Siete de cada diez grandes empresas tiene problemas para cubrir los puestos de trabajo ofertados

Siete de cada diez grandes empresas tiene problemas para cubrir los puestos de trabajo ofertados

El IESE advierte de que la automatización está provocando un cambio en los perfiles de los trabajadores, lo que exige un sistema de educación diferente

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La gran paradoja del mercado laboral español es que, pese a existir 3,3 millones de desempleados en el país, más de siete de cada diez empresas (concretamente un 72%) encuentra problemas para cubrir los puestos de trabajo que ofrecen. Las dificultades se presentan tanto por tener los candidatos un nivel de conocimientos insuficientes en algunas materias, como por el incumplimiento en las capacidades y actitudes profesionales requeridas. Así lo manifiestan más de medio centenar de compañías españolas, de gran tamaño y que dan trabajo a medio millón de personas a nivel nacional -tres millones si se extiende fuera de nuestras fronteras-, que han participado en un informe publicado este martes por la escuela de negocios IESE.

«Hay una cuestión de fondo: las capacidades profesionales que tiene la juventud», aseguró en la presentación Jordi Canals, profesor del IESE, quien echa en falta un mayor nivel de formación. Y es que el informe resalta que el sistema educativo es uno de los principales factores que explican el elevado desempleo juvenil, que se dispara hasta el 33,5% en el caso de los menores de 25 años (frente al 14,4% a nivel global), más del doble de la media europea (14,9%).

La gran preocupación que muestran las empresas entrevistadas es el cambio en las competencias profesionales que está provocando la automatización y revolución digital. Si ya en la actualidad existe una importante brecha de capacidades, conocimientos y actitudes, ésta aumentará en los próximos cinco años. En este sentido, un 68% de las empresas detecta un importante gap en conocimientos y tecnología en los graduados universitarios, que se reduce al 48% para los graduados de FP.

Más concretamente, la mayor parte de las empresas no encuentra las capacidades de trabajo requeridas (un 56%) ni las habilidades de comunicación (un 52%) en los universitarios, porcentajes que se reducen ligeramente al 48% y al 52%, respectivamente, para los graduados en FP.

«Quizá el sistema educativo en España está demasiado enfocado a los conocimientos y debe enfocarse más a capacidades y actitudes», sugirió María Luisa Blázquez, investigadora del IESE, que apostó por un modelo que se aproxime más al sistema anglosajón.

Pero además, a la falta de formación se le une el proceso creciente de automatización de las tareas, lo que implicará una sustitución de puestos de trabajo por máquinas. Hasta el punto de que en España más de la mitad de los trabajos habrán desaparecido en diez años para ser ocupados por máquinas, según la OCDE. A este respecto, las empresas consultadas muestran gran preocupación por el cambio de competencias que supondrá la automatización y la revolución digital y la brecha de capacidades que genera.

Para dar respuesta a las necesidades futuras y cubrir la brecha de conocimientos, capacidades y actitudes, las empresas demandan al sistema educativo una formación más completa y práctica, que ponga el énfasis en los conocimientos, las capacidades y las actitudes necesarias en los próximos años. «La percepción es que el sistema educativo no avanza en la dirección correcta ni a la velocidad adecuada, lo cual no ayuda a afrontar el reto del desempleo», advierte el informe, que aboga por una colaboración más intensa de los distintos actores (empresas, universidades y centros educativos y Gobierno) para promover la empleabilidad del futuro.

Un 33% de desajustes

La expansión de las competencias profesionales requeridas se ha desarrollado a una velocidad muy superior a la adaptación del sistema educativo, lo que ha generado desajustes claros de capacidades requeridas para los puestos de trabajo ofrecidos. En el caso de España los desajustes llegan a afectar a más del 33% de los trabajadores, según estimaciones de la organización que representa a los países más desarrollados del mundo. El futuro del empleo exige comprender los conocimientos y las capacidades que las empresas necesitarán en los próximos años, alerta el IESE, que precisa que son, en último término, las que crean empleo y juegan un papel fundamental en la definición de las competencias profesionales que deben desarrollarse para garantizar la empleabilidad de los jóvenes en el futuro. Por ello, el informe concluye en que hace falta «un sistema educativo de calidad, flexible y capaz de responder a las necesidades cambiantes de las empresas y de la propia sociedad».

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