El empleo femenino marca récords y ya hay un millón de afiliadas más que antes de la crisis

Una mujer trabajando en unas cocinas escolares./Ramón L. Pérez
Una mujer trabajando en unas cocinas escolares. / Ramón L. Pérez

La ocupación entre mujeres crece a un ritmo mayor que el de los hombres, pero el paro en este colectivo se reduce mucho menos

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Nunca antes en la historia ha habido tantas mujeres trabajando. En realidad, esto ya no es novedad, pues lleva siendo así desde hace ya un par de años, pero en mayo el número de afiliadas superó por primera vez en la historia la barrera de los nueve millones, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Así, mientras que el mercado laboral español aún no ha recuperado todo el empleo destruido por la crisis -algo que se logrará con toda probabilidad este mes de junio, cuando se superen los 19,5 millones de ocupados y se bata el máximo de julio de 2007-, sí lo ha conseguido el empleo femenino. Es más, en la actualidad hay más de un millón de mujeres inscritas en la Seguridad Social que antes de la crisis. Por el contrario, la ocupación masculina se mantiene todavía lejos de los niveles previos a la recesión: roza los 10,4 millones en mayo, lo que significa que hay casi 900.000 hombres menos trabajando que en 2007.

Y es que en el último año el empleo femenino ha crecido a un ritmo superior al de los varones. Tampoco es la primera vez que esto ocurre, puesto que la incorporación de la mujer al mundo laboral posibilitó una evolución más favorable entre 2007 y 2013 y, de igual manera, experimentó menores caídas en los peores años de la crisis. Pero no fue así durante todo el año 2017 y principios del 18. Precisamente fue poco después de la histórica movilización del 8-M cuando se registró un cambio en esa tendencia: desde mayo de 2018 avanza con más fuerza el empleo para las mujeres. Primero lo superó tímidamente, pero el mes pasado la brecha se amplió más que nunca hasta suponer casi seis décimas más: mientras que la ocupación masculina se incrementó un 2,52% interanual, la femenina se elevó un 3,09%.

De esta forma, la tasa de empleo de las mujeres ha ido creciendo intensamente a lo largo de los últimos años: se ha incrementado más de siete puntos desde el mínimo del 53,8% marcado en 2013 en plena crisis, hasta situarse en 2018 en un 61%, el máximo histórico, según los últimos datos de Eurostat, con lo que se está cerca de alcanzar el objetivo de estrategia europea para llegar al 61,3% en 2020. Pero aún así esta tasa está todavía notablemente por debajo de la media de la Unión Europea, que asciende hasta el 67,4%. Es más, solo cuatro países comunitarios tienen un nivel inferior: Rumanía, Croacia, Italia y Grecia, y se sitúa a gran distancia del 80% de mujeres trabajando que marca Suecia. Además, está muy lejos de la tasa de empleo masculino, que se situó en 2018 en el 73,1%.

La gran barrera para que se sigan sumando mujeres al mercado laboral español es el elevado desempleo que persiste y que les afecta a ellas de manera especial. Así, de los 3,07 millones de parados que hay registrados en las oficinas públicas de empleo, 1,8 millones son mujeres, frente a 1,2 millones de hombres. De esta manera, casi seis de cada diez personas que buscan trabajo sin éxito tienen rostro de mujer. Paradójicamente, mientras el empleo crece más entre las mujeres, el paro se reduce visiblemente menos: una caída del 7,1% para ellos y del 4% para ellas, lo que es consecuencia de que en mayo el desempleo masculino descendió en 96.328 personas, mientras que el femenino, en 76.311.

Cada vez más autónomas

Quizá a consecuencia de este enquistamiento del paro, cada vez más mujeres deciden poner en marcha su propio negocio, por lo que se han convertido en el gran motor del empleo por cuenta propia. De hecho, más de la mitad de los autónomos que se dieron de alta el año pasado fueron mujeres y ya representan el 35,6% del total del colectivo, de forma que su avance duplicó con creces al de los varones. Y esta tendencia se mantiene en este 2019: mientras las mujeres autónomas aumentaron en 930 en los tres primeros meses del año, a un ritmo del 1,1%, el número de hombres bajó en 1.515, según datos del RETA.

Y es que cada vez más mujeres quieren trabajar, como se refleja en el hecho de que la población activa crece de manera imparable entre ellas, mientras que se está reduciendo en los hombres. Eso sí, la brecha salarial, aunque desciende, sigue siendo de más del 21%, y, de igual manera, su base media de cotización se sitúo en mayo en 1.578 euros, frente a los 1.922 de ellos, un 'gap' que apenas se ha reducido siete décimas en los últimos siete años.

Casi una cuarta parte trabaja a tiempo parcial

En España casi una cuarta parte de las mujeres trabajan a tiempo parcial, según datos de 2018 de Eurostat. Concretamente, suponen el 23,6% de todas las ocupadas, mientras que apenas son un 6,4% de los hombres. Sin embargo, esta tasa está muy por debajo de la media europea, donde el trabajo a tiempo parcial tiene un peso mayor en ambos sexos, pero sobre todo para ellas (un 30,8%). No obstante, cabe resaltar que al contrario que en otros países, un elevado porcentaje de parcialidad aquí es indeseado.