China y EE UU alientan una tregua comercial al retrasar sus aranceles

Donald Trump y Xi Jinping, en una imagen de archivo de la cumbre del G-20 en Osaka./
Donald Trump y Xi Jinping, en una imagen de archivo de la cumbre del G-20 en Osaka.

Pekín aplazará hasta un año sus últimas tasas, mientras el FMI advierte que esa guerra ya ha «ralentizado» el avance de la economía global

ZIGOR ALDAMAShanghái

«A petición del viceprimer ministro chino, Liu He, y teniendo en cuenta que el 1 de octubre la República Popular China conmemorará el 70 aniversario de su fundación, hemos decidido como gesto de buena voluntad retrasar hasta el 15 de octubre la aplicación de los nuevos aranceles (del 25% al 30%) que afectarán a productos chinos con un valor de 250.000 millones de dólares». Así anunció este jueves Donald Trump, vía twitter, la decisión con la que trata de rebajar la tensión entre las dos principales potencias económicas y crear las condiciones que propicien el fin de la guerra comercial que él mismo inició en marzo de 2018.

Pero Trump no dio el primer paso conciliatorio. Horas antes de que escribiese su mensaje en la red social que usa para explicar sus políticas, China había anunciado que posponía un año (hasta septiembre de 2020) las nuevas tasas que iba a imponer este mes a 16 tipos de productos estadounidenses. Son pocos y no muy importantes -como aceleradores médicos lineales, lubricantes, o medicamentos para tratamientos oncológicos-, pero sirven para instalar un poco de optimismo de cara a las negociaciones que se reanudarán a principios de octubre en Washington. Eso sí, siguen sin cambios las cargas que desde la semana próxima gravarán la soja, la carne de cero y los coches procedentes de EE UU.

Aunque China ha sostenido en todo momento que no se amedrentará ante la belicosa estrategia comercial de Trump, sí parece estar sufriendo las consecuencias: en agosto sus exportaciones cayeron un 1% pese a que se esperaba un crecimiento similar al 3,3% de julio. Ni siquiera la depreciación del yuan impidió el descenso, aún más acusado en las importaciones: China compró fuera bienes por un valor un 5,6% menor.

En esta coyuntura las estadísticas del comercio bilateral con Estados Unidos son clave, porque las exportaciones de China hacia ese país se desplomaron un 16% este verano y las importaciones sufrieron más con un retroceso del 22,3%. «Pekín está tratando de reducir el impacto de la guerra comercial en las empresas., explicó Bai Ming, analista de la Academia China para el Comercio Internacional y la Cooperación Económica, al diario Global Times.

El Ministerio de Finanzas de China justificó la exención de aranceles también para proteger a las empresas de su país que no encuentran alternativas a los productos estadounidenses, o bien que están viendo afectados sus resultados de forma grave. Por su parte, el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, enfatizó este jueves que pueden «llegar a un acuerdo en cualquier momento, pero (el Gobierno Federal) quiere un buen acuerdo». «Pretendemos -insistió- avances sustanciales».

De amenaza a realidad

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió en las últimas horas que los efectos negativos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China han pasado de ser una amenaza a convertirse en una realidad. «Están comenzando a ralentizar el dinamismo de la economía mundial», constató en rueda de prensa su portavoz, Gerry Rice, tras anunciar que a mediados de octubre (en la cumbre conjunta con el Banco Mundial) actualizará sus previsiones.

Para los analistas del FMI, el ritmo de la actividad mundial «sigue siendo relativamente lento», puesto que los conflictos comerciales y cuestiones geopolíticas sin resolver como el 'brexit' «han resultado en un aumento de la incertidumbre». «Eso -añadió- tiene repercusiones negativas en el ámbito de los negocios y en el comercio mundial».