Se subastan solteros

Miembros de Demodé posan en el teatro Carolina Coronado de Almendralejo. ::/
Miembros de Demodé posan en el teatro Carolina Coronado de Almendralejo. ::

En Almendralejo saben cómo seducir con un abanico o una sombrilla

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Si se acercan ustedes por Almendralejo dentro de 15 días, no vayan vestidas de cualquier manera porque les puede tocar bailar con solteros románticos como los de la foto. Entre el 6 y el 8 de junio se celebra en la ciudad la Ruta Literaria del Romanticismo y los gestos tendrán trascendencia: cada movimiento de su abanico dará a entender un anhelo o una proposición, la manera de llevar la sombrilla dirá mucho de sus apetencias y hasta la disposición de la servilleta y los cubiertos en la mesa será signo inequívoco de algún oscuro objeto de deseo.

Quizás fuera bueno participar en un taller del abanico, que se imparte cada año por esas fechas, para aprender a comunicarse con ese complemento tan refrescante como comprometedor. Y también sería conveniente atender a las normas del decoro romántico. A saber: las señoras deben llevar manga larga, la cabeza cubierta con un sombrero o una mantilla, aunque sea verano. Más detalles a tener en cuenta: las damas no pueden llevar el pelo suelto y los caballeros irán tocados con sombrero o con gorra si pertenecen al pueblo llano.

Todo esto son consejos para quienes se acerquen a Almendralejo dentro de 15 días y quieran ser unos románticos fetén. Otra cosa es que prefieran asistir a una especie de carnaval veraniego y se pongan trajes escotados y lujosos, pero entonces ya se estarán apartando del rigor histórico y la fiesta de Almendralejo es cada vez más exigente, más coherente, más. romántica.

Detrás de este movimiento de recuperación de las esencias de Carolina Coronado y Espronceda está un grupo de jóvenes que han fundado la asociación Demodé. La crearon el pasado mes de marzo y se llaman Inmaculada Cedeño (38 años, informática), Jara Martínez (27, protésica dental), Rodolfo Gaspar (30, profesor) e Ildefonso Cejudo (38, economista). Alrededor de Demodé se mueve una quincena de jóvenes como Blanca García (29, psicóloga) o Luis Vázquez (26, comunicación audiovisual), que participan con sus trajes en la recreación romántica de junio y en otros actos.

Inma Cedeño es quien ha impulsado Demodé. Esta joven oliventina llegó a Almendralejo por motivos laborales, se apasionó con la Ruta Romántica, que empezó a realizarse en 2004, y se hizo miembro de una sociedad nacional de recreación histórica llamada Asociación Cultural Victoriana Augusta.

«Soy muy perfeccionista y empecé a investigar sobre la ropa del Romanticismo. En Almendralejo, los vestidos eran un poco de Carnaval para mi gusto. Algunas personas se hacían sus trajes, pero sin rigor histórico. Yo buscaba más fidelidad a los trajes de la época, que fueran más sencillos y con más variedad», explica.

«Se confeccionaban sobre todo trajes de clase alta, prosigue, y a mí me gustaban también los de clase baja, del pueblo: el ama de cría, la florista, la lavandera, el arriero, el mozo de cordel. Todo eso lo recojo y lo incorporo a la fiesta».

Cada miembro de Demodé tiene una media de tres trajes, aunque Inma guarda diez en su armario. Ella los confecciona inspirándose en patrones históricos de la Biblioteca Nacional. Ha heredado esa pasión de su abuela, una costurera de 100 años que vive en Olivenza.

Este año, la Ruta Romántica incorpora una noche de ánimas con sustos, espectros, violinista y cantante de ópera. Se celebrará ese baile benéfico en el que se subastarán los bailes de los caballeros solteros y, sobre todo, hay que estar atentos a los abanicos, a las sombrillas, a los gestos. En Almendralejo, dentro de 15 días, cada detalle importa.