Pablo Casado: «Es muy probable el pacto PSOE-Cs en Extremadura»

De izquierda a derecha, José Antonio Monago, Fernando Pizarro, Pablo Casado y Juan Ignacio Zoido, ayer en Plasencia. :: andy solé/
De izquierda a derecha, José Antonio Monago, Fernando Pizarro, Pablo Casado y Juan Ignacio Zoido, ayer en Plasencia. :: andy solé

El PP intenta exhibir músculo juntando a sus líderes en Plasencia, uno de sus feudos

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

En Plasencia, el PP es el Partido Popular, claro está, pero es también 'Pasión por Plasencia', el lema con el que su alcalde aparece en los carteles que hay repartidos por la ciudad. Fernando Pizarro ha hecho también un vídeo para estas fechas, que ha llegado a los móviles de cientos de placentinos, y en él no aparecen las siglas del PP. Es evidente que su campaña se centra en él y no en su partido -lo que hizo José Antonio Monago hace cuatro años-, lo cual se puede justificar por varios motivos, uno de ellos que tras las elecciones generales, la marca PP cotiza a la baja.

Su formación, sin embargo, le envió ayer a Monago y a Pablo Casado, uno de los grandes perdedores de la cita del 28 de abril. Hacía dos décadas que un presidente de la formación no se acercaba por la ciudad en campaña electoral. El último que lo hizo fue Manuel Fraga. Es lógico que suene extemporáneo, porque estamos hablando del siglo pasado. De modo que ayer, Casado echó la mañana en la pradera de San Isidro de la capital del reino, donde era día festivo, y por la tarde se fue a Plasencia, que de las cuatro ciudades extremeñas más pobladas, es la que más cerca queda de Madrid. Y es también la única de las cuatro en la que el PP aguantó el tirón en los comicios de abril y no fue rebasado por Ciudadanos. Un último dato: la localidad es un feudo pepero. Pizarro lleva dos legislaturas gobernando en mayoría absoluta, y las encuestas dicen que el domingo 26 sumará más votos que hace cuatro años.

Quizás sean los números los que explican que el PP eligiera Plasencia para juntar a sus líderes nacional y regional, más el exministro Juan Ignacio Zoido, que es de Fregenal de la Sierra. El acto se celebró en Torre Lucía, que es un recinto grande que solo se llena con conciertos musicales muy buenos o gratuitos. Es el mismo sitio en el que el día antes Vox reunió a unas sesenta personas. Ayer, el PP juntó a muchas más. Había sillas libres, pero también bastante gente de pie. La entrada no fue ni para venirse arriba ni para deprimirse.

Una de las ideas sobre las que insiste Monago es «lo mucho que se ha deteriorado la sanidad»

Banderas al aire

En lo formal, el acto siguió el guión de un mitin al uso: el himno del partido en su versión modernizada, banderas al viento, aplausos a los que hablaron... Definitivamente, este es un PP extremeño distinto al de las anteriores elecciones autonómicas. De este golpe no vamos a ver a Monago en chándal haciendo 'spinning' durante cinco minutos ni pescando una carpa previamente capturada por un pescador de verdad, como hizo hace cuatro años. Lo que sí mantiene es su querencia por el chascarrillo, de manera que si habla del exceso de protección ambiental, dice que «van a acabar anillándonos, como a las grullas». O que «si te haces una casa en el campo te la tiran, pero como anide el cernícalo primilla, le protegen el nido y 7 kilómetros a la redonda». Una más: «Economía verde y circular dicen ahora los socialistas... ¿Más verde, Guillermo? ¡Con 42.000 kilómetros cuadrados que tenemos y un millón escaso de personas! ¿Más verde?».

Se puso más serio cuando habló de sanidad, un filón que trata de explotar. Las campañas electorales tienen estas cosas: a él le acusaron de destrozar el SES en los cuatro años que gobernó, y él ahora denuncia cada vez que puede cómo ha empeorado la sanidad extremeña en esta legislatura. En Plasencia, además, tenía campo abonado, porque es el área de salud con las listas de espera más largas. De hecho, la ciudad lleva una docena de años -incluidos los cuatro del PP al frente de la Junta- esperando a estrenar quirófanos.

Antes de ceder su sitio a Pablo Casado, Monago anunció medidas que ya había comentado antes: la supresión del impuesto de sucesiones y la petición al Gobierno central de un sistema fiscal especial para la región. «No puede ser -planteó- que seamos objetivo uno para Europa y no para España». Ahí, en España, puso su foco Pablo Casado durante su intervención de ayer. Habló de Madrid, de Cataluña, de Borrell, Pedro Sánchez, Iceta... Y luego dedicó unos minutos a Extremadura, para hablar de su rol clave en la construcción del país y de Iberoamérica; de «la vergüenza del tren» y del «paréntesis maravilloso» que fueron los cuatro años de los populares a los mandos de la Junta. «La gente -afirmó- me dice que se echa en falta a Monago, que es una persona muy cercana». Tras definir al PP como «un partido de centro derecha, abierto y moderado», explicó que Albert Rivera ya ha dicho que no se cierra a pactos «con los disidentes de Pedro Sánchez, y Fernández Vara es uno de ellos». «Es muy probable que Vara pacte con Ciudadanos en Extremadura», advirtió el presidente del PP, que llegó a Plasencia antes de lo que tenía previsto y aprovechó para dar un paseo por el centro.

Eso mismo hicieron por la mañana Monago y Pizarro, que antes ya había visitado un colegio, celebrado una boda en su despacho y dado una rueda de prensa junto al candidato regional de su partido. Después, los dos se fueron a echar un rato con empresarios y luego a comer con interventores y apoderados de su formación. El mitin fue el acto final del sexto día de la campaña electoral, el que le devolvió a Plasencia una cuenta pendiente desde los tiempos de Fraga Iribarne.

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