GP de Francia

McLaren deja atrás los 'vicios' de la época de Alonso

El McLaren de Carlos Sainz, durante la carrera en Francia./EP
El McLaren de Carlos Sainz, durante la carrera en Francia. / EP

Las buenas sensaciones con las que acabó el GP de Francia confirman el cambio de rumbo que ha tomado el equipo con Carlos Sainz y Lando Norris

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Un sexto y un noveno puesto (este tuvo que esperar varias horas por la sorprendentemente tardía sanción a Daniel Ricciardo) es el botín que ha sacado McLaren de la octava carrera de Fórmula 1 de una temporada 2019 que ya va teniendo un ganador claro. Salvo una debacle de proporciones apocalípticas, Lewis Hamilton se convertirá en hexacampeón del mundo mucho antes de que se disputen los 21 Grandes Premios de este año, mientras nadie pueda meterles mano a los Mercedes.

Dado que es Ferrari quien se queda en el quiero y no puedo, es por detrás donde hay mucha más emoción. La pelea por el tercer puesto de la parrilla y sobre todo el cuarto se ha convertido en una jaula de grillos en la que McLaren está dispuesta a meterse si le dejan y le acompaña la suerte. Las progresivas y pequeñas decisiones que han ido conformando la estructura del proyecto de este año están dando sus frutos, y en el Paul Ricard de Francia, un circuito que es tan aburrido como significativo para colocar por orden a los monoplazas, el MCL34 se confirmó como el cuarto más rápido.

Lo decía Sainz nada más acabar la carrera: «se ha dado un paso muy grande, eso es lo que pedí creo que después de Mónaco, cuando nos pusimos cuartos en el campeonato, y se ha cumplido. En Paul Ricard hemos sido el cuarto coche más rápido, y eso quiere decir que vamos hacia adelante y que vamos en la dirección correcta». El año pasado, por estas fechas, el McLaren MCL33 ni estaba ni se le esperaba.

Esa es una diferencia fundamental con respecto a lo que se vio en este mismo circuito una temporada atrás. Con un Fernando Alonso que ya había arrojado la toalla, el equipo decidió tirar la temporada 2018 para centrarse en el proyecto de 2019 y 2020, en el que el asturiano ya pasaría a tener un papel muy secundario. Ahora el equipo se centra en Sainz y Norris, con Nick de Vries, Sergio Sette Cámara y el recién incorporado Sergey Sirotkin en las diferentes labores de probadores y pilotos reserva. Este era el rol que tenía Alonso, o al menos con el que habían anunciado su continuidad a principios de este año.

La llegada de Andreas Seidl para tomar las riendas de McLaren en las carreras y la presencia de James Key como máximo responsable técnico han traído consigo las sonrisas de vuelta a la fábrica de Woking. El camino por andar hasta la cima aún es muy lejano, pero de los años nefastos con Honda y tras haber tragado mucho barro, empiezan a salir a la luz resultados más que positivos. Prueba de ello es la clasificación del sábado en Francia: Sainz y Norris no sólo pasaron a la Q3, sino que lo hicieron con buenos tiempos y dejando atrás a varios de sus rivales directos.

No se puede obviar que el motor Renault este año funciona mucho mejor que el pasado. Este análisis lo hacía irónicamente Max Verstappen, que tanto se lamentó de los propulsores franceses cuando iban metidos en su Red Bull. Ahora con Honda, si bien nada tiene que ver con el pasado nefasto con McLaren, sufre mucho más.

Dos pilotos jóvenes con hambre, estructura directiva renovada y técnica más cercana a las ideas de los grandes… Esta McLaren empieza a quitarse la pátina de equipo venido a menos, conforme se va alejando la sombra de quien volvió como el hijo pródigo y se fue derrotado.

Alonso y McLaren separan sus caminos

La vinculación de Alonso con los de Woking se centraría en Indianápolis, pero el desastroso aterrizaje del equipo capitaneado por Zak Brown (suya fue la responsabilidad última) ha dejado una sensación más que agridulce por ambas partes. Es por ello que, desde mayo, ambas partes han empezado a separar sus caminos.

No es casual que Seidl hable abiertamente de que Alonso no volverá a subirse al McLaren este año, pero no deja de ser noticiable. El piloto reserva de lujo que habían retenido no está dispuesto a ejercer la labor de desarrollador para un equipo que le decepcionó notablemente en su intento por conquistar el óvalo más famoso del mundo. Una vez completado su contrato con Toyota, sólo le queda cerrar el que tiene con McLaren y aquí paz y después gloria.

El destino de McLaren en Indianápolis está en el aire, pero nada hace pensar que Alonso vuelva a confiar en ellos. En su círculo más cercano no ocultan su decepción con esta segunda época de los de Woking y no están dispuestos a una tercera. A veces, es mejor un divorcio amistoso.