50 años de visitas a Extremadura

Visita a las instalaciones de la cooperativa Santa Ana, en Almendralejo, en 1969. :: hoy/
Visita a las instalaciones de la cooperativa Santa Ana, en Almendralejo, en 1969. :: hoy

Don Juan Carlos conoció la región en 1960 como un príncipe soltero y se despidió en 2010

NATALIA REIGADAS

Don Juan Carlos abandona el trono español tras 39 años de reinado, pero su historia en Extremadura es aún más amplia. El monarca ha visitado la región en numerosas ocasiones desde 1960 hasta 2010. Se trata de 50 años de viajes oficiales a los que hay que sumar las escapadas para cazar, una de sus pasiones.

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Su primera visita oficial a Extremadura fue en 1960, cuando aún era un príncipe soltero, y vino por última vez en 2010, cuando Badajoz acogió los actos con motivo del Día de las Fuerzas Armadas.

Entre estos dos viajes hay medio siglo y una transformación. El 4 de noviembre de 1960, cuando Juan Carlos de Borbón llegó a Mérida para conocer el Plan Badajoz, ni siquiera era el sucesor del Jefe de Estado. Su visita se centró en cuestiones técnicas y por eso sus apariciones fueron en empresas. Recorrió Mérida, Montijo y pedanías como Guadiana del Caudillo y Valdelacalzada. Comió en la Finca La Orden y se despidió en Badajoz, donde recorrió la factoría Cepansa.

Cinco años después, ya con su mujer, la princesa Sofía entonces, conoció Guadalupe para asistir a la bendición de una imagen de la Virgen que la región regaló a sus padres, los Condes de Barcelona. Esta localidad se ha convertido desde entonces en uno de los destinos más repetidos por los monarcas.

En 1969 el príncipe Juan Carlos volvió en una visita de dos días a Badajoz, Almendralejo y Montijo ya con más apariciones institucionales. Le regalaron dos muñecas vestidas con trajes regionales para sus hijas, Elena y Cristina, que entonces tenían seis y cuatro años.

Don Juan Carlos dejó pasar dos años antes de regresar (1971). Fue un viaje corto, pero significativo porque además de Cáceres y Plasencia acudió a Las Hurdes. Allí conoció a un ahijado de su abuelo, el rey Alfonso XIII, que visitó la zona en 1922, y comenzó una relación de apoyo con esta comarca que llegó a ser muy significativa años después.

Antes de eso, sin embargo, marcó un nuevo hito en la historia de Extremadura el 9 de marzo de 1977, cuando realizó la primera visita oficial como monarca de España. Las imágenes de la hemeroteca de HOY muestran plazas abarrotadas en Badajoz, Zafra, Don Benito, Castuera, Mérida, Cáceres y Plasencia. Ante todo don Juan Carlos y doña Sofía recogieron peticiones de las distintas localidades y prometieron interceder por ellas.

La anécdota la protagonizó la Reina, que se pilló un dedo al salir del coche en Don Benito. Las crónicas de la época lo lamentaron aunque fue un incidente menor. La verdadera nota oscura de la visita se produjo en Plasencia. Allí recibieron a los Reyes con pancartas reivindicativas y cuando estos se marcharon, los antidisturbios cargaron contra los que protestaban y hubo 30 heridos.

Otra imagen importante se produjo en 1978 cuando toda la Familia Real volvió a Guadalupe para la coronación de la Virgen. Desde entonces hubo que esperar para volver a fotografiar a los monarcas en la región, pero la ocasión mereció la espera. Acudieron a la inauguración del Museo de Arte Romano de Mérida junto con el entonces presidente de Italia, Francesco Cossiga, y el ministro de Cultura, Javier Solana. En 1990 volvieron para inaugurar la Presa de la Serena y presidir el Día de las Fuerzas Armadas en Talavera la Real. Este lugar también es importante para el Príncipe de Asturias, Don Felipe, dada su formación en el Ejército del Aire.

Uno de los viajes que más recuerdan los extremeños fue en 1998. Entonces los Reyes decidieron subsanar una cuenta pendiente y durante tres días completos recorrieron Las Hurdes imitando la ruta de Alfonso XIII. Toda la visita, en la que llovió mucho, se centró en destacar el desarrollo de esta comarca y «dar carpetazo a ese libro y esa película», según indicó el entonces presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que, como símbolo de modernidad, regaló a los Reyes un CD-Rom de la comarca.

En 2004 el Rey volvió para inaugurar el curso escolar en el Valle de Ambroz y en 2010, ante 25.000 personas, presidió de nuevo el acto del Día de las Fuerzas Armadas, esta vez en Badajoz. La anécdota, en esa última visita, fue el tropezón de la reina Sofía, que se salvó de la caída por la rápida intervención del monarca.