https://static.hoy.es/www/menu/img/emprende-desktop.jpg

35.000 extremeños quieren cambiar de empleo y aspiran a encontrar uno mejor

Entrada a las oficinas del Sexpe en Badajoz/HOY
Entrada a las oficinas del Sexpe en Badajoz / HOY

El número de ocupados que siguen inscritos como demandantes ha aumentado un 40% en la última década

A.A.Cáceres

Trabajar y buscar empleo a la vez. Es lo que hacen casi 35.000 extremeños, que son diez mil más que hace una década, lo que equivale a un incremento del 40%, según el informe elaborado por la consultora de recursos humanos Randstad a partir de datos del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal). Cualquier respuesta a la pregunta de por qué ha aumentado tanto este grupo debe incluir una referencia a la crisis económica, que ha dejado en el mercado laboral una huella aún evidente. Se manifiesta de distintas formas, una de ellas en las cifras que recoge este estudio, es decir, en el número de ocupados que, sin embargo, siguen inscritos como demandantes de empleo.

Quizás conviene aclarar de entrada que quienes están en esta situación no cometen ninguna ilegalidad. Se puede tener trabajo y seguir apuntado como demandante en el Sexpe (Servicio Extremeño Público de Empleo). El Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social define a este colectivo como el integrado por «aquellos demandantes que teniendo ya un empleo buscan uno mejor o compatibilizarlo con el que ya realizan (ejemplo: mejor empleo, pluriempleo, etcétera)». De hecho, la denominada tarjeta de mejora de empleo existe desde hace años.

Aunque la casuística incluye tantos casos como personas inscritas, la motivación más habitual de quienes mantienen esta dualidad es encontrar una ocupación mejor que la que tienen en esos momentos. En unos casos quieren lograr un empleo que les reporte mayor sueldo, en otros uno más acorde a su formación por lo que han estudiado o por su experiencia, y en muchos, tanto lo uno como lo otro.

Las razones

«Yo diría que hay tres motivos fundamentales que llevan a algunos ocupados a seguir inscritos como demandantes de empleo», analiza Valentín Bote, director del centro de investigación de Randstad. «El primero -detalla- es la insatisfacción con su trabajo actual; el segundo, que esa ocupación sea estacional, algo que ocurre, por ejemplo, con los temporeros en el sector agrícola; y el tercer motivo es que ese trabajo sea a tiempo parcial y quieran trabajar a tiempo completo».

Esto último ocurre con quienes tienen un empleo de fin de semana y preferirían estar ocupados más días. Y también con aquellos que trabajan solo por la mañana y aspiran a hacerlo durante la jornada completa o más horas.

Los 34.886 que al inicio de este año estaban buscando empleo pese a tener ya uno -el último dato, del mes pasado, es más bajo, en concreto son 33.076- suponen el 21% del total de los parados de la comunidad autónoma. Este porcentaje es tres puntos superior a la media nacional, y coloca a la región en el grupo de las que, en términos relativos, tienen más ocupados que siguen inscritos como demandantes. En concreto, es la quinta comunidad autónoma con la tasa más alta. Le superan Baleares (49% de trabajadores que están buscando otro puesto), País Vasco (46%), Murcia (23%) y Aragón (22%).

«Una posible explicación al hecho de que aquí haya más ocupados en esta situación que en otras regiones puede estar en que tenemos más trabajadores sobrecualificados», apunta Ricardo Salaya, secretario de formación y empleo de UGT Extremadura que, no obstante, cree que «al informe de la empresa le faltan datos». En su opinión, para aproximarse a una interpretación más acertada sería necesario poner estas cifras en relación a las del paro. En este sentido, los números son los siguientes: en el año 2008 había en Extremadura 69.100 desempleados, y diez años más tarde, 128.400, lo que significa que la cifra ha aumentado un 65%. En tasa de desempleo, se pasó del 14,5% al 23,1%.

«Llevamos once años de precarización del empleo, a lo que hay que añadir que la universidad genera una cantidad de titulados superior a la que el mercado laboral absorbe», analiza Salaya, que apunta otro factor: el peso que en la economía extremeña tiene el sector servicios. «Sobre todo -abunda-, la parte del terciario donde más abunda la precariedad, como es el caso de la hostelería».

«Sin duda, en estas cifras influye la precariedad», coincide Valentín Bote. «Es normal -amplía- que quien percibe un salario bajo aspire a tener uno mayor, y una de las formas de intentar lograrlo es seguir apuntado como demandante».

Estar inscrito, además, es una condición para acceder a la formación para desempleados, y esto es otro motivo que lleva a algunos ocupados a no borrarse de la lista del paro.

A la cola nacional

La precariedad laboral, tan mencionada al hacer este tipo de análisis, es una característica del mercado extremeño, a la luz de los datos oficiales. Según el INE, la comunidad presenta dos características que dan la razón a quienes lamentan las malas condiciones que ofrece a los trabajadores. Es la que tiene los salarios más bajos de España y en la que más extendida está la jornada parcial. Esta última la tienen el 16,5% de los ocupados de la región, una tasa casi dos puntos superior a la nacional y que no alcanza ninguna otra comunidad.

Hace una década, Extremadura no ocupaba el farolillo rojo que le corresponde ahora en este capítulo de la realidad laboral. Al terminar el año 2008, eran el 12,7% los trabajadores que tenían un contrato a jornada parcial, un porcentaje que entonces superaban cinco regiones (Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco).

En cuanto al salario medio, una forma de acercase a él es la estadística sobre costes laborales, que trata de medir cuánto pagan las empresas por sus trabajadores. El coste laboral total en Extremadura se sitúa ahora en 1.683 euros brutos por trabajador y mes (el concepto comprende el salario base, los complementos si los hay y los pagos por horas extraordinarias y atrasos). Es, de nuevo, la cifra más baja del conjunto del país. Está a 401 euros de la media nacional y a 756 del más alto (País Vasco).

«Que haya más ocupados que sigan apuntados como demandantes de empleo tiene mucho que ver con la pérdida de calidad del empleo», apunta Ana Isabel González, secretaria de Cooperación y Empleo de Comisiones Obreras Extremadura. «Las condiciones laborales en nuestra Comunidad Autónoma son cada vez peores, faltan empleos que garanticen a los trabajadores una vida digna», abunda.

Y apoya su reflexión en datos. «El 95% de las contrataciones realizadas en la región el mes pasado -detalla- fueron temporales, solo uno de cada tres contratos indefinidos alcanza el año, ya proliferan los contratos de semanas o días, y además, siguen aumentando los contratos de jornada parcial involuntaria, es decir, los que son de esa duración no porque lo pida el trabajador para compatibilizar el empleo con su vida familiar o por cualquier otro motivo, sino porque así lo impone la empresa que le contrata».

Esta década en la que ha aumentado la cantidad de extremeños que buscan empleo pese a tener ya uno ha coincidido «con la época más dura en cuanto a empeoramiento de las condiciones del mercado laboral», aprecia Ana Isabel González.

«Una de las razones que ha contribuido decisivamente a esta situación -continúa- es sin duda la reforma laboral que se aprobó en el año 2014, que ha precarizado mucho el mercado laboral, fomentando condiciones pésimas para el trabajador». «Y esto -concluye la responsable de Comisiones Obreras- es consecuencia de aplicar unas determinadas políticas públicas, algo que todos deberíamos tener en cuenta en estos días de elecciones».