El Gobierno se protege

Examinará subvenciones y beneficios fiscales para detectar ineficiencias

La planificación económica del Gobierno para el próximo cuatrienio 2019-2022 prevé el equilibrio presupuestario al cierre del ejercicio de 2022, pero la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), en su evaluación del recién elaborado primer Plan de Estabilidad, ha estimado que, después de que se prorrogaran las cuentas públicas en 2018, las medidas ya adoptadas este año y el próximo, así como las que Sánchez prevé activar en 2020 –el anunciado paquete fiscal–, llegan a garantizar la reducción esperada del déficit público en el periodo 2019-2020, pero no serán suficientes para la rebaja del desequilibrio presupuestario proyectada por el Gobierno para la segunda mitad de la legislatura. A partir de 2021 –opina la AIReF– cualquier bajada adicional deberá conseguirse a través de nuevas medidas. Este diagnóstico coincidiría con los temores que ha dado a entender Bruselas ante la situación actual española. Así las cosas, el Gobierno teme que la Comisión termine exigiendo nuevos ajustes, que podrían llegar a casi un punto del PIB (unos 10.000 millones de euros) en la segunda parte de la legislatura. Ello le crearía problemas al incrementarse la presión fiscal cerca de las próximas elecciones. Economía pretende eludir esta amenaza consignando en la actualización del Programa de Estabilidad 2019-2022 una «revisión integral» del gasto público «que afecta al conjunto de las Administraciones» con el fin de «detectar posibles ineficiencias». Se examinarán gastos por un importe total de unos 57.200 millones de euros, con el fin de conseguir un ajuste a la baja. Es muy dudoso que sólo la buena gestión permita sufragar la mejora del Estado de bienestar que se propone este Gobierno, aunque no está mal que se racionalice el gasto antes de incrementarlo. Los expertos creen que este rigor en la gestión puede facilitar, pero no resolver, el cumplimiento de los objetivos de convergencia, de forma que el gobierno, socialdemócrata y apoyado en PSOE y Podemos, deber ser consecuente con sus propuestas y no pretender hacer milagros: las políticas sociales que se propone aplicar son caras y deberá compatibilizar el beneficio político de aplicarlas con el coste de recaudar para financiarlas. Así funcionan estas democracias.