El mitin no caduca en la Extremadura vaciada

Ricardo Cabezas, María Jesús Montero y Guillermo Fernández Vara se dirigen al mitin que dieron juntos en la Plaza Alta. :: J. V. Arnelas/
Ricardo Cabezas, María Jesús Montero y Guillermo Fernández Vara se dirigen al mitin que dieron juntos en la Plaza Alta. :: J. V. Arnelas

El candidato del PSOE afirma que tiene 80 peticiones para que dirigentes socialistas vayan a localidades en los dos días que quedan | Vara percibe hartazgo en las ciudades, pero nota que en pueblos pequeños los políticos rompen la rutina

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

A Vara le echaban en cara durante el debate televisado del martes por la noche que ya era mayor y estaba cansado. Él replicó que al día siguiente (ayer miércoles) empezaba a las ocho y el que pudiera que le siguiera el ritmo. Como presidente atendió obligaciones por la mañana temprano, como candidato realizó una -otra- entrevista, hizo escala en Montijo y Castuera antes de comer, y después fue a Quintana de la Serena y a Badajoz, donde intervino por la tarde en un acto público junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Su voz revela cansancio, no menor que el de los ciudadanos y él es consciente. Según decía ayer, los mítines serán un formato de comunicación con los electores que terminará extinguiéndose, pero en los pueblos pequeños todavía funcionan y son muy esperados, en gran parte porque rompen la rutina. Vara contó ayer que muchas veces los vecinos incluso se molestan cuando él va a una población y no está previsto que hable. Además, comentó que su partido tiene unas ochenta peticiones de otros tantos pueblos para estos días finales de campaña, siendo Ibarra (anoche habló en Jerez de los Caballeros y hoy le toca Valencia de Alcántara) uno de los oradores más demandados. «A Juan Carlos lo tienen agotado», dijo.

Ayer en Montijo la visita se redujo a un discreto atril en la plaza de España con el equipo de candidatos locales del PSOE que lidera el alcalde, Manuel Gómez, que ha estado cuatro años gobernando cómodamente con 11 de 17 concejales, pero ahora no se fía porque, según decía, han entrado a jugar más partidos.

Una enferma de párkinson le preguntó en mitad de la intervención cuándo podría hacer terapia en su pueblo

Resaca del debate

Cuando Vara llegó a Montijo para realizar su primera intervención del día todavía había resaca del debate de Canal Extremadura la noche antes. Al valorarlo, Vara manifestó que salió satisfecho porque fue reconocible y de nuevo el candidato socialista dejó otra de esas frases que hay que leer dos veces: «los debates los gana el que menos gusta a los suyos». Luego confesó que tuvo la sensación de que iban todos contra él y que si Monago no fue tan duro con él como hace cuatro años es porque se le nota que ha sido presidente.

De cara a los pactos que esconden todas las formaciones, explicó que él tonterías no hace y que está dispuesto a dialogar con todos. «Yo no levanto ninguna barricada ni hago ninguna exclusión», zanjó dejando viva la incógnita de si él prefiere de socio a Podemos o Ciudadanos, lo que da a entender que si gana el domingo se irá apañando con ambos según convenga en cada momento.

Vara ayer en Montijo con el candidato local y su equipo.
Vara ayer en Montijo con el candidato local y su equipo. / J. L. G.

Ayer, al estar en las Vegas Bajas, el presidente extremeño y candidato del PSOE habló de agroindustria como motor de la región y habló de su idea de crear una ley de cooperativas que permita incorporar a las mujeres en los órganos de dirección.

Por supuesto, colocó otros mensajes más generales a la veintena de vecinos que a mediodía lo escucharon de pie con un martillo neumático de fondo, indicio de que poblaciones de tamaño medio (en Montijo son 15.600 habitantes) ya no se paran cuando llega un político importante, y menos en esta campaña eterna en la que basta encender la tele para que aparezca un candidato.

«La política va de la vida»

Esta campaña Vara ha insistido en cuatro o cinco ideas clave que quiere remachar en la mente de los votantes y que ayer volvió a expresar. Suele hablar de que esta legislatura va a concluir con 55.000 desempleados menos, dato que siempre menciona antes de apostillar que no se conforma y que le gustaría que el empleo fuera menos precario y menos temporal. También alardeó de las exportaciones, por valor de 2.000 millones, repitió; así como de lo importante que es la tercera urna, la de las europeas.

En cuanto a su persona, hizo lo que todos sus adversarios y se vendió como el más fiable. «Yo pongo la experiencia y mi conocimiento al servicio de un proyecto colectivo porque Extremadura necesita estabilidad», declaró antes dejar otra reflexión: «La política va de la vida, no va de chistes fáciles, de eslóganes, de laboratorio o de mentiras».

Esta sentencia parece que la intuyera María Rosa, una mujer mayor que en el turno de preguntas interpeló a Vara, quien le cedió la palabra. Le explicó que ella es enferma de párkinson, va en taxi a Mérida a hacer terapia y lo paga a medias con otro vecino enfermo. Por eso le preguntó si habían encontrado ya local en su pueblo para habilitarlo y poder hacer ahí la terapia. «Lo buscaremos y lo encontraremos», aseguró el candidato antes de que lo llevaran a Castuera a seguir convenciendo gente.

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