HISTORIAS DE CAMPAÑA

«En el 77 me quedé hasta el recuento de votos»

Julia Marcos, leyendo un libro en un parque de Navalmoral. :: cedida/
Julia Marcos, leyendo un libro en un parque de Navalmoral. :: cedida

Julia Marcos, simpatizante del Partido Comunista en la dictadura, vivió las primeras elecciones con mucha intensidad

Laura Alcázar
LAURA ALCÁZAR

A sus 76 años, Julia Marcos guarda con nitidez los recuerdos y episodios de una juventud marcada por la lucha social en la clandestinidad de la dictadura franquista. Desde su hogar en Navalmoral de la Mata relata a HOY, con una dialéctica envidiable, esos cruciales momentos de la historia más reciente de España, los de los años de la Transición y las primeras elecciones democráticas. Lo cuenta haciendo gala de una intensa pasión por la política y los movimientos sociales que hoy sigue manteniendo. «He sido una activista y lo sigo siendo en la actualidad», dice en un tono muy enfático, aclarando también que ella «no» votó de forma consciente el referéndum en el que se aprobó la Constitución del 78.

Julia nació en el pueblo toledano de Calzada de Oropesa, junto a la actual autovía de Extremadura y a un paso de donde en los años sesenta se hiciera el pantano de Valdecañas, hoy objeto de polémica por el uso turístico de su isla. A los cinco años trasladaron a su padre, guarda jurado de Renfe, a la localidad morala. Y en 1965, casada ya con su marido, de profesión operador de Telefónica, vivió en Cáceres en una casita de la Puerta de Mérida, en la Ciudad Monumental. «Recuerdo que allí no había actividad política ninguna, no se podía hacer nada, a las mujeres les hacían ir por una acera y a los hombres por otra», rememora.

Además de en la capital cacereña, Julia y su familia han residido en Palma de Mallorca, Zamora, Orense, Santiago de Compostela, La Coruña, Pamplona y Madrid. En la capital española vivieron durante 25 años hasta que regresaron a Extremadura para retirarse en Navalmoral y cerrar el largo recorrido vital.

«Era la primera vez que votaba y para mucha gente aquello era como una ventana abierta al cambio»

A Julia, las primeras elecciones generales democráticas de 1977 le cogieron en Zarzaquemada, una barriada de Leganés. «Era la primera vez que votaba y vivimos el día intensamente, la gente quería ver qué pasaba y para muchos aquello era como una ventana abierta al cambio», explica. Pasó la jornada electoral del miércoles 15 de junio, desde primera hora de la mañana, con miembros del colectivo vecinal del barrio, en el que participaba activamente. «Yo me quedé hasta el recuento de votos». Sin embargo, no oculta que depositó esa primera papeleta «sin mucho entusiasmo». «Voté con un poco de amargura, porque sabíamos que no se iban a producir los resultados que esperaba el pueblo», afirma.

En esa época Julia era simpatizante del Partido Comunista y su marido, afiliado. Para muchos comunistas como ellos la Transición supuso «una desilusión». «Sufrimos una decepción la gente de izquierda porque en España no hubo una depuración del franquismo», opina. Tampoco hoy silencia su descontento con el partido de Pablo Iglesias. «España necesitaba algo de esperanza y creíamos que iba a ser positivo, pero cuando Errejón salió diciendo que eran socialdemócratas me pillé un rebote», reconoce.

Esta decepción hizo que el pasado 28 de abril pasara, según explica, de «raspajilón» por las urnas y que aún no tenga decidido si votará o no mañana. «Sinceramente, lo que veo es que no vamos a ninguna parte». Su valoración de la política actual es, como se ve, algo desalentadora, «después de lo que hemos luchado por cuestiones sociales», afirma, pero pide a los jóvenes que participen y sean activos. «Que tomen conciencia y partido de la sociedad que vivimos, luchen por sus puestos de trabajo y no se dejen pisar», remarca.

Dentro de este espíritu reivindicativo, Julia Marcos alberga su faceta más creativa: la de modista de alta costura y profesora de corte y confección que ha cosido para las más importantes firmas de moda del país.