Monago anima la campaña

Un momento del acto que los populares celebraron ayer en la plaza de las Veletas, en la Ciudad Monumental de Cáceres. :: jorge rey/
Un momento del acto que los populares celebraron ayer en la plaza de las Veletas, en la Ciudad Monumental de Cáceres. :: jorge rey

El líder del PP comparece en Cáceres con Adolfo Suárez Illana para lanzar sus propuestas y sus dardos

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Estaba la campaña electoral extremeña como mohína. O como poco, impropiamente tranquila, con menos salsa que las anteriores. Quizás por culpa de las generales del 28 de abril, que han dado pie a una sobredosis de política que ha acabado cansando incluso a los políticos. El pulso tenía que subir antes o después, parecía claro, y empezó a hacerlo ayer, de la mano de José Antonio Monago. No es que el líder del PP hiciera saltar por los aires la apacible rutina, no fue para tanto lo suyo, pero sí que le añadió a un plato más bien soso el picante suficiente como para que sea previsible que a partir de hoy vaya cogiendo cuerpo a base de cruces de alusiones más o menos punzantes e ingeniosas.

Es mediodía en la plaza de las Veletas, en el corazón de la Ciudad Monumental de Cáceres. Turistas caminando despacio. Cacereños cruzando deprisa. Un hombre paseando a su perro. Y otro, con un traje como recién salido de la tintorería, limpiando un Mercedes negro más largo que un mes con dos domingos electorales. A dos pasos del cochazo está Atrio, con su restaurante y su hotel, los más lujosos de la región. Y a tres, el austero escenario del PP, formado por siete elementos: un atril, un letrero en el que pone 'Nos une Extremadura' (el eslogan de la campaña), otro con el apellido del líder en letras generosas, dos altavoces y dos banderolas de plástico con las siglas del PP. Antes de que empiece el acto y por culpa del viento y la falta de puntos de apoyo, el atrezo pierde dos piezas, las dos láminas de plástico con las siglas y la leyenda 'Populares'. Comparecen Monago en el centro, flanqueado por Rafael Mateos -el candidato local que sustituyó a última hora a Elena Nevado, que también está- y Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente del Gobierno, presidente de la Fundación Concordia y Libertad y ya diputado nacional electo.

Juego de palabras

«A mí, la vitamina que me gusta, más que la de las naranjas, es la del gazpacho», dijo en alusión al aspirante de Ciudadanos

Monago le saluda y lo siguiente que hace es empezar a recuperar una versión suya ya conocida. «Me gusta estar aquí -comenzó-, en la plaza de las Veletas, un entorno maravilloso, porque lo que no me gustan son los gobiernos de veletas».

Acto seguido habla del sol y de su capacidad para proporcionar al cuerpo vitamina d, «que a mí me gusta más que la vitamina de otros», afirma, aludiendo sin citarle a Cayetano Polo, aspirante de Ciudadanos a presidir la Junta y cuyo lema de campaña, el que le acompaña en las fotos publicitarias, es 'Vitamina Cayetano'. Además, Polo aparece en su vídeo promocional haciendo un zumo de naranja en una cocina estupenda que no es la suya, sino la de una tienda de muebles de Cáceres. «A mí la vitamina que me gusta, más que la de las naranjas, es la vitamina del gazpacho», añadió Monago, profundizando en esa vena de hombre campechano y extremeño de pura cepa que cultiva a veces. Más tarde, insistiría con Ciudadanos. «Yo no ofrezco vitaminas, sino medidas de calado», dijo el aspirante a recuperar la presidencia que ya ejerció entre los años 2011 y 2015, el único paréntesis no socialista en la historia democrática de la comunidad.

Esas propuestas de alcance que el aspirante del PP hizo públicas ayer en Cáceres se referían sobre todo al ámbito sanitario, que en su opinión, «se ha deteriorado» en esta legislatura, marcada en este capítulo por «la precariedad laboral, los contratos basura y la fuga de sanitarios». También metió la llaga, como era previsible, al recordar aquel párrafo del año 2015 resucitado años después, escrito por algún enemigo del sentido común y del PSOE que al analizar las listas de espera decía, entre otras cosas, que eran un periodo de reflexión para decidir si uno se quiere o no operar.

El candidato popular promete que si gana, los médicos del SES se podrán jubilar a los 70 años

Lanzó Monago sus dardos y también sus promesas. Entre ellas, una oferta pública de empleo que estabilice la plantilla del SES, el final de los contratos inferiores a seis meses, mejor retribución de las guardias en festivos especiales, el abono íntegro de la carrera profesional, la equiparación salarial de las pagas complementarias en atención primaria y hospitalaria y prolongar la edad de jubilación hasta los setenta años.

Regreso al principio

Tras detallar estas y otras propuestas que pondrá en marcha si gana, el expresidente volvió al inicio de su intervención y afirmó que lo que necesita Extremadura en este momento «son gobiernos fuertes y no de veletas». Y repitió lo que ya ha dicho en otras comparecencias públicas de lo poco que llevamos de campaña: que espera que otros copien esas ideas que ha concebido su partido. No es él el único que se repite en campaña. Monago, como el resto, tiene un catálogo de medidas electorales -788 en su caso- que va desgranando cada día. Y también como los demás candidatos, repite mensajes casi en cada aparición. Es el guión conocido.

«Las campañas electorales son un sistema publicitario, no hagan nunca caso de lo que se diga en ellas», proponía hace unos días el filósofo José Antonio Marina en una entrevista en RNE. La misma en la que dijo que «uno de los problemas que tiene España son sus políticos». Y que «la publicidad engañosa en política no existe». En el caso de esta campaña, la del 26-M en Extremadura, lo que está por ver es cuánto juego dará la deriva hortofrutícola que comenzó ayer.

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