que no era razonable que los agentes que realizaban la vigilancia estática en la vivienda de José Antonio Monago en Badajoz fuesen detraídos de la plantilla de Badajoz.

La petición fue escuchada y el 14 de mayo del año pasado se produjo una convocatoria interna en Mérida solicitando 10 funcionarios para cubrir la vigilancia estática en Badajoz. Desde entonces, 8 funcionarios que antes trabajaban en Mérida y otros dos que han llegado desde fuera de Extremadura se encargan de realizar ese servicio.

«Esos 10 funcionarios se van turnando, pero la Comisaría de Badajoz tiene que cubrir este año las 340 jornadas laborales que generan sus 22 días hábiles de vacaciones anuales, los 6 días de asuntos particulares y los días de Navidad y Semana Santa, sin contar el resto de permisos de carácter general y las bajas, que en estos momentos son dos», asegura Pedro Donoso, quien añade que «se está hurtando seguridad a los ciudadanos de Badajoz».

El portavoz de este sindicato también lamenta que los funcionarios que cubren los turnos de trabajo de ocho hora tengan que pasar ese tiempo en el interior de una pequeña garita que no dispone de las mínimas condiciones de habitabilidad. «Cuando necesitan hacer sus necesidades tienen que hacer uso de los aseos que hay en la piscina de la urbanización».

El SUP también habla del coste que supone desplazar diariamente de Badajoz a Mérida primero, y de Mérida a Badajoz después, el vehículo en el que viaja el presidente de la Junta de Extremadura y el coche en el que se desplazan sus escoltas. «Cada vehículo recorre 250 kilómetros diarios porque los coches duermen en Mérida», concluye.