La ilusión vuelve a la vida de Rafa Nadal

Rafa Nadal, en Barcelona./
Rafa Nadal, en Barcelona.

Las victorias en Montecarlo y Barcelona, unidas al bajo nivel de los mejores jugadores de la ATP, convierten al balear en el máximo favorito para el resto de la temporada de tierra batida

MANUEL SÁNCHEZ GÓMEZMadrid

El mundo del tenis -y del deporte en general- es experto en querer retirar a las leyendas mucho antes de que lo merezcan. Lo intentaron hacer con Federer en numerosas ocasiones, y el pasado Abierto de Australia confirmó que aún puede dar mucha guerra, y lo intentaron con Rafa, y a base de ganar partidos sobre arcilla ha conseguido acallar las voces que decían que nunca volvería a ser el de hace años. Y puede ser verdad.

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Quizá no se vuelva a ver al Nadal que vencía en un mismo año en Australia, París y Estados Unidos, y quizá no vuelva nunca a ser número uno. Pero, sinceramente, ¿qué más da? Rafa será feliz con grandes victorias en Montecarlo, luchando en Roland Garros y, sobre todo compitiendo y disfrutando, algo que durante 2015 y parte de 2016 parecía olvidado.

"Siempre que gano he pensado que tal vez sea la última. La lógica dice que cada vez hay menos opciones", afirmó Nadal en rueda de prensa posterior a su victoria en Barcelona. El tiempo no pasa en balde, pero parece detenerse cuando Rafa pisa una pista de tierra batida. Con la llegada de la arcilla, las derrotas en Australia, Acapulco y Miami quedaron olvidadas y la temporada dio un giro hacia la felicidad y la ilusión.

Todo ello acompañado por el récord histórico de ser el primer tenista en la historia en vencer diez veces en el mismo torneo. Y lo ha conseguido por partida doble, en el Masters 1000 de Montecarlo y en el Conde de Godó. Esta última victoria además le ha posicionado como el favorito para levantar el próximo 11 de junio el trofeo de Roland Garros. Al término de Montecarlo las casas de apuestas le situaron al mismo nivel que Novak Djokovic, pero una vez acabada la acción en la Capital Condal, el balear es claro favorito por delante del serbio y de Andy Murray.

No es ya solo que la superioridad de Nadal en la superficie roja sea aplastante, si no que el resto de rivales, los mejores jugadores el circuito no están a su nivel habitual. Tanto es así que en las diez victorias consecutivas que atesora desde el comienzo de Montecarlo, solo ha tenido enfrente a un top 10, a Dominic Thiem en la final de Barcelona, y solo a un top 20, como David Goffin. Además, en el cómputo de la temporada, Nadal aún no ha jugado contra Murray o Djokovic, y su balance contra top 10 es de cuatro victorias y cuatro derrotas, tres de ellas a manos de Roger Federer.

El nivel top del circuito ha decaído y eso ha contribuido a que los más regulares de la historia, como el manacorense o el suizo hayan encontrado un hueco para seguir sumando entorchados a sus vitrinas. Ni siquiera las jóvenes promesas, como el austriaco Thiem o el alemán Alexander Zverev han podido dar un golpe de la mesa, y acabaron por claudicar ante la vieja guardia.

Nadal afronta tres torneos más de tierra antes de decir adiós a su parte favorita de la temporada. Roma, Madrid y Roland Garros terminarán por medir si de verdad puede revivir las glorias del pasado. Mientras tanto, ya tiene dos grandes títulos bajo su brazo. Que te quiten lo 'bailao', Rafa.