HISTORIAS DE CAMPAÑA

IU repesca a Escobar para los pueblos

Pedro Escobar en un momento de la conversación. :: casimiro moreno/
Pedro Escobar en un momento de la conversación. :: casimiro moreno

El exdiputado participa en varios mítines, pero descarta volver a la primera línea después de la experiencia en la etapa de Monago

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Las decisiones de la Asamblea influyen muy poco en la vida de la gente». Así de tajante se pronuncia Pedro Escobar (Acedera, 1950) cuatro años después de salir del parlamento extremeño.

Estas semanas está haciendo campaña en algunos pueblos. Nogales, Jaraíz de la Vera, Maguilla, Santa Marta... Ha vuelto, pero no a la primera línea, donde no quiere ni aparecer. Si acude a estos pueblos es por sus candidatos, dice. «Los lazos de amistad siguen», aunque haya quedado atrás su etapa como coordinador regional de Izquierda Unida (IU). Le llaman, le piden que participe en la presentación de candidatos o el cierre de campaña y él se apunta.

Pedro Escobar está dedicado a su trabajo en la cárcel, donde imparte clases de alfabetización. Él es profesor y volvió al centro de educación de mayores Abril en 2015. El curso siguiente se marchó a Casablanca. En el colegio Juan Ramón Jiménez de esta ciudad marroquí estuvo un año enseñando francés. Pero volvió de nuevo a Badajoz y lleva dos cursos en el centro penitenciario, donde quiere jubilarse.

Allí enseña, pero también aprende. Por mucho que diga la Constitución, por mucho que lo repitan los políticos, la vida no es igual para todos. Eso lo ha tocado con las manos en la cárcel. Allí ha visto cómo los niños repiten los patrones de sus padres cuando crecen. Se ha encontrado con catorce alumnos, con nombres y apellidos, que en su día fueron también alumnos suyos en la barriada El Progreso de Badajoz.

Hablando con los presos ha visto perfectamente que es muy complicado sobreponerse a las condiciones en las que uno nace. «¡Qué casualidad que la mayoría son personas de una situación económica muy difícil y un nivel cultural muy bajo!», reflexiona. Ese mantra de que la educación debe ser la palanca del cambio está muy lejos de ser una realidad en la práctica. «Creí que había más permeabilidad social», reconoce Escobar. Por eso no le duele afirmar que «la política no influye tanto en la vida de la gente, que hay otros factores más determinantes como los intereses económicos».

Si volviera a la primera línea, algo que no está entre sus planes porque ahora está dedicado a su trabajo y su familia, haría hincapié en la necesidad de que se desarrollen programas de formación y educativos para dar una alternativa a los presos. Le ha sorprendido la soledad y la falta de recursos con la que se encuentran los presos cuando recuperan la libertad.

«La experiencia ha sido un baño de realidad», asegura quien hace ocho años influía como nadie en el Gobierno de la Junta y que ahora su partido ha repescado para hacer campaña en los pueblos.

Escobar tuvo un papel determinante hace ocho años, cuando el PP tocó por primera vez la Junta de Extremadura. IU se abstuvo y José Antonio Monago se convirtió en presidente. Escobar era, con otros dos diputados de la coalición, quien pudo inclinar la balanza hacia el PSOE o el PP. Consultaron a las bases y la militancia quiso a los populares.

Uno de los motivos es el maltrato, explica, que un buen número de alcaldes del PSOE habían dado desde que se instauró la democracia a los candidatos de IU en los pueblos. «Hubo muchos caciques», dice. Y eso hizo que muchos militantes quisieran darles un escarmiento. Sin embargo, también insiste en poner los puntos sobre las íes. «Que quede claro que nunca le aprobamos un presupuesto, nos abstuvimos en todos», afirma, «Monago fue presidente porque sacó más diputados que Vara».

Si mira atrás se siente orgulloso de la renta básica, de la que asegura que se implantó por exigencia de su equipo. En las elecciones de 2015 no logró los votos suficientes para salir como diputado. Y ahora ese capítulo ha quedado atrás. «Soy un político amortizado», reflexiona.