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El abogado cacereño Juan María Expósito. :: hoy
El abogado cacereño Juan María Expósito. :: hoy

Un abogado sin coleta

  • Juan María Expósito, cabeza visible de Podemos en Extremadura

Podemos propone que los futbolistas de Primera tengan estudios. Al menos, que hayan acabado la ESO. Es solo una propuesta, pero ha revolucionado las redes sociales y ha evidenciado lo que muchos temen: como ganen estos muchachos tan aplicados, vamos a tener que hincar los codos y hacer los deberes o nos suspenderán.

Me he parado a repasar la lista de los aspirantes al Consejo Ciudadano y a la Comisión de Garantías de Podemos por la candidatura de Pablo Iglesias. Viendo sus títulos, cualquier abuela los adoptaría para presumir de lo listo que es mi niño. Cuento 17 profesores de universidad, 14 abogados, 11 estudiantes de máster, posgrado o doctorado, 8 politólogos, 8 doctores universitarios, 7 filósofos, 2 economistas, 2 licenciados en ADE, 2 directores de empresas innovadoras, 2 profesores de Secundaria y 2 periodistas. Después, hay una violonchelista, un antropólogo, un técnico en Gastronomía, un sociólogo, una psiquiatra, un técnico en Ciencias del Trabajo. Y también, un estudiante de Políticas, un profesor de educación especial jubilado, un dinamizador juvenil, un experto en nuevas tecnologías y un activista.

Resumiendo, es un magnífico equipo de teóricos cuyas reuniones deben de ser fascinantes desde el punto de vista intelectual. ¿Pero y los maestros y los ATS? Un consejo sin profesionales pegados al terreno tiene mucho peligro. Peligro de elevarse demasiado y alejarse de la realidad.

Este conglomerado de teóricos de la política, doctores cum laude y filósofos me recuerda mi única experiencia como candidato en unas elecciones. Sucedió en 1987 en una villa gallega e hicimos las cosas como se debían hacer. Los candidatos a gobernar en aquel ayuntamiento éramos jóvenes arquitectos, abogados, economistas, historiadores del arte, filólogos. Elaboramos un programa de dos tomos que nos copiaron con nuestro permiso en decenas de pueblos y ciudades cambiando únicamente los topónimos. Durante la campaña, no hicimos ni una sola promesa que no pudiéramos cumplir y en las urnas cosechamos un fracaso estrepitoso (los peores resultados de nuestro partido en la historia de aquella ciudad), mientras que quienes nos habían copiado el programa, pero no sabían ni qué ponía, gobernaron en muchos ayuntamientos. Éramos buenos teóricos, pero malos pragmáticos.

A cada uno lo marcan sus experiencias y la mía me dice que a Podemos le hacen falta unos cuantos maestros y ATS (ya sé que no se llaman maestros ni ATS, pero nos entendemos). En los institutos donde he impartido clase, mis compañeros maestros eran siempre los más prácticos y los más listos. Pecaban, quizás, de estar demasiado pegados al terreno, pero para elevarnos y soñar ya estábamos los politólogos, los filósofos y los poetas, que volábamos hasta que los maestros nos devolvían a la realidad de un coscorrón.

En la candidatura de Pablo Iglesias al Consejo Ciudadano de Podemos hay un extremeño. Desde hace semanas barrunto que va a ser el rostro más importante del partido en la región. Se llama Juan María Expósito Rubio, es de Cáceres y es abogado. Creo que estudié con él. Lo recuerdo como un buen chico. Me dicen que sigue siendo buena persona.

Defendió en tiempos a insumisos. Hoy es uno de los abogados con más prestigio de la ciudad y su minuta va pareja a su prestigio. Alcanzó cierta fama con el llamado Caso del Candelabro. Una mujer fue acusada de matar a su marido con un candelabro, Expósito la defendió y la esposa salió bien parada. Mantiene buenas relaciones con los compañeros y en los ámbitos de la derecha está bien considerado. Es profesor en un máster de la Unex, fuma en pipa, le gusta ir a conciertos y fue uno de los ponentes de las propuestas para organizar Podemos. Sería un buen candidato. Más si se rodea de maestros, de ATS. de gente corriente. Y hace honor al nombre de su equipo, avalado por el Círculo Podemos de Cáceres: «Es la hora de la gente».