MotoGP

Márquez desespera a sus rivales

Marc Máquez celebra su décima victoria en Alemania. /Reuters
Marc Máquez celebra su décima victoria en Alemania. / Reuters

Ganador en Argentina, Jerez, Francia, Cataluña y Alemania y segundo en Catar, Italia y Holanda, el español martillea en el Mundial antes del parón estival

BORJA GONZÁLEZAlemania

«En mi opinión nos encontramos en una situación en la que nuestros adversarios han dado un paso hacia delante claro respecto a nosotros. Marc está todavía más lejos, pero también las Yamaha y Rins están aprovechando mejor su paquete y son más rápidos respecto al inicio de la temporada. Por esto nos cuesta más y aunque en los siguientes circuitos seremos más competitivos no es suficiente con lo que tenemos para pensar en pelear contra Marc». Andrea Dovizioso, segundo de la general de MotoGP, comparecía cariacontecido tras su quinto puesto en Sachsenring, con un discurso derrotista, o realista, según su punto de vista. El llamado a ser otra vez el principal rival de Marc Márquez se marcha a las vacaciones estivales con más dudas que certezas, tras una primera parte de un campeonato que el líder ha dejado casi sentenciado. Sólo en 2014 Márquez finalizó tras la novena prueba con más puntos de ventaja de los que tiene ahora sobre el segundo, por entonces después de ganar todas las carreras disputadas. El del Repsol Honda llegará a Brno con 58 sobre Dovizioso, menos que los 77 que tenía aquel año sobre Dani Pedrosa, más de los que tenía en 2016 con respecto a Jorge Lorenzo (48). Un dato que aventura que, salvo catástrofe, será muy difícil que se le escape su sexta corona en la clase reina.

«Voy a intentarlo, van a venir pistas donde quizá tendremos posibilidades de luchar con Marc. Ahora quizá estemos un poco bajos de moral, las últimas carreras no fueron buenas, pero no debemos rendirnos. Falta media temporada y el objetivo es estar entre los tres primeros al final», apuntaba por su parte el tercero en el Mundial, Danilo Petrucci, cuarto en Alemania. «Probablemente hayamos llegado al límite de la moto. Ninguno de los tres puede hacer más. Incluso Jack (Miller) llegó detrás nuestro habiendo salido por delante en la parrilla». Un mensaje, el de las carencias de la Ducati GP19, en el que en las últimas semanas se está centrando Dovizioso. «No he cambiado mi forma de pensar. Lo que pensaba hace cuatro años lo pienso también ahora. En el centro de la curva somos demasiado lentos y perdemos demasiado tiempo. Afortunadamente, en los últimos años hemos conseguido mejorar en otras áreas, lo que nos ha permitido ser más competitivos e incluso terminar dos veces segundos en el campeonato. Pero todos están creciendo mientras nosotros seguimos siendo muy lentos en la capacidad de hacer girar la moto, hay una desventaja en esa área que es demasiado grande. Creo que tenemos que sentarnos y marcar una estrategia para el futuro», sentenciaba el italiano. «Para mejorar esto hará falta mucho tiempo, no sé cuánto. Si esta estrategia necesita un año, debemos usar ese año. Si nuestro objetivo es luchar por el campeonato, estamos demasiado lejos».

«La primera plaza del Mundial está lejos, pero podemos pelear por la segunda. Creo que podemos luchar por el subcampeonato». El segundo, el tercero, y el cuarto de la general. Aunque en el caso de Alex Rins el cambio de objetivo (de no descartar pelear por el título a pensar en finalizar segundo) viene más por los fallos propios, caída liderando en Assen, caída siendo segundo en Sachsenring, que por problemas mecánicos, una vez que la Suzuki se está mostrando como una de las motos más equilibradas de la parrilla, incluso más que la Honda, que está haciendo sufrir lo indecible a Jorge Lorenzo (en 'La Gazzetta dello Sport' han llegado a publicar este fin de semana que se plantea la retirada, a la vez que se expande el rumor de un ofrecimiento a Ducati para 2021) y a Cal Crutchlow, aunque este sacó la cara este domingo con un tercer puesto.

«No tengo las ideas completamente claras sobre qué no funciona, no sé el motivo, pero la sensación que tengo sobre la moto está clara y es precisa, no consigo salir bien de las curvas», razonaba por su parte Valentino Rossi, en crisis en los últimos cuatro grandes premios (ocho puntos de 100 posibles) y que ha cedido el liderazgo en Yamaha a Fabio Quartararo y, sobre todo, a Maverick Viñales, ganador en Holanda y segundo en Alemania. «La M1 de este año necesita una puesta a punto distinta con respecto a la de 2018 y para mí y para Morbidelli es más difícil hacerlo, mientras que Viñales y Quartararo se encuentran mejor. No consigo pilotar la Yamaha como lo hacía el año pasado. Esta pausa servirá para recargar las baterías, pero también para estudiar los datos y analizar la situación. Tenemos que entender qué pasa». Un estado de la parrilla que constata que Márquez no sólo está bordando su temporada, sino que además está machacando a sus potenciales rivales.