La geografía del paro extremeño

Agricultores extremeños, en una finca/
Agricultores extremeños, en una finca

Las 30 localidades más pobladas de la región tienen ahora más parados que antes de la crisis, pero no es lo mismo Fuente del Maestre (18% de subida) que Arroyo de la Luz (164%)

ANTONIO J. ARMEROCáceres

Durante los últimos siete años, la lista del paro que suman los treinta municipios más poblados de Extremadura ha aumentado en 85.213 personas, o lo que es lo mismo, 33 desempleados más cada 24 horas. 231 más cada semana. 1.023 cada mes, según los datos oficiales. En ese periodo, el que va de septiembre del año 2007 a septiembre de 2014, esa treintena de localidades ha visto aumentar su desempleo en un 92 por ciento. Es decir, se ha quedado a ocho puntos de multiplicarse por dos.

Como suele repetirse, cada porcentaje es un mundo cargado de nombres y apellidos, de historias que también ayudan a explicar la realidad social de cada uno de esos treinta municipios, todos ellos con más de cinco mil habitantes (en la región hay otros nueve que también superan esa cifra en su padrón). Pero el puñetazo en la frente que ha supuesto la crisis no ha impactado con la misma fuerza en Fuente del Maestre, donde el paro ha subido un 18 por ciento, que en Arroyo de la Luz, donde el ascenso ha sido del 164 por ciento. En términos colectivos, la vida en el pueblo no ha sido igual en Valencia de Alcántara (41 por ciento de incremento) que en Talayuela (160 por ciento).

Las diferencias entre unos sitios y otros están, negro sobre blanco, en las estadísticas que cada mes publican el SEPE (Servicio Público de Empleo) y el Observatorio de Empleo de Extremadura. En lo que respecta a las cuatro ciudades más grandes de la comunidad autónoma, el comportamiento ha sido dispar. La que mejor está salvando la crisis es Badajoz. Hace siete años tenía 10.247 parados y ahora 19.183, o sea, ha registrado un incremento del 87 por ciento. En el mismo periodo, el desempleo en Cáceres ha crecido un 122 por ciento (de 5.206 a 11.552), un 102 por ciento en Mérida (de 4.204 a 8.483) y un 126 en Plasencia (de 2.461 a 5.561).

En esta legislatura

Si el análisis se ciñe al periodo comprendido entre el inicio de la legislatura y el mes pasado, la clasificación sería la misma, con Badajoz como la que presenta el porcentaje más bajo (12 por ciento de subida), seguida de Mérida (23), Cáceres (30) y Plasencia (39). Del grupo de las treinta más pobladas, la capital del Jerte es la que peor ha evolucionado, en lo que a paro se refiere, durante lo que llevamos de legislatura. La tasa media para este grupo de treinta entre mayo de 2011 y la actualidad ha sido del 19 por ciento.

Entre las que mejor están salvando este periodo convulso aparece Fuente del Maestre, donde el desempleo creció un 17 por ciento entre el inicio de la crisis y el de la presente legislatura, y un uno por ciento desde mayo de 2011 hasta ahora.

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«Aquí tenemos tres empresas importantes que exportan mucho, y al trabajar a nivel internacional, han notado menos la crisis que hemos sufrido en España», explica Juan Antonio Barrios, alcalde de Fuente del Maestre (casi siete mil censados) por el Partido Popular. De entre los treinta municipios más poblados de la región, el suyo es en el que menos ha crecido el desempleo en los últimos siete años. En septiembre de 2007 sumaba 625 desempleados, y ahora tiene 740. O sea, ha crecido un 18 por ciento, muy lejos del 92 por ciento de subida media en el grupo de las treinta localidades extremeñas con más habitantes. Además, en lo que va de legislatura, el desempleo en el municipio se ha incrementado tan solo en un uno por ciento, al pasar de 734 a 740 personas.

El alcalde cita a las tres industrias que en buena medida explican estos números, que aún siendo rojos, suponen un hito positivo. Son Bodegas López Morenas (el tercer fabricante de vinos más importante de España, tras García Carrión y Félix Solís), Alumasa (Aluminios del Maestre, del grupo López Bolaño) y Jaytesa (dedicada a la fabricación y venta de monturas de gafas y complementos ópticos). Barrios añade otros dos motivos. «Este es un pueblo con muchos emprendedores comenta, hay bastante gente que en los últimos tiempos ha montado negocios acogiéndose a las ayudas que ofrece la administración, y además, somos también un pueblo agrícola, en el que hay mucha gente que cobra el subsidio agrario».

También el trabajo en el campo es uno de los pilares de la economía de Talayuela, pero no es lo mismo trabajar con frutas que con tabaco, cultivo estrella en la comarca cacereña de Campo Arañuelo desde hace décadas. Y ganarse la vida en campos de tabaco ya no es lo que era. La guerra que las instituciones europeas declararon hace años a este planta ha repercutido sobremanera en la economía de la zona, y Talayuela (más de nueve mil vecinos) es una prueba. Hace siete años sumaba 271 parados, y en mayo de 2011, al inicio de la actual legislatura, ya eran 667, o sea, un 146 por ciento más, un porcentaje que no alcanza ningún otro municipio del grupo de los treinta más grandes de la comunidad autónoma. Solo se acerca Arroyo de la Luz, que al inicio de la crisis tenía 414 desempleados y al inicio de la actual legislatura ya alcanzaba los 919, es decir, un incremento del 122 por ciento. Ahora tiene 1.095.

«En nuestro caso, la razón está clara: este es un municipio con muchos enconfradores y ferrallistas, dos trabajos que con la construcción se han venido abajo», apunta Santos Jorna, el alcalde socialista de Arroyo de la Luz (algo más de seis mil empadronados). En los años de bonanza económica, cada domingo por la tarde o lunes salían furgonetas con encofradores y ferrallistas arroyanos camino de Madrid, Sevilla o Barcelona. Jóvenes y padres de familia que volvían a casa el fin de semana. Los sueldos que se pagaban por entonces bien merecían el esfuerzo. Con el batacazo del sector de la construcción el más golpeado por la recesión, algunos vecinos emigraron al extranjero, varios de ellos a Argelia. Pero también eso es pasado. Ahora, ese perfil de trabajador no encuentra casi nada en casi ningún sitio.

Perfiles complicados

«A principios de año había 1.200 parados en concreto, 1.222 en enero y ahora estamos en 1.095, no es fácil encontrar encaje en el mercado laboral para nadie, menos aún a quienes han estado la mayor parte de su vida profesional trabajando en un ámbito muy específico de la construcción», reflexiona Santos Jorna, que está seguro de que «si el AVE se estuviera construyendo, muchas de esas personas estarían trabajando». Si el paro es el gran caballo de batalla de cualquier ayuntamiento, en el caso de Arroyo de la Luz, el foco se ha puesto entre otros aspectos en intentar reorientar el perfil de los demandantes. «En los últimos años hemos ofrecido a los vecinos un buen número de cursos formativos en distintas áreas detalla el regidor, hay unas 250 personas trabajando en las escuelas taller y hemos puesto en marcha un fondo de rescate ciudadano, con el que hemos desarrollado unas 280 actuaciones sociales muy importantes, que han permitido que a nadie se le desahuciara ni se le cortara la luz ni el agua ni le faltaran alimentos».

Además, continúa Jorna, en Arroyo de la Luz han creado un sistema para intentar que aumenten las posibilidades de que los parados encuentre un empleo. «Una parte importante de los parados es gente a la que prácticamente nunca le había faltado trabajo explica el alcalde, vecinos a los que venían a buscar a casa para ofrecerles un empleo nuevo, y que ahora se ven desocupados y casi sin opciones de encontrar nada». «Lo que hemos hecho continúa ha sido ayudarles a elaborar su currículum y añadirlo a una base de datos en la que hay aproximadamente setecientos, y vigilamos todo el mercado laboral de Extremadura, de manera que a cada oferta que sale somos nosotros, el Ayuntamiento, quien manda el currículum del vecino a la empresa que presenta la oferta laboral». El Consistorio manda entre cuarenta y cincuenta currículos por semana, afirma Jorna, que añade que gracias a este sistema, varios vecinos han encontrado un puesto.

En Moraleja (siete mil habitantes), donde el paro apenas ha aumentado en lo que va de legislatura, la fórmula tiene distintas variables. Las detalla su alcalde, Pedro Caselles, del PP. «La bolsa de empleo local desgrana nos ha permitido hacer unas cuarenta contrataciones desde inicios del año pasado, siempre previa baremación en base a informes sociales; gracias al Aepsa (antiguo PER) se hacen cada mes 250 jornales (contrataciones de quince días) y unos quince contratos de oficiales al mes;y por último, otra serie de iniciativas como las escuelas taller o el proyecto Isla de la Diputación Provincial, también facilitan las contrataciones».

Caselles añade otras dos variables. Una son los programas de empleo que ha puesto en marcha la Junta, «que nos permite alrededor de setenta contrataciones anuales», afirma. Yel otro, «la buena gestión presupuestaria, que nos permitió obtener superávit el año pasado, con lo que conseguimos bonificaciones en tributos, como por ejemplo la eliminación de la tasa por licencia de apertura, algo que ha contribuido al nacimiento de nuevas empresas en la localidad, más o menos quince empresas nuevas en lo que va de año».

El alcalde de Moraleja menciona «las competencias limitadas» de los ayuntamientos en materia de empleo, una queja repetida por regidores de uno y otro signo político. «Margen hay, y una prueba de que lo hay es el hecho de que el paro no ha subido lo mismo en todos los sitios», apunta Juan Antonio Barrios, al frente del Ayuntamiento de Fuente del Maestre.

Se acepte o no la tesis del limitado margen de maniobra de los gobiernos locales para intervenir sobre la lista del paro en sus localidades, hay otra visión que aportan los datos oficiales. Un repaso a los números absolutos y a los porcentajes de la treintena de municipios más poblados de la región permite advertir la relación entre el crecimiento del número de parados y la idiosincrasia económica del lugar. Por debajo del 92 por ciento de alza media del desempleo en ese grupo de treinta aparecen localidades como Almendralejo (62 por ciento de aumento), Villanueva de La Serena (70 por ciento), Montijo (49), Villafranca (43), Miajadas (65) o Jerez de los Caballeros (76). O sea, pueblos grandes o ciudades pequeñas que cuentan con fábricas o que en mayor o menor grado dependen económicamente del sector agroalimentario.

Disparidad provincial

Por contra, superan ese 92 por ciento de crecimiento del desempleo entre septiembre de 2007 y septiembre de 2014 varios municipios que no están tan identificados con una economía basada en el sector agroalimentario ni tienen en su área de influencia una industria de cierto peso. Por ejemplo: Cáceres (122 por ciento de subida), Plasencia (126), Navalmoral de La Mata (119), Coria (131), Trujillo (126) o Jaraíz de La Vera (107). Hay otra lectura que viene a apoyar esta tesis: la provincia de Cáceres ha sufrido más la crisis que la de Badajoz. En el grupo de los treinta municipios más poblados hay 18 pacenses y 12 cacereños. Sin embargo, hay nueve municipios cacereños y cuatro de Badajoz entre los que superan el cien por cien de alza del desempleo en los últimos siete años.

Lejos de ese grupo aparece Llerena (casi seis mil habitantes), uno de los que menos mal se ha comportado durante la crisis. Su paro ha aumentado un cincuenta por ciento (de 471 a 707). «Fundamentalmente, la explicación está en que desde el Ayuntamiento hemos hecho un esfuerzo para mantener la amplia oferta cultural que tiene el municipio durante todo el año, y eso ha facilitado que las empresas locales que viven del turismo hayan mantenido sus plantillas», explica su alcalde, el socialista Valentín Cortés, que también preside la Diputación Provincial. «No me cabe duda amplía de que si hubiéramos eliminado dos o tres eventos culturale y turísticos que tanto benefician a la hostelería y el pequeño comercial, habría habido recortes de plantilla y las cifras de paro serían otras».

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