Nadal espabila a tiempo

Rafa Nadal, en su partido ante Querrey. /
Rafa Nadal, en su partido ante Querrey.

El imprevisto mal inicio del balear permitió al estadounidense soñar con la victoria, pero naufragó con el despertar del español

JAVIER BRAGADOMadrid

El segundo partido de Rafael Nadal en Madrid evidenció que las condiciones alrededor del duelo le habían restado posibilidades. Dos días después de su debut con un cálido día entró a la pista de una nublada tarde contra el veterano Sam Querrey. «Estamos más acostumbrados a jugar durante el día. No había entrenado nunca de noche y las condiciones con el día tapado también eran más lentas. En el peloteo ya me sentí extraño», reconoció Nadal con una sonrisa al terminar el partido.

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Tan destemplado como el tiempo empezó el duelo el español contra el número 37 del ranking y lo pagó. El californiano empleó el modo de golpeo seco y una apuesta por el riesgo para no enredarse en el intercambio de golpes de Nadal. Así, Querrey se encaramó a un 3-0 a favor inicial con saques a más de 200 kilómetros por hora, derechas impactantes y paralelos a las líneas. «Con jugadores que le pegan tan fuerte hay momentos que dependes de ellos», señaló Nadal. Mientras el plan funcionó (el norteamericano sumó 14 golpes ganadores en la primera manga) su rival se desdibujó ante los ojos de su público. El Nadal que se movió por la pista en los primeros minutos de la pista Manolo Santana deambuló sin rabia ni fuerza de reacción a pesar de los requerimientos desde la grada. «Tenía que evitar lo que ha pasado y he tenido que remar mucho para volver», confesó en la rueda de prensa posterior.

Pero al mejor factor de Nadal, su fe en la remontada, se unió a un golpe habitualmente débil: el servicio. «Aquí la altura permite puntos gratis con el saque», había señalado horas antes Andy Murray, ganador del torneo en 2015, y el balear lo asimiló como en su duelo de la segunda ronda. El manacorense se aplicó a la misma fórmula que Querrey para empujarle fuera y dio un paso hacia la grada a la hora de restar para así abrir el campo para sus respuestas. «Decidí irme atrás para cambiarle el campo visual con su saque y ha funcionado. Me estaba tocado muchas líneas con sus saques», explicó después.

La idea resultó y aguardó a la cascada de errores no forzados del estadounidense al prolongar los puntos y forzar su deficiente revés. Con 4-2 a favor Querrey sufrió la rotura de Nadal y desde entonces no hubo historia porque el balear insistió con lo que le había ayudado. La segunda manga apenas necesitó mucho tiempo para decidirse porque el balear rompió el saque de inicio ya pudo emplear la inercia para ganar su partido de octavos de final (6-4 y 6-2) y acumular 41 victorias en Madrid.

En cuartos de final Nadal se enfrentará este viernes, no antes de las 16.00 horas, a Joao Sousa, quien por primera vez estará entre los primeros mejores 30 del mundo. El portugués formado en España es un buen jugador de tierra, pero con poca experiencia.