GP de Tailandia

Márquez sale indemne de una caída escalofriante

Marc Márquez, rodando sobre el trazado de Buriram. /Pongmanat TaSiri (Efe)
Marc Márquez, rodando sobre el trazado de Buriram. / Pongmanat TaSiri (Efe)

El piloto español tuvo que pasar por un hospital de Buriram tras un accidente en el que, milagrosamente, no sufrió lesiones de gravedad

BORJA GONZÁLEZBuriram

La primera jornada de entrenamientos del Gran Premio de Tailandia comenzó con un susto mayúsculo, un accidente que hizo temer que ese imponderable que podría dificultar el cierre del título de MotoGP por parte de Marc Márquez había aparecido. En el primer libre, nada más salir del box con neumático nuevo, el líder del Mundial salía disparado violentamente de su moto en la curva 7, giro de derechas tras enlazar varios seguidos de izquierdas.

El piloto aparecía en pantalla directamente en el suelo, con las rodillas y las manos apoyadas en el asfalto de la escapatoria, sin moverse. Poco después se levantaba, con lentitud, y buscaba la ayuda de los comisarios de pista para salir andando renqueante, mientras al fondo aparecía su Honda con la parte trasera, el basculante, totalmente destrozado, sin neumáticos. Una imagen que hacía temer lo peor. Los minutos siguientes fueron los de la llegada de la ambulancia a la clínica del circuito, y los de su traslado a un hospital de Buriram para hacer un chequeo completo. Un incidente sobre el papel grave en un fin de semana planteado de manera festivo, pero que se saldó con un final feliz, con Márquez sin lesiones de gravedad más allá de los dolores propios de este tipo de impactos.

«Una vez caído, me he asustado un poco, porque no respiraba bien», explicaba el líder de la clase reina ya por la tarde, después de haber regresado indemne de Buriram y de haber podido confirmar a su equipo que no iba a haber problemas para volver a subirse a su moto, esta vez sólo en una de ellas, una vez que la otra había quedado en tal estado que iba a ser imposible tenerla lista y en condiciones perfectas para el segundo libre. «Me he quedado sin aire cinco segundos, pero para mí han sido como veinte. Con los doctores ya estaba bastante bien y quería volver al box, pero ellos se curan en salud y necesitan su tiempo. Por eso han querido llevarme a un hospital para hacerme un escáner y verlo todo más profundamente. Por suerte, no me he hecho nada y por la tarde hemos podido rodar normal», se congratuló Márquez.

Normal hasta el punto de salir a pista y marcar enseguida un tiempo rapidísimo, el mejor del día en esos momentos, en un entrenamiento en el que Márquez se limitó a hacer pruebas de cara a la carrera en la que se puede proclamar ya campeón, y en el que no entró en la pelea final por el mejor registro. «Todo lo que hace Márquez es impresionante», reconoció el más rápido del día (una vez más), el debutante Fabio Quartararo, que aventajó en casi dos décimas al oficial Yamaha Maverick Viñales, con una tercera M1, la de Franco Morbidelli, en el grupo delantero, en una jornada en la que Márquez finalizó sexto (con la Ducati de Jack Miller cuarta, y con la cuarta Yamaha, la de Valentino Rossi, quinta). «Se cae y vuelve superfuerte; no sabíamos si iba a correr en el FP2, aparece y está casi toda la sesión primero. Nada que añadir más sobre Marc, sólo que es muy grande todo lo que está haciendo», destacó Quartararo. Una sensación generalizada en el paddock y que no hizo más que confirmar por qué va a sumar su sexta corona en MotoGP en este curso.

Marc Márquez, en la camilla tras su caída.
Marc Márquez, en la camilla tras su caída. / Efe

En lo deportivo, Yamaha volvió a mostrar su mejor versión, con esos cuatro pilotos en las cinco primeras posiciones, un anticipo de lo que podría verse el domingo, una prueba igualada, como la de 2018, aunque falta por ver dónde está el verdadero límite de Márquez para esta carrera. «Márquez no ha probado a hacer una vuelta lanzada, ha rodado sólo con neumáticos usados y creo que es el más fuerte, ha sido rapidísimo ya desde la mañana. Si hubiese querido apretar probablemente habría sido el más rápido», aseguraba Rossi. «Quitándole a él creo que somos un grupo de pilotos que podemos rodar rápido con el neumático fuerte», añadió el italiano. Un grupo en el que incluye a sus compañeros de Yamaha, y también a las Ducati de Miller y de Andrea Dovizioso (octavo), segundo el año pasado, y de nuevo muy constante, más la Suzuki de Álex Rins, que también en 2018 se movió en los puestos delanteros en Buriram.

«Para mí es muy pronto para hablar de la carrera», analizó por su parte Dovizioso. «Tendremos que ver también si los dos entrenamientos de mañana serán también en seco, porque si llueve podrían cambiar mucho las cosas. Si no lo hace, sí que es probable que veamos a los mismos que estábamos hoy ahí delante, porque hay muchos con muy buen ritmo», apuntó Dovizioso. Unas previsiones, la deportiva y la climatológica, que no deberían suponer un problema para Márquez, y más después de haber salvado una situación como la vivida en este arranque en Tailandia.