Los 'ninis' han aprendido la lección

Varios estudiantes realizan la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Facultad de Odontología, en la Ciudad Universitaria (Madrid)./EFE
Varios estudiantes realizan la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la Facultad de Odontología, en la Ciudad Universitaria (Madrid). / EFE

El número de menores de 30 años que ni estudia ni trabaja se ha reducido en 600.000 personas respecto a 2012, debido a que buscan mejorar su formación

Amparo Estrada
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Los 'ninis' (jóvenes que ni estudian ni trabajan) han aprendido la dura lección de la crisis. El número de menores de 30 años que ni estudia ni trabaja es ahora inferior en más de 600.000 personas al máximo alcanzado en 2012 (llegaron a ser 1,7 millones) y ha vuelto a niveles de 2007, incluso inferior. A diferencia de lo que ocurrió en anteriores etapas de expansión económica, la recuperación que se ha registrado a partir de 2014 no está incentivando a los jóvenes a salir del sistema educativo. Un análisis del Banco de España sobre 'Cambios en la decisión de participación laboral de los jóvenes tras la crisis' refleja que la mayoría de los jóvenes que han retrasado su entrada en el mercado laboral o que salieron de él por las dificultades de encontrar empleo durante la crisis lo hicieron para dedicarse a mejorar su formación. Así, el porcentaje de jóvenes inactivos que estudian ha subido desde el 25,3% de 2007 hasta el 38,7% de 2018.

La expansión económica que se produjo entre 1995 y 2007 (tan larga que algunos llegaron a pensar que ya no existían los ciclos económicos) hizo que muchos jóvenes abandonaran los estudios ante la facilidad de encontrar empleo -muchos de ellos en el sector de la construcción-, pero cuando llegó la crisis perdieron el trabajo con la misma facilidad.

La tasa de actividad de los menores de 3o años ha bajado desde el 70% que había en 2007 hasta el 53% en 2019. Esta caída se debe tanto a una menor entrada de los jóvenes en la población activa como a una mayor salida hacia la inactividad, motivada en gran medida como ya se ha mencionado para mejorar su formación. Esta disminución actual de la tasa de actividad de los jóvenes podría verse compensada, a juicio del Banco de España, «por incrementos de la productividad y de la actividad de esta generación en el futuro».

El alargamiento del periodo formativo ha permitido que mejore su nivel educativo. De esta manera, el porcentaje de jóvenes que a los 25 años tienen como mucho el título de la ESO ha bajado del 36,5% en 2007 al 23,3% en el segundo trimestre de 2019. Y la mayor parte de esa diferencia se ha añadido a los jóvenes con titulación universitaria, que han pasado de representar el 23,1% al 33,9%.