La banca ahonda su ajuste tras destinar 7.000 millones a recortes de plantilla desde la crisis

Oficinas de Santander y Popular. /R. C.
Oficinas de Santander y Popular. / R. C.

El sector anticipa más EREs, tras 15.000 afectados desde 2013 por duplicidad de oficinas y la necesidad de recortar gastos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

A la banca le siguen sobrando empleados a pesar de los procesos de reestructuración laboral acometidos en la última década: entre salidas ordinarias (fundamentalmente derivadas de la jubilación de sus trabajadores) y, sobre todo, tras los procesos puestos en marcha por todo el sector para aliviar sus estructuras, las entidades han reducido un 30% de sus plantillas en la última década. A falta de los datos de todo el sector (fundamentalmente cajas y entidades de menor tamaño) que actualice el Banco de España, los once grandes grupos han cerrado el primer trimestre unos 161.000 empleados. Lejos quedan los 271.000 de 2008 de las casi 50 corporaciones que existían entonces.

En todo este tiempo, y sobre todo desde que la crisis arreció en 2012, la espada de Damocles de los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) y otros procesos similares ha ejercido presión sobre los trabajadores. A través de esos procedimientos colectivos, casi 15.000 empleados han abandonado sus puestos en seis años. Lo han hecho con acuerdos para evitar las salidas traumáticas. Y en unas condiciones pactadas con los sindicatos que han supuesto el desembolso de unos 7.000 millones de euros en estos seis últimos años, según los datos conjuntos reconocidos por las entidades que han aplicado las salidas más relevantes: CaixaBank acumula tresEREs (en 2013, 2015 y el anunciado la semana pasada con 2.000 empleados); Bankia (uno en 2013 tras el rescate y otro el año pasado por la integración de BMN); Santander (el que ahora se negocia, con un número inicial de 3.700 perfiles, y el previo, por la integración de Popular); BBVA (al hacerse con Catalunya Caixa); Sabadell (por la CAM); Liberbank (en 2017); y Unicaja (un plan de eficiencia al integrar EspañaDuero). Ese adegazamiento colectivo se ha visto agravado, además, en esas y el resto de firmas por el mayor volumen de salidas naturales (jubilaciones, bajas) que el de las contrataciones realizadas.

Bajas sin conflictividad

Desde la patronal bancaria AEB (Asociación Española de Banca), su portavoz, José Luis Martínez Campuzano, recuerda que «en casi todos los casos son ajustes no traumáticos». A ello se añade unas condiciones que los empleados de otros muchos sectores anhelarían al tratarse de mayores de 52 años, una edad compleja si se sale del mercado laboral. Sin embargo, desde los sindicatos insisten en que no todo lo que reluce es oro y que este proceso se hace a costa de «reducir el abaratamiento de los costes laborales», explica Roberto Tornamina, Roberto Tornamira, secretario general de UGT del sector financiero.

A pesar de las cantidades desembolsadas, y del impacto que tienen en sus cuentas a corto plazo, todos los expertos señalan que a la banca le compensa llevar a cabo estas reestructuraciones. Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, calcula que en unoscinco años se amortizan este tipo de despidos. «Pasado ese tiempo, la entidad es más ágil y tiene menos coste de estructuras», apunta. Además, dan una señal a los grandes inversores para que confíen en el banco y en su capacidad de generar rentabilidad y eficiencia con el gasto.

Los últimos ERE reflejan la inercia en la que se mueve todo el sector, sin excepción. «Esta realidad no tiene vuelta atrás», explica Francisco Uría, socio de banca de KPMG en España. Y prevé que «si hay más fusiones, habrá más capturas de eficiencias posibles», aunque «no serán tan considerables» como hasta ahora.

Las salidas de personal van íntimamente ligadas al cierre de oficinas que las entidades han realizado también desde de 2008. En aquel momento había 46.221 sucursales abiertas; diez años después, 26.319, un 40% menos. «Se está atajando en realidad la sobredimisión del sector que se agravó con la burbuja inmobiliaria, y que llevó a todas las entidades a colocar una oficina en frente de la de la competencia», explica Antonio Pedraza. «La dimensión actual no está justificada», sostiene.

La oficina, en desuso

Aunque los bancos esgrimen la digitalización, los sindicatos tienen otra percepción: «Se está cometiendo el error de transformar la banca universa a un modelo de banca para inversores», afirma Roberto Tornamira. «No me creo que un 80% de clientes tengan capacidad de inversión, como dicen las entidad», indica. Y señala que esta circunstancia ha llevado a que «las sucursales se hayan despojado de la operativa habitual, relegada a los cajeros, el cliente tiene la sensación de que se les empuja fuera de las oficinas».

Algunas entidades reflejaron en la presentación de sus últimos resultados que la mitad de sus clientes ya son exclusivamente digitales. El portavoz de la AEB, José Luis Martínez Campuzano, esgrime que la «transformación digital viene reclamada por los clientes» así como la presión de los nuevos 'bancos': las plataformas ('fintech') que ofrecen cada vez más servicios financieros.

Aliviar la cuenta de resultados es la otra justificación para acometer los recortes. Con los tipos al 0%, los bancos no obtienen recursos suficientes. Tampoco tienen margen para elevar las comisiones en un mercado en el que el que se mueve mucho «sale de la foto», admiten en una patronal. Y debe cumplir con exigencias regulatorias para prepararse en caso de crisis. ¿Qué les queda, según esta fuente? Recortar gastos. ¿Y qué gastos son más 'flexibles? Los laborales y de estructura. La propia subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, se lo recordó la semana pasada: «Continúan teniendo una estructura de costes pesada» y «existiría un cierto potencial de reducción de costes» en oficinas, y por ende, en personal.

Nuevos perfiles financieros