Vox se exhibe en Cáceres

Los líderes del partido y el público escuchan el himno nacional, al final del acto celebrado ayer en la plaza de san Jorge :: jorge rey/
Los líderes del partido y el público escuchan el himno nacional, al final del acto celebrado ayer en la plaza de san Jorge :: jorge rey

«No somos una secta, sino una alternativa política patriótica», proclama Abascal

ANTONIO ARMERO CÁCERES.

Están los mítines del PSOE, del PP, de Ciudadanos o de Unidas por Extremadura, y luego están los de Vox, que según lo visto ayer en Cáceres, son capítulo aparte. La lista de lo que hay en un mitin de Vox y no en los de ningún otro de los partidos que concurren a las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo en la región no es corta. En ninguno suena repetidamente el estribillo -el estribillo, no la canción entera- de 'Soy español', de José Manuel Soto desde un rato antes de que empiece el acto. Una parte de él dice así: Soy español, heredero de Sancho y Quijote, mis costumbres que no me las toquen, que no me las toquen, son cositas que llevo muy dentro de mi, de mi corazón. En ninguno, el líder nacional entra al lugar con el himno de la Legión como fondo musical. En ninguno hay un despliegue de seguridad semejante, que incluye a varones de la organización anchos de espaldas parando a la gente en la entrada situada más cerca del escenario. En ninguno se ven tantas banderas de España, y ninguno termina con los intervinientes y el público escuchando en silencio el himno nacional. Además, en un mitin de Vox se es escuchan cosas que no se oyen en los otros.

Un momento de la intervención de Abascal
Un momento de la intervención de Abascal / Jorge Rey

A las ocho en punto de la tarde, Santiago Abascal llegó a la plaza de san Jorge, que estaba llena. Subió las escaleras con alguna dificultad, porque un accidente deportivo le obliga a caminar con muletas. «En realidad esto es una 'performance' (pronunciado no como lo haría un inglés, sino tal como se escribe), lo he hecho porque quiero entrar en el Congreso con la muleta en la mano», bromeó al inicio de su intervención, que fue la más larga (unos 25 minutos), la más esperada y la más celebrada. El 'aplausómetro' se disparó de modo particular en tres momentos concretos: cuando dijo que «la unidad de España ni se vota ni se negocia ni se discute», al afirmar que «nuestras fronteras están para ser defendidas y los inmigrantes que las traspasan ilegalmente deben ser expulsados inmediatamente», y también tras proclamar que su partido «defiende tradiciones nuestras como la tauromaquia y la caza».

Varias veces fue interrumpido el protagonista principal de la tarde. «¡Acaba con la carcoma republicana!», le propuso alguien del público. «Hay muchos tipos de carcoma en España», respondió Abascal, que pronunció la palabra Extremadura una vez. Fue cuando dijo que a partir del día 26 estarán en el gobierno de la región.

Si todos son como el de ayer en Cáceres, queda claro que en un mitin con Abascal ocurren cosas que no suceden en los demás

Uno de los encargados de conseguir eso es Juan Antonio Morales, número uno a la Asamblea por Badajoz, y que ayer también consiguió el favor de los que le escuchaban. Lo logró cuando dijo que si él gobernase, la Junta dejará de gastar dinero en proyectos como algunos de los que desarrolla la Agencia Extremeña de Cooperación al Desarrollo, que es un organismo dedicado a poner en marcha acciones sociales en lugares del mundo donde se vive peor que aquí. Puso Morales varios ejemplos concretos. «400.000 euros se han gastado en un programa para prevenir la violencia de género en Palestina. ¡Pero qué tenemos nosotros que ver con los palestinos!». También criticó el gasto en el programa titulado 'Aplicación de un enfoque diferencial para la investigación de la violencia contra mujeres lesbianas del Caribe Colombiano, Honduras, República Dominicana y Nicaragua'. Y el que trata de frenar el despoblamiento en Bolivia. «¡Ostia! Pero si la despoblación está aquí, en Extremadura», exclamó el candidato a presidir la Junta, que prometió que «lo primero que haremos cuando gobernemos en nuestra comunidad será bajar los impuestos un cinco por ciento». «Tenemos que sacar a Extremadura del letargo en el que le han metido los socialistas», afirmó Morales antes de concluir su discurso con tres vivas: a España, a Extremadura y a Cáceres.

Santiago como San Jorge

Para cuando él le cedió la palabra a Abascal, la estatua de san Jorge que hay en la plaza ya lucía una bandera del partido y otra del país. Al santo, patrón de la ciudad, le dedicó su intervención Magdalena Nevado (fue número uno por Cáceres al Congreso), que leyó su discurso. Su intención fue trazar una metáfora en la que san Jorge era en realidad Santiago Abascal. Habló de «24 caballeros (24 diputados logró Vox en las elecciones generales) que eran la resistencia». Los comandaba «Santiago... Perdón, san Jorge», se divirtió Nevado, que le dio a su líder nacional las gracias «por haber conquistado parte del territorio nacional y seguir luchando por hacer lo mismo región por región».

También habló Teófilo Amores, candidato a la alcaldía, que empezó por situar la escena. «Estamos aquí por un sentimiento irrenunciable, que se expresa así: ¡España! ¡España». Aplauso general. «Ciudadanos -planteó Amores- se arrima al sol que más calienta, el PP solo atiende a las directrices que le lleguen desde Badajoz y Podemos quiere una tierra donde los animales tengan su paraíso y los humanos se vayan».

La banda sonora es el himno nacional, el de la Legión y el estribillo repetido de 'Soy español', de José Manuel Soto

Por si quedaban dudas, Francisco Piñero, número uno a la Asamblea por Badajoz y que fue uno de los impulsores de Ciudadanos en Cáceres, dijo que su antiguo partido, el naranja, va a pactar el gobierno de la Junta con el PSOE. «Es sobradamente conocido», aseguró.

Piñero, Nevado, Morales y Amores fueron aplaudidos, pero ninguno como Abascal, que era el motivo por el que la mayoría acudió ayer a la plaza de san Jorge. «Le hemos devuelto la ilusión a los que iban a votar con una pinza en la nariz», dijo el presidente del partido, que quiso dejar claro que «Vox no es una secta, sino una alternativa política patriótica». «Somos -dijo luego- solo un instrumento al servicio de España». «Vox es España», le contestó desde el público una recia voz masculina. Si la españolidad se mide por banderas, canciones y arengas, queda claro que llevaba razón.