La Guardia Civil no creyó la denuncia que alertó sobre la menor de Arroyo

El principal acusado, F. L., se dirige a la Policía durante la sesión de ayer/
El principal acusado, F. L., se dirige a la Policía durante la sesión de ayer

Los agentes que intervinieron en el caso afirman que había una operación montada y que un policía local decidió actuar por su cuenta

JUAN SORIANOMérida

El 15 de noviembre de 2010 se presentó una denuncia ante la Guardia Civil alertando de que una española menor de edad estaba siendo prostituida por una familia de rumanos en Arroyo de San Serván. El 4 de diciembre un policía local decidió actuar por su cuenta y sacar a la chica de la casa en la que estaba, un desenlace inesperado a casi veinte días de investigación.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial, con sede en Mérida, acogió ayer la segunda sesión del juicio que se sigue contra doce personas por retener y prostituir a la joven. F. L., el joven rumano con el que la chica viajó hasta Arroyo el 4 de octubre de 2010, se enfrenta a una petición de pena de 32 años. Sus tres hermanos se exponen a una condena de 17 años, y sus padres y su cuñada a 12 años. Para las cinco personas acusadas de pagar para mantener relaciones con la menor la Fiscalía pide de un año a dos años y tres meses de prisión.

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El agente de la Guardia Civil que instruyó el caso indicó que la investigación se inició cuando un ciudadano rumano denunció que le habían ofrecido los servicios de una chica de 16 o 17 años, que había hablado con ella, que era española y que estaba siendo retenida por una familia de rumanos, para lo que facilitaba varios posibles domicilios.

En un primer momento no dieron crédito a la denuncia y pensaron que sería una ciudadana rumana, pero aún así se inició una investigación con vigilancia discreta mientras se recababa datos sobre menores desaparecidas. Cuando se identificó a la supuesta víctima y la vivienda se hicieron gestiones para obtener un permiso judicial de entrada y registro.

Según el agente, había un dispositivo organizado para el 5 de noviembre, para lo que el día 3 se envió documentación al puesto de Arroyo de San Serván a través de un fax del Ayuntamiento. Un agente de la policía local vio la información y decidió actuar por su cuenta, aunque finalmente «todo salió bien».

El agente instructor afirmó que, una vez rescatada, la menor estaba muy delgada y plagada de piojos. «Parecía que tenía 12 o 13 años», aseguró, contradiciendo a los acusados que han aseverado que parecía mayor de edad.

Su compañero en la investigación apuntó que «se notaba claramente que era menor de edad» y que en su opinión «estaba totalmente victimizada y subyugada». También destacó que cuando la encontraron tenía piojos y mal aspecto, pero que muy pocos en Arroyo de San Serván sabían lo que estaba pasando.

Sin traumas ni secuelas

En la sesión de ayer también comparecieron los doctores y forenses que atendieron a la menor. La ginecóloga que vio a la niña en el Hospital Materno Infantil de Badajoz la misma mañana de su liberación confirmó que había evidencias de que había mantenido relaciones sexuales y mostraba contusiones en la cara interna de los muslos. Afirmó que aparentaba unos 14 años y que su aspecto era normal, sin piojos. «No llamaba mucho la atención».

Por videoconferencia declararon la forense que asistió al primer examen médico y otro compañero que ratificó el informe, en el que se indica que la chica presentaba un golpe en la espalda. Ambos dijeron que la niña no parecía mayor de edad.

También por videoconferencia intervino otro forense que en el año 2012 ratificó otro informe anterior. Según dijo, en aquel momento la joven no tenía secuelas psiquiátricas o psicológicas. Asimismo, apuntó que «no es normal su forma de sentir» y que muestra trastornos de comportamiento desde su infancia. En el juicio se ha puesto de manifiesto que seis meses antes de trasladarse a Arroyo de San Serván denunció que había sido violada. Tampoco presenta traumas por este episodio.