Análisis

Los rivales de Márquez asumen su versión caníbal

Marc Márquez celebra la consecución de su octavo título de campeón del mundo, el sexto en MotoGP. /Rungroj Yongrit (Efe)
Marc Márquez celebra la consecución de su octavo título de campeón del mundo, el sexto en MotoGP. / Rungroj Yongrit (Efe)

Rossi acepta que será inevitable que iguale sus nueve títulos, tras rubricar el español el campeonato más perfecto de los seis que ha conseguido hasta la fecha en la clase reina

BORJA GONZÁLEZMADRID

Marc Márquez ha ganado nueve carreras de las quince que se han disputado en este 2019: Argentina, Jerez, Francia, Barcelona, Alemania, República Checa, Misano, Aragón y la del domingo en Tailandia. Ha quedado segundo en otras cinco: en Catar, a 23 milésimas de segundo de Andrea Dovizioso; en Mugello, a 43 de Danilo Petrucci; en Austria, a 213 de nuevo de Dovizioso; en Silverstone, a 13 de Alex Rins; también en Assen, aunque esa fue la mayor derrota del año, cuando entró a más de cuatro segundos de Maverick Viñales. La de Austin es la que ha dejado el único cero en el casillero que le ha servido para proclamarse ya campeón del mundo de MotoGP, en una carrera en la que fue al suelo cuando lideraba con más de tres segundos de margen en un trazado en el que hasta ese momento sólo sabía ganar, un incidente que posteriormente achacó a un problema en la electrónica de su moto, un prototipo ganador, pero definido como crítico por sus compañeros de marca.

Márquez ha cerrado el título con 325 puntos, con todavía 100 por repartirse, mientras que el segundo de los pilotos que usan la RCV oficial, Cal Crutchlow, es ahora mismo noveno con 102, menos de un tercio de los sumados por el piloto español. El tercero de los oficiales Honda, su compañero vistiendo los colores de Repsol, Jorge Lorenzo, es decimonoveno con 23 puntos. Unos datos que han hecho que a sus rivales en pista sólo les haya quedado reconocer lo evidente, que Márquez ha sido este año muy superior al resto, demasiado.

«Márquez ha estado increíble, nos ha barrido a todos y lo único que podemos hacer es felicitarle», concluía en Tailandia Dovizioso, el único que podría haber retrasado su alirón, el mismo que le peleó los mundiales de 2017 y de 2018, el primero de estos hasta la última prueba del año, el segundo hasta Japón, todavía con tres grandes premios por delante.

«Ha luchado por la victoria en cada circuito y, dejando aparte la caída de Austin, su peor resultado ha sido un segundo puesto. Nosotros hemos trabajado lo mejor que hemos podido, también en la segunda parte del campeonato. Mi objetivo era ganar el Mundial y no conseguirlo es decepcionante, como decepcionante es que la distancia entre Marc y Ducati es mayor que la de los dos últimos años», reconocía Dovizioso, consciente de que uno de los mayores éxitos del multicampeón español es la sensación de que cada año da un paso más hacia adelante. «Batirle ha sido dificilísimo. Desde su primer año en MotoGP ha mejorado muchísimo y temporada tras temporada se ha ido haciendo más inteligente, entiende mejor sus límites y cada vez comete menos errores en carrera», agregaba el italiano.

«Ha ganado este año de manera dominadora, como hacía yo en los años en los que estaba en mi mejor forma», aceptaba en Buriram Valentino Rossi, el siguiente objetivo para Márquez en la pelea por el ranking histórico. «Sólo ha fallado en Austin, pero en las demás ha estado casi perfecto. Creo que no le costará llegar a mis nueve títulos. Me sabe mal, porque en mi carrera he tirado dos o tres títulos. Bueno, más bien dos los tiré a la basura (sobre todo el de 2006, cuando llegó líder a la última carrera y tras fallar incomprensiblemente permitió que le arrebatase la corona Nicky Hayden), y uno hizo que lo perdiese, así que serían tres más y eso le costaría un poco más de igualar. Los nueve me temo que me los igualará pronto».

Quartararo, amenaza para el futuro

Márquez ha controlado casi de principio a fin este curso, con un plan trazado que se ha cumplido, excepto en lo que respecta a la irrupción de Fabio Quartararo, el elemento más inesperado según el propio campeón. Y es que ahora mismo es al francés al que señala como la amenaza más seria en su horizonte, visto lo visto este año. «Probablemente el año que viene seré más competitivo que en esta, conoceré todos los circuitos con la MotoGP e intentaré ganarle», explicaba Quartararo tras terminar segundo en Tailandia, en el segundo duelo hasta el final que ha podido mantener en esta segunda parte de temporada con Márquez (el anterior fue en Misano). «Lo que hace Marc pilotando es increíble, aunque yo acabo de llegar. Mi objetivo es retarle porque quiero ser campeón del mundo de MotoGP», agregaba.

«Han dominado, tanto él como Honda han estado a un nivel increíble, han hecho la diferencia y sólo queda felicitarles, y por nuestra parte intentar mejorar y cerrar el hueco que nos sacan», señalaba escuetamente Viñales, tercero el domingo, y que en el inicio de 2017 irrumpió como la amenaza más seria para el actual campeón (ganó las dos primeras carreras), aunque aquello no haya terminado de confirmarlo.

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Viñales, como el resto, se devana los sesos para pensar qué hacer, ellos mismos y con sus motos, para evitar que esta era Márquez no se extienda más de la cuenta en el tiempo. «Tengo que intentar crecer más porque si no batirle será imposible», concluye Dovizioso, que lleva ya un tiempo apretando a su marca, Ducati, para encontrar algo que les permita recortar las diferencias con el campeón. «El noveno lo empezaremos a preparar en Motegi», dijo nada más ganar el octavo en referencia al próximo Gran Premio de Japón.