Prieto fuerza una asamblea para votar el consejo y el director en Caja Rural

Román Prieto. /
Román Prieto.

El ya expresidente de la entidad intentó ayer, antes de irse, que los consejeros votaran la destitución de Piélago pero no obtuvo apoyos

CELESTINO J. VINAGREMérida

Los 32.200 socios que tiene Caja Rural de Extremadura deberán decidir el sábado 28 si hay cambio de consejo rector y de director general. Ayer, Román Prieto, antes de formalizar su dimisión como presidente de la entidad de crédito, intentó lo segundo, que los consejeros votasen el cese de José Manuel Gómez Piélago, algo no previsto en el orden del día, pero no lo logró al no contar con apoyos suficientes. Sí consiguió introducir que ese asunto, que capitaliza la lucha interna que vive la caja desde hace meses junto a las acusaciones de injerencia de la Junta, se someta a votación de los socios en una asamblea extraordinaria. Prieto solo necesitaba el respaldo de cuatro de los doce miembros del consejo rector, un mínimo que alcanzó en medio de un tenso debate que propició una reunión inusualmente larga. Arrancó a las 9.30 horas y acabó pasadas las 14.40.

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El consejo se había convocado para oficializar la salida de Prieto y que hiciera balance de su gestión en el año y tres meses de presidente al frente de la cooperativa de crédito. Pero su inicio no fue el esperado. No pudieron asistir al inicio de la reunión Gómez Piélago y Raúl Lorenzo, secretario general de la Asociación Española de Cajas Rurales, que apoya al grupo mayoritario del consejo. Se quedaron fuera porque Prieto puso sobre la mesa un asunto que no iba en el orden del día: que los consejeros ratificasen o no al actual director general de la caja.

«Es algo que hay que aclarar porque el presidente (de la Junta) me ha dicho que hay que hacerlo antes de seguir con la reunión», comentó Prieto, según contó a HOY un consejero presente ayer en la finca El Toril, en Mérida, punto de reuniones de directivos y de asambleístas de la caja. La propuesta de votación sobre la continuidad de Piélago originó un debate extenso y acalorado.

Tutela y funciones

Tras más de hora y media de enconada controversia, para desatascar el asunto se acordó votar si se votaba. Esto es, si se tenía en cuenta la propuesta de Prieto en sí antes de decidir si había que mantener o despedir al director general. Se rechazó someter a votación el cambio o no del director general por siete votos en contra -los que sustentan la mayoría del consejo rector-, cuatro a favor y una abstención. Normalmente el grupo minoritario de consejeros lo forman cinco, pero en esta ocasión se abstuvo uno de ellos.

Sin embargo, el ya expresidente de Caja Rural de Extremadura consiguió que ese tema no se haya cerrado aún, a pesar de que desde hace meses la mayoría del consejo rector y de los empleados, con enorme influencia en las decisiones de la caja, llevan mostrando su apoyo a Piélago frente a los deseos de salida de Prieto, una parte minoritaria de consejeros y el Gobierno regional.

La normativa marca que un tercio de miembros del consejo rector puede solicitar la inclusión en el orden del día de las asambleas ordinarias y extraordinarias de cualquier tema. Prieto planteó esta cuestión y logró el voto de al menos los cuatro consejeros necesarios para que se traslade a los socios el día 28.

Ese sábado, a las 9.30 horas en primera convocatoria, los 32.200 socios de Caja Rural de Extremadura pueden participar en la asamblea. Además de la presentación de las cuentas de la entidad, se votará el cese o no tanto del consejo rector (de los doce integrantes) como del director general. En caso de que se ratifique la continuidad de ambos, Prieto señaló ayer que en julio se debería elegir presidente. Si el actual consejo rector es destituido (y con él Gómez Piélago), sería necesario convocar otra asamblea extraordinaria para elegir a sus representantes.

En la reunión de ayer no se llegó siquiera a tantear el nombre del futuro presidente de Caja Rural. Ahora mismo el desacuerdo interno y la asamblea de dentro de tres semanas hace que ese tema no sea prioritario en este momento. Sí lo es para los dos bandos representados en el consejo rector lograr el apoyo suficiente para la cita asamblearia del 28. Unos, para cambiar a los consejeros y al director general, y otros para lo contrario.

Sobre Caja Rural y su situación se manifestó ayer el presidente de la Junta. José Antonio Monago dijo en Cope que el Gobierno regional tiene una responsabilidad en las entidades de crédito cooperativo, como se establece en una ley. «Yo no voy a hacer nunca dejación de mis funciones, las que me encomienda la ley». Para el consejero de Economía, Antonio Fernández, la caja debería resolver sus problemas internos en poco tiempo y ser ella la que encuentre la solución porque «es donde se han generado».

Prieto, mientras, prefirió no hablar de injerencia porque la ley obliga a la Junta a «tutelar» la caja. «No solo no lo considero una injerencia. Es más, como extremeño me molestaría que no vigilara y siguiera el destino de una caja tan importante para la comunidad», concluyó.

En su carta de renuncia, Román Prieto dice que se va tras la misión cumplida «de traer de Andalucía la Caja Rural de Extremadura» y habla de tres retos. El primero, que sus socios «asuman que son los dueños de su destino, no abandonándola en manos de sus directivos». Añade que la caja debe ser un instrumento financiero al servicio de la sociedad «y no un fin en sí misma en interés de unos cuantos».

Finaliza insinuando que una unión con Cajalmendralejo (rechazada hace unos meses) sería lo mejor para «una gran caja extremeña que vuelva a hacer posible que gran parte del ahorro se canalice por ella» y que sirva con préstamos al desarrollo y empleo de la región.