La candidata que sueña una región ecológica

La aspirante de Unidas por Extremadura a presidir la Junta de Extremadura Irene de Miguel (d) junto a Álvaro Vázquez, candidato en Mérida. / BRÍGIDO
La aspirante de Unidas por Extremadura a presidir la Junta de Extremadura Irene de Miguel (d) junto a Álvaro Vázquez, candidato en Mérida. / BRÍGIDO

Irene de Miguel, de Unidas por Extremadura, explica en el mercadillo de Mérida por qué hay que proteger el comercio

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Un mercadillo es otro lugar donde suelen adentrarse los candidatos en campaña. «Hay que ir donde está gente, lo raro es que los políticos solo vayan a los mercadillos cuando están en campaña», decía ayer Irene de Miguel, candidata a presidir la Junta de Extremadura por Unidas por Extremadura, mientras avanzaba por los tenderetes que se disponen cada martes en Mérida. ¿Y una romería? «Una romería ya no, ahí no me veo porque la gente está a otra cosa», contestaba mientras repartía octavillas con propuestas sobre su partido.

Irene de Miguel comprobó que conviene salir a explicar los logros y propuestas porque ayer habló a los medios sobre comercio ambulante, lo que han hecho en esta materia y sus ideas para impulsar y proteger el comercio minorista y local y los alimentos autóctonos. Sin embargo, entre puesto y puesto escuchó con desazón que los tenderos desconocían que había sido su partido el que había impulsado una ley de la que se están beneficiando porque ha flexibilizado las exigencias para conseguir sus licencias, las cuales ahora sirven para siete años y no hay que renovar cada doce meses.

En Extremadura es común durante la campaña hacer del campo una bandera y tener un programa creíble que contente a ganadores y agricultores. El exdiputado de IU, Pedro Escobar, no consiguió escaño, pero demostró hace justo cuatro años que él sabía más de campo que sus adversarios señalando y nombrando cada planta de las que se vendían en uno de los puestos de un mercadillo que visitó en 2015. Irene de Miguel escuchaba la historia y al momento se prestó para el reto. Sandía, melón pimiento, calabacín, ... la candidata de Unidas por Extremadura, 36 años, ingeniera agrónoma especializada en agricultura ecológica, madre de tres niños y que en campaña le pide el coche prestado a su madre, no falló una sola planta. Luego vaticinó que gran parte de la fruta que se vendía a pocos metros procedía de Mercasevilla. También acertó.

«La forma de consumir es la acción política más potente que puede ejercer el ciudadano»

En su opinión, la región no explota lo suficiente su potencial agrícola y ganadero. Según dice, hay que flexibilizar los controles sanitarios en los pueblos para que éstos puedan vender de manera directa su producto. «La Administración tiene que ser menos fiscalizadora y dar más apoyo», contaba después de volver a comprobar que la gente, en general, es un poco ingrata cuando un político se ofrece a explicarle cosas. «Sois todos iguales», reaccionó airado un hombre de 74 años. «Es normal, la gente va con prisas y estamos en un mundo cada vez más individualizado. En los pueblos sin embargo, pasa menos», lo disculpó una candidata sorprendida al encontrarse albarillos a granel, una fruta desterrada en la cadenas de supermercados, donde opina que siguen mandando las grandes compañías y sus grupos de presión.

Se nota mucho que el campo, los pueblos y la alimentación son sus temas predilectos. «La forma de consumir es la acción política más potente que puede ejercer el ciudadano», afirmaba de manera tajante la candidata de Unidas por Extremadura. A partir de ahí, decía durante el paseo, la Administración debe crear las redes y plataformas adecuadas para llevar productos alimenticios locales y ecológicos allá donde tiene competencias, que son muchas. Y cita las cocinas de los hospitales, los comedores de los colegios, de las guarderías, centros de día y hasta de la cárceles.

«Desmontar prejuicios»

Dice la aspirante a presidir la Junta que en campaña echa de menos a sus hijos y que ayer el equipo le dio la tarde libre para que estudiara de cara al debate del día 21. Solo ella sabe si le cundió. Unidas por Extremadura ya ha recorrido parte de la geografía extremeña -Zafra, Alburquerque, el Womad de Cáceres, ...- e Irene de Miguel reconoce que algunos actos resultan infructuosos porque los que van ya están convencidos. «Pero otros que tienen lugar en la calle sirven para desmontar prejuicios que tiene la gente sobre la organización. Ahí sí creo que es positivo hablar de tú a tú porque te permite aclarar cosas con gente que sigue la línea mediática a nivel nacional y te hablan solo de independentismo». Además, resaltó que en estas elecciones su formación tenga candidatas mujeres en localidades importantes como Badajoz, Cáceres, Coria o Almendralejo.

Para De Miguel, Unidas por Extremadura es la única esperanza de la izquierda porque no está claro que en Extremadura el PSOE no vaya a pactar con Ciudadanos. Como todos los aspirantes, la primera respuesta que brota de su boca es que salen a gobernar. Pero no rehúye la realidad y contesta sobre la posibilidad de entrar en un gobierno de la Junta con el PSOE y ya adelanta que pondrían líneas rojas en función de la fuerza con la que entren en la Asamblea. Lo que sí deja claro es que en Extremadura su agrupación no recibe órdenes de Madrid.

Ajos y quesos artesanales

Ayer el paseo por el mercadillo de Mérida Irene de Miguel lo dio con el candidato a la alcaldía Álvaro Vázquez y Raúl Gijón, director de un colegio e integrante de la lista municipal. Ella decía que los mercadillos son muy importantes en los pueblos y que cuando vivía en Guadalupe (ahora reside en Mérida) cada miércoles hacía allí la compra. «Me siguen interesando sobre todo por la ropa para los niños porque la verdura la compro en un grupo de consumo».

Pero es raro que cuando un político visita un mercadillo no compre algún artículo. Ella se llevó unas cabezas de ajos de Aceuchal y en el tramo final se interesó por unos quesos artesanales. El tendero era de Borba (Portugal) y fue interrogado por la candidata sobre si los quesos los vendía crudos, si eran pasteurizados y por qué, preguntas que nadie antes le había hecho, confesó el joven, encantado de ver el interés que despertaban sus quesos, algunos de los cuales fueron adquiridos por acompañantes de De Miguel.

El vendedor recogió una octavilla de Unidas por Extremadura pero aclaró que él no votaba en España, aunque era simpatizante del Bloque de Izquierdas portugués, por lo que ambas partes se despidieron con una sonrisa en la boca.

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