El Banco de España advierte de que un tercio del crecimiento económico se debe al BCE y al crudo

Luis María Linde, gobernador del Banco de España./
Luis María Linde, gobernador del Banco de España.

El regulador indica que el déficit "aumenta la vulnerabilidad" del país e insta a cambiar los impuestos subiendo los indirectos, como el IVA

JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El informe anual del Banco de España de 2015 ha constatado que la recuperación económica puede tener los pies de barro a pesar del optimismo del Gobierno. El regulador indica en su análisis, publicado esta mañana, que los factores externos que han acompañado la evolución del país durante el año pasado, como las políticas del Banco Central Europeo (BCE), el bajo precio del petróleo o la depreciación del euro supusieron alrededor de 1,1 puntos de crecimiento adicional del PIB con respecto al registrado en el último ejercicio. Esto es, que aproximadamente un tercio del 3,2% que mejoró el PIB vino impulsado desde el exterior.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, indica en el documento que ya se descuenta "un agotamiento progresivo de algunos de estos factores temporales", lo que provocará una "moderación" del crecimiento español en los próximos meses. La advertencia llega incluida en un extenso análisis del comportamiento de la economía en el que se valoran positivamente las reformas estructurales emprendidas desde 2010, pero en el que se apuntan algunos de los riesgos a los que se enfrenta el país.

Entre esos peligros apunta la institución a las "incertidumbres políticas ", que son las que pueden "incrementar las dudas en torno al futuro de las políticas económicas y el desarrollo de las reformas necesarias" para que España pueda seguir la senda de la mejoría. Entre los "ajustes pendientes" se encuentra la consolidación fiscal, el mercado laboral y el endeudamiento privado. En el caso del déficit, el Banco de España alerta que "no deben minimizarse" los efectos del incumplimiento de la reducción del desfase en las cuentas públicas. Y anticipa que si el déficit y la deuda se mantienen en niveles muy elevados de forma constante "puede afectar al crecimiento potencial".

El regulador recomienda, por una parte, "definir una senda de consolidación detallada" en las cuentas del Estado, las comunidades, los ayuntamientos y la Seguridad Social. Pero sobre todo insta al Ejecutivo a utilizar "todos los mecanismos preventivos y coercitivos" que le otorga la Ley de Estabilidad Presupuestaria con los entes regionales, para que cumplan. En el campo del gasto, sugiere "avanzar en la racionalización y eficiencia" de estas partidas. Pero sobre todo entra de lleno en el terreno de los impuestos al recomendar "una recomposición de la imposición" para dar "un mayor peso a la de carácter indirecto". Esto es, a tributos como el IVA, los Hidrocarburos y otros Especiales (tabaco, alcohol, etc.). A la vez, pide "racionalizar la amplia gama de deducciones, bonificiones y reducciones" de otros tributos, como podría ser el IRPF o Sociedades.

Sobre el otro de los grandes retos que afectan a la economía, el del paro, el Banco de España recomienda "adecuar las condiciones laborales a la situación específica" de cada empresa. Esto es, a moderar los salarios, como se había hecho en los tres últimos años. También indica que es necesario "potenciar la contratación indefinida", pero haciéndolo de una manera específica: "evitando que su excesiva protección siga incentivando la temporalidad". Esto es, reduciendo el coste del despido. Además, el regulador sugiere abandonar las políticas de incentivos a la contratación, como la tarifa plana puesta en marcha por Empleo desde el año pasado porque su "efectividad suele ser limitada". Y aboga, al mismo tiempo, por "relanzar las actividades de formación y orientación" a través de la dotación de más presupuesto en las políticas activas de empleo.

En materia estrictamente financiera, el regulador constata la recuperación del mercado del crédito, aunque a un ritmo menor que en otros países de la UE, y de forma muy diversificada. Por ejemplo, se conceden préstamos pero sobre todo a las empresas "más productivas". También alerta que los bajos tipos de interés actuales "pueden llegar a producir situaciones" de riesgo en la banca con "problemas de estabilidad". "Debe vigilarse la presión que el bajo crecimiento y los tipos de interés reducidos ejercen sobre la rentabilidad del negocio bancario", advierte.

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