La Fiscalía mantiene las penas para los acusados de prostituir a una menor

Última sesión del juicio que se ha celebrado esta semana en Mérida.  /
Última sesión del juicio que se ha celebrado esta semana en Mérida.

El representante de la víctima rebaja su petición para cuatro de los cinco hombres imputados por tener relaciones con la chica

JUAN SORIANOMérida

La Fiscalía mantiene su petición de penas, la acusación particular rebaja su propuesta para cuatro de los doce imputados y los abogados defensores insisten en reclamar la absolución de sus clientes. Ayer quedó visto para sentencia el juicio que se ha celebrado esta semana en Mérida contra los acusados de retener y prostituir a una menor de 14 años en Arroyo de San Serván a finales del año 2010.

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El fiscal mantiene una petición de 32 años de cárcel para el principal implicado, Florín L., quien conoció a la menor el 4 de octubre y la invitó a irse con él. Iniciaron una relación, pero a partir de noviembre la chica fue retenida y obligada a prostituirse, según su versión. El 4 de diciembre salió de la casa gracias a la intervención de un policía local. Para tres hermanos de F. L. pide 17 años y 12 para sus padres y su cuñada. Para cinco hombres acusados de pagar por mantener relaciones con la joven reclama de 1 año a 2 años y tres meses. Asimismo, pide una indemnización de 60.000 euros de forma solidaria, a abonar entre todos los imputados. En caso de que uno o varios sean insolventes, se repartiría entre el resto.

Una joven fría y rebelde pero sin tendencia a mentir

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Una adolescente con trastorno disocial, transgresora de las normas, con frialdad y poca capacidad emocional, pero sin tendencia a mentir. Así describió la psiquiatra Mercedes Rodrigo la personalidad de la menor que fue prostituida en Arroyo de San Serván a finales de 2010.

Rodrigo exploró a la joven en junio de 2012, más de un año y medio después de lo ocurrido. Según dijo, presentaba problemas de conducta desde los 10 años, que se hicieron más graves a partir de los 12. Con esa edad empezó a fugarse de casa y a irse con desconocidos. Muestra un trastorno disocial, que se caracteriza por enfrentamientos con los padres, discusiones y resentimientos. Tiene poca repercusión emocional y frialdad. Antepone la razón a la emoción. Actúa sin miedo, con temeridad. Eso explica por qué se marchó con un joven rumano al que acababa de conocer apenas seis meses después de sufrir un aborto tras una presunta violación. Pero esas mismas características le permiten superar situaciones traumáticas, de ahí que no tenga secuelas de lo ocurrido, aunque «a largo plazo puede tener consecuencias».

Para la psiquiatra, no hay dudas de que el relato de la joven sobre el cautiverio en Arroyo de San Serván era cierto, porque era coherente y verosímil. Además, aseguró que no es mentirosa. Cuando la analizó se encontraba en un centro de menores en el que había sido internada para evitar nuevas fugas. Allí pudo reiniciar un tratamiento psicológico, recuperar los estudios y empezar una nueva vida.

Para la Fiscalía, el relato de la chica cumple todos los requisitos de credibilidad, lo que ha sido corroborado por peritos durante el juicio. También apuntó que los implicados son responsables bien por acción directa en los hechos o por no hacer nada para evitarlos, y resaltó que era evidente que la víctima era menor.

La acusación particular destaca que la menor mantiene una versión sin grandes cambios y que parte de los acusados han reconocido los hechos. Aprecia delitos de inducción al abandono del hogar, agresión sexual, prostitución de menores, contra la libertad, malos tratos y omisión del deber de socorro. Para el principal implicado pide 31 años de prisión, para el hermano que le acompañaba cuando conoció a la menor en Madrid solicita 15 años, y para el resto de familiares 14 años. En cuanto a los cinco imputados por mantener relaciones con la chica, mantiene una petición de cinco años para el juez de paz de Arroyo de San Serván en atención a su cargo, pero para el resto rebaja de cinco a dos años de prisión la solicitud de condena. Eleva la responsabilidad civil solidaria a 300.000 euros.

Absolución para todos

Los abogados defensores de los siete miembros de la familia rumana, acusados de retener y prostituir a la menor, pidieron la absolución de sus clientes. En algunos casos, como el padre, la madre, un hermano y la cuñada, porque hay dudas sobre su participación en los hechos. Respecto a F. L. y dos de sus hermanos, se destacó que la menor vino por su propia voluntad, que las relaciones eran consentidas y que pudo escapar en numerosas ocasiones. También se incidió en algunas contradicciones en su relato.

En cuanto a los letrados de los cinco acusados por tener relaciones con la menor, apuntaron que ninguno sabía que era menor de edad, y destacaron que la chica ha cambiado su versión, incidiendo en que ahora exculpa a unas personas a las que antes implicaba, como al juez de paz, que volvió a negar su participación. También subrayaron que no pueden verse expuestos a la misma responsabilidad civil que los presuntos inductores de la prostitución.

El juicio se cerró con una última declaración de los acusados. Florín L. pidió que hagan con él lo que el tribunal estime oportuno, pero que dejen a su familia porque no ha hecho nada malo. El resto insistió en las declaraciones prestadas en el juicio y en defender su inocencia.