Los resultados empresariales, la mejor brújula para las Bolsas

Los resultados empresariales, la mejor brújula para las Bolsas

Los analistas confían en que con las caídas sufridas por los mercados el año pasado se haya recogido el posible deterioro de las cuentas de las empresas

CRISTINA VALLEJOMadrid

Los resultados empresariales de 2018 que han empezado a presentarse esta semana pueden dar la información que precisa el mercado sobre la verdadera salud del ciclo económico y, por tanto, determinar si las caídas que las Bolsas sufrieron en 2018 tuvieron fundamento o si, por el contrario, fueron excesivas. Paulo Gonçalves, de Banca March, precisa: «Consideramos que la temporada de publicación de resultados empresariales del cuarto trimestre será decisiva para la evolución de las Bolsas en las próximas semanas, ya que permitirá conocer la evolución real de las ventas de las empresas en un entorno de mayores incertidumbres». ?

Ricardo Torrella, de Gesinter, señala que las Bolsas cayeron tanto en 2018 que incluso si los resultados se colocaran por debajo de lo previsto, tendrían margen para seguir con el rebote de las dos últimas semanas. Aunque los analistas sí han revisado a la baja sus perspectivas. Como recuerda Ángel Olea, de Abante, siempre ocurre justo antes de que las empresas comiencen a rendir cuentas, lo que facilita que puedan superar expectativas. Pero, como sintetizaba en declaraciones a Bloomberg Peter Oppenheimer, de Goldman Sachs, la clave será comprobar el deterioro que se ha producido en los resultados en relación con el que ya se esperaba.

Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, resume la reacción que espera en las Bolsas: no confía en que actúen como impulso para las cotizaciones, pero tampoco que vayan a provocar nuevos mínimos. Gonçalves, algo más positivo, espera que sirvan como soporte de las Bolsas y permitan recuperar parte de las fuertes caídas del último tramo de 2018. Celso Otero, de Renta 4, añade: «Los resultados nos van a mostrar el punto de inflexión para volver al mercado, pero no sé si van a ser ya éstos o si hay que esperar unos trimestres más».

¿Qué pasará en EE UU?

En Estados Unidos ya se han publicado varias cifras, especialmente del sector bancario, y, salvo la excepción de Morgan Stanley, fueron acogidas en Bolsa con grandes avances. Pero Otero no cree que se pueda entender como anticipo de nada: considera que la banca no será la que marque la pauta. Cree que el mercado va a vigilar especialmente el sector industrial y el retail. A ellos Olea suma el tecnológico y el energético, porque, a la vista de su carácter global, darán mucha información sobre el ciclo.

En todo caso, se espera un potente crecimiento de los beneficios americanos. Según Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank, el consenso espera un incremento de las ganancias de entre un 14% y un 15% interanual en el cuarto trimestre. De cumplirse, los beneficios en 2018 habrían aumentado un 20%. Y ello, dice Jiménez-Albarracín, no sólo por las bajadas de impuestos de Trump, sino también porque las empresas están fuertes en generación de ingresos.

Aunque todo eso el mercado ya lo sabe y, además, es algo que corresponde al pasado. La Bolsa cotiza expectativas. Y a las que manifiesten las empresas es a lo que más atención se va a prestar. Y es que para 2019 ya se prevé una importante desaceleración respecto a 2018. En términos globales, los analistas han acometido la mayor revisión a la baja de sus expectativas de beneficio para 2019 desde 2009. Pero la Bolsa americana también se ha abaratado, afirma Otero: de cotizar a un per con vistas a los próximos doce meses de 22 veces, ha pasado a hacerlo a un per de 17 veces.

¿Qué pasará en Europa?

En el Viejo Continente las cuentas de las empresas también van a ser un importante test, dada la velocidad que está adquiriendo la desaceleración económica. Gonçalves recuerda que durante 2018 el crecimiento de los beneficios decepcionó sobre todo en Europa, dada su exposición global. «Sin embargo, el mercado ya ha descontado en gran parte esta peor evolución, como muestra que a nivel agregado las mayores revisiones a la baja de las expectativas de beneficios para este cuarto trimestre se centraron en las bolsas europeas», explica Gonçalves. Así, se espera un crecimiento de los beneficios europeos del 6% interanual para el cuarto trimestre frente al 11% que se estimaba hace un año, mientras que en EE UU la reducción ha pasado del 16% al 14%. Para Gonçalves, ello abre la puerta a la posibilidad de más sorpresas positivas en Europa.

Carlos Gutiérrez, de Dunas Capital, precisa que si bien el mercado alemán puede ser, junto al chino, uno de los más expuestos al aumento del proteccionismo y a la desaceleración global, algunas de las principales empresas alemanas ya han ajustado sus valoraciones, por lo que puede haber en ellas oportunidades de inversión a largo plazo. Y lo mismo cree respecto a algunas empresas del Reino Unido, si van «publicando resultados normales». Como punto negativo Gutiérrez señala que las protestas de los chalecos amarillos en Francia podrían haber dañado las cifras de empresas de distribución y consumo.

El caso español

En España, Víctor Peiro, de GVC Gaesco Beka, señala que de las cuentas no espera ni sorpresas positivas ni negativas y cree que van a ser neutrales para las cotizaciones. Bien es verdad que las empresas que presenten pequeños cambios en las perspectivas pueden sufrir un gran impacto y pueden verse inmersas en una gran volatilidad. Con ello coincide Jesús de Blas, de Bankoa Crédit Agricole: «Puede ser una temporada de extremos, porque cualquier desviación al alza o a la baja respecto a las previsiones puede tener un gran impacto». Gonçalves coincide: «La distinción entre compañías será notable: aquellas empresas que incumplan previsiones o revisen a la baja sus guías se verán fuertemente penalizadas, ante el temor a la cercanía del final del ciclo expansivo».

De Blas reconoce que si los resultados se muestran resistentes y en las guías no hay advertencias serias, podrían servir de apoyo al mercado.

Según Peiro, los sectores más vigilados serán el industrial, el del consumo y la distribución y el turístico. En definitiva, según Peiro, el foco estará en las compañías cíclicas, porque son las que mejor pueden informar de cómo va la economía. En cambio, cree que las eléctricas presentarán resultados en línea, las telecos tendrán un bajísimo crecimiento, mientras que no ve en los bancos demasiados catalizadores ni a favor ni en contra.

De Blas considera que el centro de atención estará en los márgenes y sobre todo en empresas con gran volumen de negocio, pero ve debilidad en esta rúbrica, como Sacyr, Técnicas Reunidas u OHL. También cree que hay que vigilar al sector automovilístico, al constructor, a Indra y a Inditex.

Torrella apunta que hay que estar pendiente de las empresas más globales y expuestas al comercio mundial y a divisas extranjeras. Pero ahí ve Jiménez-Albarracín un foco de sorpresas positivas, sobre todo en las compañías ligadas a Brasil, como Santander o Telefónica.