Los socios de Caja Rural confirman por abrumadora mayoría a la actual dirección

Un grupo de asistentes esta mañana en la finca El Toril para la asamblea de Caja Rural. /
Un grupo de asistentes esta mañana en la finca El Toril para la asamblea de Caja Rural.

La asamblea general de la entidad extremeña ha sido la más concurrida que se recuerda con 1.157 asistentes, una cifra que casi triplica a la habitual, que representan 16.096 votos

CELESTINO J. VINAGREMérida

La asamblea más multitudinaria de Caja Rural de Extremadura se pronunció de forma nítida sobre el conflicto que vive la entidad de crédito por su gestión y control desde hace meses. Acudieron 1.157 socios, el triple de lo normal en este tipo de reuniones, y los votos representados fueron 16.096. Dos grandes números que volvieron a ser igualmente llamativos con dos porcentajes a la hora de tomar el pulso sobre los deseos de los cooperativistas de la entidad cerca de su futuro inmediato. De un lado, el 91,42% de ellos dijeron sí a la continuidad del consejo rector, que solo deberá renovarse por la salida propia de tres de sus miembros y no por la totalidad, y, de otra parte, señalaron que confían en José Manuel Gómez Piélago como director general. Lo apoyaron un 92,50% de los presentes. Román Prieto, expresidente del consejo hasta hace unos meses, no acudió al encuentro.

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Con la presencia de un notario y el desarrollo de un escrupuloso sistema de verificación de identidad de socios (tanto de personas físicas como jurídicas), de sus poderes y de sus votos delegados, la asamblea de Caja Rural arrancó dos horas y cuarto sobre el horario anunciado. Esos trámites administrativos hicieron arrancar más tarde la cita asamblearia que, como estaba cantado, vivió sus primeros puntos del orden del día sin más sobresaltos y centró el grueso de la expectación en las votaciones que afectaban a los consejeros (nueve porque tres han dimitido ya) y a Piélago, que representa el poder ejecutivo de la entidad desde su responsabilidad como director general.

HOY avanzó, hora y media antes de que se comunicara oficialmente en rueda de prensa, el resultado de las votaciones. La continuidad de los consejeros fue apoyada por 14.151 votos, el 91,42% del total, mientras que su cese llegó a través de 1.253 sufragios emitidos.

Mientras, en el caso de Gómez Piélago, el sí a su continuidad se refrendó con 14.331 votos y solo votaron no 1.016, esto es, el 92,50% de los votos emitidos.

Otro dato a tener en cuenta es el del voto delegado, que en anteriores asambleas de Caja Rural suponía prácticamente el 90% de los votos emitidos. La nueva Ley de Crédito Cooperativo aprobada en la Asamblea de Extremadura gracias a PP e IU restringe esa práctica. Ayer, ya acotada en parte porque se aplicó como normativa el decreto-ley de la Junta de mayo, se contabilizaron 11.697 votos delegados sobre los 16.096 totales, el 72,6%. Esto es, hubo mucho más voto presencial que de costumbre y eso se palpó en una asamblea que estaba a rebosar de asistentes.

Ley de crédito

«Nos quedamos sin palabras, creíamos que podríamos tener un respaldo importante, pero no de la forma tan importante como ha sido», señaló escuetamente José Cruz, vicepresidente del consejo y, tras la dimisión de Prieto, presidente en funciones. Cruz, agricultor de Fuente del Maestre, agregó que con un respaldo superior al 90% «prácticamente tenemos la asamblea toda con nosotros».

El presidente en funciones no quiso aclarar cuándo se producirá el nombramiento de nuevo presidente. Lo normal es que el consejo se reúna la próxima semana, cubra las vacantes de los consejeros dimisionarios con la lista de suplentes que hay (es decir no hay que elegirlos nuevamente) y, eso sí, convoque una nueva cita asamblearia para designar, ahora sí a través de las urnas, al sucesor de Román Prieto. También deben elegir su representante en el consejo los trabajadores. «No tenemos prisas. Se hará lo que corresponda», indicó. ¿Sucederá eso antes de agosto?. Ayer los consejeros ratificados en su puesto no avanzaron sus intenciones.

José Cruz se refirió también, aunque de forma breve, a cómo influirá en el futuro de la entidad la nueva Ley de Crédito Cooperativo aprobada este pasado jueves en el Parlamento extremeño. Cruz dice que la cooperativa de crédito espera a su publicación en el Diario Oficial de Extremadura -a mediados de julio según se pactó en sede parlamentaria por todos los grupos- para examinarla. «Una vez que la tengamos bien completa en nuestras manos, a ver cómo queda esto», dijo.

Como ha venido informando este diario en el último mes, los cambios en esa ley afectan, de un lado, a la delegación de voto. A partir de ahora, por ejemplo, se favorece la posible fusión con la otra caja rural extremeña, Cajalmendralejo, al ser solo necesario una mayoría de dos tercios de los asambleístas, y se frena, en cambio, la unión con cajas de fuera de la región al reclamarse una mayoría de 4/5. Igualmente, cuando entre en vigor la nueva ley, los socios-trabajadores de Caja Rural solo podrán llevar el voto delegado de otros socios empleados y no de cualquiera, como ocurría hasta ahora.

Además, el decreto-ley de mayo rebaja también la capacidad de delegar votos de forma general. Así, los socios podrán representar a otros cinco socios como máximo. Antes eran veinticinco. Además, el número votos que, por derecho propio o por representación, corresponda a una cooperativa no pueden exceder de cincuenta.

El resultado de la asamblea de ayer, que se prolongó durante seis horas, define el pulso mantenido en los últimos meses en Caja Rural entre la mayoría del consejo rector, el director general y gran parte de la plantilla de la entidad frente a los deseos y postulados expresados por la Junta de Extremadura, Izquierda Unida y una parte minoritaria de los trabajadores. En el último momento también dio su opinión públicamente la cúpula de Acorex, alineada con los últimos.

«Creo que Caja Rural ha hablado hoy (por ayer) bastante claro», concluyó su actual presidente en funciones. La entidad cuenta con 32.200 socios, cerca de 300 empleados y 167 oficinas. Ayer vivió una jornada de participación histórica alentada por una situación de tensión extrema.