A la sombra del candidato

Vara y Calderón, el pasado sábado en Badajoz. :: c.m./
Vara y Calderón, el pasado sábado en Badajoz. :: c.m.

El ideólogo de la campaña de Monago es Iván Redondo y a Vara le asesora la consultora Redlines

ANTONIO J. ARMEROCáceres

Diez pasos por detrás de Monago, o un poco más allá de la última fila de la sala, o cerca pero lejos del escenario donde se celebra el mitin. Por ahí hay que buscar a Iván Redondo. Su nombre ha circulado de corrillo en corrillo desde el minuto cero de la legislatura que apura sus días. De puertas para afuera, ha adquirido un protagonismo con el que casi nadie en el partido contaba hace cuatro años, cuando llegó para ayudar al candidato del PP en su aspiración de hacer trizas la hegemonía socialista en la región. Pero esa ascendencia se queda en nada comparada con la que tiene de puertas hacia dentro. Ahí, el asesor que fue nombrado director del gabinete del Presidente manda de verdad. En el gobierno extremeño y en el partido. Y más aún en estos días. La campaña electoral de Monago es la obra de Iván Redondo Bacaicoa, vasco como César Calderón Avellaneda, el director general de Redlines, consultoría estratégica que ha contratado el PSOE extremeño para que guíe la carrera electoral de Guillermo Fernández Vara. Redondo y Calderón, o Redondo y Redlines, son los referentes de la trastienda de la campaña electoral extremeña. Parte de lo que suceda el próximo domingo habrá sido mérito o culpa de ellos, de los asesores a la sombra del candidato.

En los mítines, nunca está de más echar un vistazo a la primera fila. En el que el PSOE organizó el pasado sábado en Badajoz, con Ricardo Cabezas (aspirante local), Eduardo Madina, Alfonso Guerra y Fernández Vara, la última silla, la de una de las esquinas, la ocupaba César Calderón. Había llegado a Extremadura el día antes, tras pasar una semana acompañando a Patricia Hernández, la candidata socialista al gobierno de Canarias. Durante ese tiempo, quien estuvo en la región con Vara fue Ana Salazar, socia de Calderón en Redlines. Se han turnado la presencia en la comunidad autónoma, una semana para cada uno, ayudando al expresidente de la Junta, trabajando de una forma muy diferente a como lo hacen en las filas rivales, según dice Calderón. «Aquí -afirma- no hay grandes gurús, ni pequeños 'maquiavelos', esa idea de los grandes genios hay que desterrarla; aquí hay un equipo con personas que apuntan ideas, en el que las decisiones se toman de forma colegiada, y quienes mandan son Guillermo Fernández Vara y el comité de campaña del Partido Socialista de Extremadura».

Los dos equipos

En este último grupo, hay tres nombres de referencia, tres pilares en los que el candidato se apoya durante estos días. Son tres mujeres: Ascensión Godoy (secretaria de organización del partido en la región), Isabel Gil Rosiña (portavoz del grupo en la Asamblea) y Blanca Martín (secretaria de relaciones institucionales). En el PP, el núcleo que lleva las riendas de la campaña lo forman cinco personas: Iván Redondo, Fernando Manzano (presidente de la Asamblea), Cristina Teniente (vicepresidenta de la Junta), Luis Alfonso Hernández Carrón (consejero de Salud y Política Sociosanitaria) y Juan Parejo (coordinador general de Presidencia y Relaciones Institucionales).

En campaña, los cinco se encierran a hablar dos veces al día, en Mérida. Una sobre las nueve de la mañana y otra entre las tres y las cuatro de la tarde, depende de las agendas de cada cual. Si alguno no puede, no es extraño que participe por teléfono. Celebran lo que a los expertos en este ámbito -donde el español fagotiza anglicismos con llamativa soltura- les gusta llamar 'briefing', que bien puede traducirse como reunión. En ella se analizan fundamentalmente tres cuestiones: qué ha hecho el rival, qué han publicado los medios de comunicación y en qué medida una y otra cosa invita a replantear matices de la campaña en general y de la agenda más próxima en particular. El candidato participa de estas propuestas y da o no su visto bueno.

En esto no hay grandes distancias entre los dos partidos. El PSOE se reúne por la mañana, aunque en realidad, el trabajo se prolonga durante todo el día, lo mismo que en las filas contrarias. En lo que sí hay diferencias es el enfoque de partida de la campaña.

Siglas frente a caras

Se trata de dos modelos contrapuestos, o al menos esa es la visión que trasladan desde los dos equipos. El PP se centra en la figura del presidente y ha relegado las siglas y el logotipo del partido a un segundo plano. Es una evidencia que admiten desde el propio partido. Han optado por esa vía porque el planteamiento es convertir estas elecciones autonómicas en unas presidenciales, al estilo de la política norteamericana. O sea, que el votante entienda que no hay que elegir entre partidos o ideologías opuestas sino entre personas.

El PSOE, por contra, mantiene su marca. «Es la política de las caras frente a la política de las siglas», condensan desde el aparato electoral de los populares. «Nosotros aspiramos a ganar, otros aspiran a tener representación», añaden.

«Esto es, sobre todo, política, y lo que nosotros hacemos es ayudar a la comunicación política, a la difusión del mensaje», plantea César Calderón, que es licenciado en Derecho por la Universidad de San Pablo-CEU y creó Redlines hace un año y medio. Antes, fue director de Idealista.com en Cataluña, director de operaciones de Expocasa.com, profesor en la Universidad de Alcalá, socio director de Autoritas Consulting y director ejecutivo de Pensamiento Público. Es especialista en Gobierno Abierto, disciplina sobre la que ha publicado varios libros. En los últimos años, ha asesorado a varios políticos y dirigido campañas dentro y fuera de España.

«Me he encontrado con candidatos a los que había que camuflar, pero a Guillermo hay que despojarle de todo disfraz, lo mejor que podemos hacer es dejarle que hable, que la gente le escuche y le vea, poco más hay que hacer», apunta el consultor. «Para ganar -continúa-, no hay que envolverle con marketing ni oropeles, con él no hay que captar la atención de los medios con cosas ajenas a la política, no necesita ser noticia a diario ni aparecer en la prensa nacional haciendo cosas extrañas». «En el trabajo que hacemos junto a él -concluye- hay mucho de política y muy poco de comunicación y menos de marketing». «Si disfrazas a un candidato -reflexiona Ana Salazar-, estás mintiendo, y lo primero es que la gente quiere autenticidad, y lo segundo es que los asesores políticos tenemos una responsabilidad, no podemos venderle a la gente un producto».

Sus reflexiones aluden, aunque no se mencionen directamente, a acciones de campaña como las de Monago haciendo 'spinning' o pescando. ¿Qué se busca con esas fotos? «Apelar a los públicos a los que van dirigidas las medidas que se van a hacer públicas», argumentan desde el PP. «Si Monago va a anunciar que si gana -añaden-, ir al gimnasio ya no va a costar cuarenta euros al mes sino menos, pues el anuncio lo hace en un gimnasio, y si va a anunciar una nueva Ley de Pesca, lo hace entre pescadores, nos parece mejor hacerlo de esta forma que convocando una rueda de prensa en una sala cerrada».

Al final, de lo que tratan unos y otros es de intentar sacar partido al perfil más favorecedor de su candidato, que también presenta facetas de la personalidad menos agradecidas, como es usual en el género humano. Después está la mercadotecnia electoral, otro aspecto básico en el diseño de toda campaña electoral.

A por los independientes

El PP distingue entre votantes indecisos e independientes. Los primeros son los que ni siquiera saben si el próximo domingo van a ejercer su derecho o no, y que en el caso de que finalmente vayan a su colegio electoral, acaban siendo conservadores y votando lo mismo que otras veces, según el diagnóstico que hacen desde el equipo de Monago. Frente a este colectivo están los independientes, que son aquellos que tienen claro que sí van a votar pero aún no han decidido a quien. En las filas populares estiman que son unos ochenta mil, que viven en núcleos urbanos y que son ellos los que van a decidir quién va a ganar los comicios. Según sus cálculos, en el año 2011 gracias a los independientes subieron 15 puntos porcentuales en votos. Sobra decir que es en este grupo en el que el PP ha fijado su mirada. Y es esto lo que explica que hasta ahora, el aspirante a la reelección haya visitado principalmente municipios grandes: Villafranca de los Barros, Fuente del Maestre, Mérida, Llerena, Don Benito, Plasencia, Valencia de Alcántara, Montijo...

La estrategia de campaña del PP incluye un listado con los sesenta municipios más poblados de la comunidad autónoma. Entienden que a ellos es a los que hay que ir, y dentro de ese grupo, consideran que hay que incidir específicamente en los 22 con más habitantes, porque estiman que ahí es donde vive el grueso de los votantes independientes. Los municipios con menos población ya se los ha pateado el presidente a lo largo de la legislatura. Este es el planteamiento de quienes diseñan las grandes líneas de la campaña de José Antonio Monago, al que tratan de presentar con tres virtudes: es un presidente fuerte, es alguien en quien se puede confiar y una persona que se preocupa «por la gente como yo». Sobre esto último, hacen hincapié en tres colectivos: mujeres, mayores y jóvenes. Es decir, un espectro social amplísimo.

Además, están convencidos de estar haciendo algo que no se ha hecho nunca en España: lo que llaman una campaña de 360 grados, que significa que el candidato está en el centro pero es capaz de hacer políticas de derechas y de izquierdas. «Contamos con la ventaja de que él es muy receptivo a todo lo que tiene que ver con la comunicación política, porque es un asunto que sabe valorar y en el que se mueve bien, le gusta dar siempre su acento», plantean desde su equipo.

En frente, Calderón y Salazar coinciden en definir a Fernández Vara como el mejor candidato con el que ha trabajado en sus carreras. «Es muy fácil trabajar con él, su personalidad lo impregna todo, y los líderes nacionales del PSOE se pegan por venir a Extremadura porque él se ha ganado el cariño de mucha gente», apunta el director general de Redlines, que ya coincidió con Redondo en las elecciones vascas de 2009, él con Patxi López (PSOE) y su rival con Antonio Basagoiti (PP). Entonces, el socialista obtuvo mejores resultados.

Probablemente, Calderón rechace que se le sitúe frente a Redondo, porque él rehúye constantemente la idea del 'asesor estrella' e incide en el valor del equipo. «Con Guillermo -detalla- trabajamos gente con perfiles diferentes: sociólogos, politólogos, especialistas en diseño, en comunicación, en marketing...».

Una labor que empezó hace un año y medio y que incluye tres fases. La primera es «entender qué está pasando, quién es nuestro candidato, y lo hacemos a través de encuestas, de estudios en Internet, etcétera», explica el consultor. «La segunda -continúa- es diseñar una estrategia en distintos campos, desde la política o la faceta técnica hasta la tecnológica». «La tercera fase -concluye- es ejecutar esa estrategia, que en este caso pasa por poner el foco en Guillermo Fernández Vara y en las siglas PSOE, que en Extremadura tienen una fuerza gigantesca».

«El discurso ideológico del candidato -amplía Ana Salazar- se respeta absolutamente, no se toca, y lo que hacemos principalmente es poner orden en la faceta comunicativa y ayudar a lanzar el mensaje, que en este caso, incide en cuestiones que Guillermo y el PSOE consideran esenciales, como la Sanidad o la Educación». Los estudios de geoposicionamiento del voto han servido para dibujar un mapa en el que resaltar aquellos lugares donde hay más margen de mejora respecto a los resultados obtenidos hace cuatro años. «Pero quien decide a qué sitios se viaja durante la campaña es el candidato», matiza la consultora que acompañó a Vara durante la primera semana de la carrera hacia las urnas, un periodo de tiempo sobre el que su socio tiene una visión propia.

«El concepto tradicional de campaña electoral de siempre ha pasado a la historia», opina Calderón. «Internet ha hecho que la campaña de un candidato sea permanente, porque tiene que responder a los ciudadanos siempre». «Al principio -sigue-, las campañas eran los mítines, luego fueron la televisión y la radio, después los ordenadores, y ahora, las campañas son los teléfonos móviles que la gente que lleva en el bolsillo o en el bolso durante todo el día».

Desde el PP, la campaña electoral se ve «como una partida de ajedrez, que para ganar hay que visualizar antes de que empiece». «Las buenas campañas -apuntan- son aquellas que se pueden resumir en una fotografía, un vídeo o un mensaje». Y por una cosa más, añadiría cualquiera: por el número de gente que vota al candidato. El 24M, unos se acordarán de Iván Redondo y otros de César Calderón, Ana Salazar y Redlines. Para bien y para mal.

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