GP de Alemania

Márquez consolida su dominio en MotoGP con la décima victoria en Alemania

Marc Márquez celebra su victoria en Sachsenring. /Reuters
Marc Márquez celebra su victoria en Sachsenring. / Reuters

El líder del Mundial volvió a ganar en Sachsenring y dejó de nuevo a sus rivales sin respuesta, con Viñales segundo

BORJA GONZÁLEZSachsenring (Alemania)

Hay tres circuitos del calendario de MotoGP en los que Marc Márquez parece invencible. Uno es el de Termas de Río Hondo, donde, por una razón u otra, no siempre ha podido imponerse, pero en el que este año propinó una soberana paliza a sus rivales, cruzando la meta con casi diez segundos, incluyendo una celebración que le hizo 'perder' unos dos segundos y medio respecto al segundo, Valentino Rossi. Otro es, sin duda, el Circuito de las Américas, en Austin, en el que hasta que en este curso se fue inesperadamente al suelo mientras lideraba la prueba sólo sabía ganar. Ese es, hasta el momento, el único cero que luce en su casillero en la clasificación general de MotoGP, en una temporada en la que ha pasado la bandera a cuadros cinco veces en la primera posición, y tres en la segunda. El tercero es Sachsenring, donde este domingo no hizo otra cosa que cumplir con los pronósticos, para llevar su racha en el trazado germano hasta las diez victorias en los diez últimos años, una en 125cc, dos en Moto2, y las otra siete en la clase reina. Un récord histórico que bate la marca de años seguidos de la leyenda Giacomo Agostini en Imatra (Finlandia). Una barbaridad.

«Mi intención era la de intentar liderar de principio a fin la carrera», explicó después de quitarse de encima el temor a que le terminase sucediendo algo parecido a lo sufrido en Estados Unidos, el elemento que le había hecho mantener una línea de cautela a lo largo de todo el fin de semana. «No sabía si podría ser o no, pero ya en la salida se ha visto que en la primera curva he arriesgado, y me apetecía hacerlo porque quería estar delante desde el principio, aunque quería hacer dos vueltas lentas para calentar bien los neumáticos, sobre todo el delantero duro, para probar el agarre de la pista y a partir de ese momento comenzar a apretar. Y así lo he hecho, de una vuelta a la siguiente he bajado casi un segundo de ritmo y es cuando he empezado a romper la carrera primero y, después, a gestionarla. Sí que me esperaba que Maverick (Viñales) y Rins, que iban con el neumático duro detrás, estuviesen mucho más cerca al principio ya que tenían mucho mejor 'grip', pero no ha sido así y bienvenido para nosotros», se congratuló el líder del Mundial. Tal cual, una carrera sin apenas historia en la parte delantera, más que la de asistir a otra exhibición de un piloto que ha roto por completo el campeonato y que, si no media una sorpresa/desgracia, empezará en no muchas semanas a descontar el tiempo que le falte para cerrar su sexto entorchado en MotoGP.

Márquez sacó pronto de rueda a sus rivales, e hizo que el interés se centrase en quiénes iban a terminar acompañándole en el podio. El primero en destacarse fue Álex Rins, que consiguió abrir un importante hueco sobre su compañero en el inicio, Maverick Viñales, al que terminaría alcanzando Cal Crutchlow. Esto mientras por detrás un grupo bastante poblado probaba las complicaciones de las dos Ducati oficiales (con el segundo de la general, Andrea Dovizioso), o de Valentino Rossi, acompañado esta vez por pilotos como Jack Miller, Franco Morbidelli y un activo Joan Mir (uno de los favoritos, Fabio Quartararo, se fue al suele a las primeras de cambio). «Ha sido una lástima porque venía muy bien, pero la moto no me ha avisado para nada», narraba Rins, que perdió el tren delantero de su Suzuki en la curva 11, el segundo error de importancia del barcelonés, que también había terminado por los suelos en Assen cuando lideraba la carrera. «Entré tres o cuatro kilómetros por hora más rápido que en la vuelta anterior y con eso me caí en esa curva, que es muy crítica. Cometes un pequeño error y no puedes salvarla», dijo.

Su puesto lo heredó Viñales, que supo contener el empuje de Crutchlow, que al final desistió de atacar al piloto español, consciente de su menor ritmo y de que tenía el tercer puesto en el bolsillo. «Cuando le he seguido ya he entendido perfectamente mi posición, así que he decidido conservar neumático hasta el final e intentar estar en el podio», reconoció el de Yamaha, que ha salido de la crisis de principio de año y que ya es el primero de su marca en la general. «La dinámica es la misma, me da igual si tengo 12 puntos como antes de Montmeló o si son 58 ya que mi intensidad sigue siendo la misma y sé que vienen muchas carreras seguidas y hay que pasar de todo, pero por ahora vamos a aprovechar esta dinámica», resumió Márquez, que se marcha a las vacaciones con un colchón amplísimo de puntos en la clasificación, mientras observa cómo crece el desconcierto entre sus rivales.

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