Pablo Casado: «Ni me planteo que el PP saque los peores resultados de su historia»

El «ideal» del candidato es que el Partido Popular gobierne solo con un pacto de legislatura como Aznar en 1996, pero tampoco rechaza la coalición con Ciudadanos

Casado, con Toledo de fondo. /Óscar Chamorro
Casado, con Toledo de fondo. / Óscar Chamorro
NURIA VEGA y RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El candidato del Partido Popular, Pablo Casado, rema con los sondeos en contra, con dos rivales en casa, Ciudadanos y Vox, y fía su éxito al mensaje de echar de la Moncloa a Pedro Sánchez. Pablo Casado espera dar con la tecla para atraer a los indecisos en la recta final de la campaña. Primera parada, el debate de hoy en TVE.

- ¿Considera el PP necesario reformar la ley electoral para regular los debates?

En efecto, esta situación lamentable que hemos vivido creo que da pie a que eso se tiene que regular, como tantas otras cosas en campaña. Nosotros ya dijimos con el mal uso de los reales decretos que, cuando llegáramos al Gobierno, íbamos a legislar para que no se pudieran aprobar durante la campaña, sólo por urgente necesidad, y lo mismo creo que habría que hacer con el CIS y los debates.

-Pero el PP no lleva la reforma de los debates en su programa.

No, pero tenemos que tener ciertos consensos para evitar este uso torticero de las instituciones que ha llegado al máximo exponente con Pedro Sánchez.

- Entramos en la recta final y se propone alcanzar el 23% de los votos. ¿Cómo va a subir tres puntos en cinco días?

Con un 40% de indecisos, lo raro sería no hacerlo. Tenemos mucho voto oculto, como siempre. Y si hay algo en lo que coinciden todas las encuestas es en que hay más votos en un posible bloque alternativo de partidos de derecha, de centro y de centro derecha que en el bloque de independentistas, 'batasunos', comunistas y socialistas. Estamos hablando de un diferencial de diez escaños. Diez escaños, con un 40% de indecisos, es prácticamente anular todas las encuestas. En las provincias pequeñas, que son 28, los escaños que se deciden con restos son los que estamos convencidos que van a acabar basculando hacia el PP. Cuando llegas a pie de urna, tu voto es sagrado.

- Ha dicho que empieza la remontada, ¿pero hasta dónde se había hundido el PP?

En 2015 pasamos de 186 a 123 escaños. Perdimos uno de cada tres votos. Cuando llegué a la presidencia del partido, el 'sorpasso' de Ciudadanos lo daban todas las encuestas.

- El CIS, en realidad, reflejaba en julio un empate con 20,4% de intención de voto.

En la media de encuestas estábamos en un 16 o 17%. Hemos recuperado mucho y esta semana empieza la gran remontada.

- ¿Diría que su estrategia funciona?

Totalmente. La estrategia está siendo posicionarnos como el único partido que lidera la alternativa a Sánchez, que no es el moderado que él pretende, sino el presidente más radical de la democracia.

 - Pero, aun así, el PSOE sigue encabezando las encuestas.

Bueno, también las encabezaba Podemos respecto al PSOE en 2016 o Ciudadanos respecto al PP.

- ¿Es posible que el tono tan elevado de estos días pueda alejar al votante de centro del PP?

Esto de que el tono elevado lo tiene el PP es una broma de mal gusto. Vamos a ver, tenemos al PSOE recibiendo los elogios de Oriol Junqueras desde la cárcel, de Jordi Sànchez desde la cárcel, de Arnaldo Otegi diciendo que va a ser decisivo. Eso sí que es un tono elevado. Nosotros somos el partido moderado. El radical, con unas compañías absolutamente inaceptables, es el PSOE.

- ¿Se arrepiente de haber utilizado expresiones como «manos manchadas de sangre»?

Quien se tiene que arrepentir es Pedro Sánchez de haber pactado con un terrorista encarcelado por pertenecer a ETA. Flaco favor se hace a la democracia si los partidos y medios de comunicación estamos poniendo el foco en lo que se denuncia y no en el hecho denunciado. Cuando se pacta con Salvini, que es un partido de extrema derecha en Italia, ¿qué es lo que se denuncia? ¿El pacto o el insulto a Salvini?

- En el PP, sin embargo, sí hay voces que consideran que algunas expresiones pueden pasar factura.

Yo no he escuchado esas voces, nadie las ha escuchado. Lo que sí que escucho es al PSOE absolutamente escandalizado, entre otros, a Felipe González, porque Sánchez esté pactando con estos radicales. En mi partido estamos todos unidos.

- ¿Ha mediatizado la campaña del PP la presencia de Vox?

En absoluto, somos el único partido que ha hecho un congreso con contenido, con primarias, las primeras en la historia del PP, que me dan un mandato de cuatro años para recuperar la hegemonía en el centro derecha. El único partido que ha hecho una convención, con un programa que no ha tenido más influencia que nuestra propia capacidad de abrir el partido a la sociedad. Los demás, si quieren imitarnos, bienvenidos. Nosotros en Andalucía ya hemos demostrado que, a la hora de pactar, imponemos nuestras normas y no renunciamos a nuestros principios.

- ¿Y daría cabida a la formación de Santiago Abascal en un hipotético Gobierno?

Estoy pensando en el 28 de abril.

- ¿Pero descarta, si gana, un Gobierno tripartito con Ciudadanos y Vox?

Ni descarto ni dejo... Salimos a ganar, no a empatar. Lo que hay que hacer es tener una mayoría suficiente para gobernar. ¿Qué modalidades hay? Pues un pacto de Gobierno, como en Andalucía; un pacto de legislatura, como en 1996; o un pacto de investidura, como en 2016.

- ¿Cuál es la opción con la que se sentiría más cómodo?

Vamos a hacer tal plan de choque en los cien primeros días de Gobierno, con la reforma educativa, fiscal, administrativa, judicial, de seguridad, que lo ideal sería un pacto de legislatura, en el que se pactaran los Presupuestos, la estabilidad durante cuatro años, que a lo mejor el resto de partidos no quiere asumir el desgaste de un Gobierno muy reformista y audaz. No quiero un Gobierno, como en 2016, en el que los propios socios evitaron agilizar la puesta en marcha de reformas. Ahora, humildemente, eso no sólo depende de mí. ¿Quiere decir que descarto gobernar con otros partidos? En Andalucía el Gobierno con Ciudadanos está siendo muy beneficioso.

- Y Ciudadanos ya le ha ofrecido a usted un Gobierno de coalición.

Yo no lo he negado. El primer día dije que yo me entiendo muy bien con Albert Rivera y que coincidimos en lo esencial.

- ¿Quedaría descartado entonces incluir a Vox en el Gobierno?

Lo que me estoy planteando es ganar las elecciones con una mayoría suficiente, con la que el tipo de apoyo o la decisión que tomen los partidos a la hora de apoyar sea secundaria. Quiero una estabilidad suficiente como para lanzar ese programa de Gobierno.

- ¿Cree que el PNV es una fuerza política con la que podría negociar en el Congreso?

Por lo que están diciendo últimamente, no. El PNV es un partido ahora mismo que no comparte las líneas básicas de lo que para nosotros hay que hacer en España. Ni en materia territorial, donde estamos en las antípodas, ni en materia de reformas económicas. Por tanto, ahora digo que el PP no va a pactar con nacionalistas y, por supuesto, ni va a hablar con independentistas.

- Está optimista, ¿pero qué va a pasar si el PP saca los peores resultados de su historia?

Eso no va a pasar. Es que yo ni me lo planteo. La campaña está yendo de abajo a arriba. Además de la experiencia de gestión y del programa, hay una cosa que los electores también valoran y es que no bloqueamos. Que el PP, lejos de esa caricatura que algunos quieren hacer, es un partido dialogante, moderado, centrista, reformista, abierto. Es decir, que esa amenaza de bloqueo, como en 2015, con el PP no existe porque estamos dispuestos a pactar a izquierda y derecha para dar estabilidad y gobernabilidad.

- Si ninguna mayoría es suficiente para sacar adelante una investidura, ¿el PP estaría dispuesto a hacer lo que hizo el PSOE y abstenerse para que gobierne Sánchez?

En ningún caso. Sánchez es un peligro público para España. Lo es en términos económicos, nos llevaría a una tercera recesión, y en materia territorial acabaríamos viendo la independencia en Cataluña.

- ¿Y si el riesgo fuera repetir elecciones?

Eso es un riesgo que tendrá que asumir él. Lanzó unos Presupuestos bolivarianos y ruinosos con Pablo Iglesias, el asesor de Maduro, y tras la cumbre de Pedralbes ocultó durante dos meses una agenda de autodeterminación. Un presidente que oculta esa humillación a España, sinceramente, no merece ningún tipo de acuerdo. Y lo digo con la legitimidad de que, antes de que hiciera eso, yo le ofrecí unos acuerdos que rechazó.

- Hablando de Cataluña, su candidata por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, ha sido muy crítica con Mariano Rajoy. ¿Era necesario 'matar al padre'?

Es que niego la mayor. ¿Alguien ha analizado mi comité de dirección, mis listas al Parlamento Europeo con tres exministros de Rajoy, al Congreso con tres exministros y al Senado con otros tantos? Al revés, soy el líder del PP que más orgulloso ha estado de mis predecesores.

- ¿No pensó en que la vuelta de Álvarez de Toledo podría levantar ampollas en algún sector del PP?

Si es que fue portavoz adjunta del grupo parlamentario con Rajoy.

- Pero se marchó por un profundo desacuerdo con el expresidente.

Como tantas otras personas han mostrado desacuerdos con otro expresidente. Yo soy el punto de unión de toda la historia del PP y mi objetivo es ser el punto de unión con toda la historia de España.

- ¿Mueve Aznar hilos en el nuevo PP?

Los hilos en este PP los mueven los afiliados que han votado en primarias y han decidido un liderazgo que ha optado por una renovación tranquila.