Análisis

Por qué la F1 empuja a Alonso a dejarlo

Fernando Alonso, con gesto serio en el 'paddock'. /Reuters
Fernando Alonso, con gesto serio en el 'paddock'. / Reuters

El asturiano, aunque luego lo matizó, criticó con dureza la actitud de los pilotos más jóvenes que llegan a la Fórmula 1, acusándoles de no estar suficientemente preparados

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

No es que McLaren esté para hablar, ni Fernando Alonso para sacar pecho al volante de un monoplaza que los sábados no es capaz de pasar de la Q1 desde hace varias carreras. Sin embargo, después de abandonar en el GP de Estados Unidos señaló directamente a uno de los males endémicos que sufren los pilotos más veteranos de la actual parrilla: los jóvenes. Aunque suene a 'abuelo cebolleta', Alonso destacó el bajo nivel y la falta de cuidado que ponen algunos pilotos a la hora de encarar las carreras.

Este año se las ha tenido que ver con hombres como Lance Stroll, cuyo mérito para estar en Fórmula 1 es tener un padre rico, o Kevin Magnussen, que en la carrera de Estados Unidos fue excluido por exceso de consumo de combustible, como cuando Al Capone fue encarcelado por fraude fiscal y no por sus crímenes. De un tiempo a esta parte, en la Fórmula 1 han aterrizado pilotos con un grado de conocimiento de la agresividad directamente proporcional al de su juventud. Sólo hace falta echar un vistazo a cualquier carrera de las categorías inferiores, como la F2 o la F3 europea, y darse cuenta de que, en demasiadas ocasiones, los competidores piensan más en pasar una curva que en cómo pasarla.

«Igual hay que poner protecciones como en los karts de alquiler», ironizaba el español, sobre algo que ya se ha visto en muchas carreras este año: accidentes en los que el exceso de optimismo de un piloto se ha convertido en inconsciencia y ha dado como resultado un accidente con dos o más pilotos involucrados. Alonso aseguraba que esto no ocurre en el Mundial de Resistencia, o al menos él no lo ha sufrido aún. «En otros campeonatos competimos con gente amateur y señores de 60 años, y no pasa nada», señalaba, en referencia a pilotos como el veterano Paul Dalla Lana, que a sus 52 años sigue dándolo todo en el WEC, o el japonés Motoaki Ishikawa, de 51. Ambos compiten en la categoría LMGTEAm, la destinada a los corredores que no tienen experiencia previa y que, básicamente, pagan por estar ahí.

A esos no se les exige que estén a un gran nivel. Sólo que no estorben a los profesionales. El problema en la Fórmula 1 es que, sin llegar a ese grado de amateurismo, están llegando al teórico pináculo del automovilismo corredores que aún tienen la sangre demasiado caliente como para refrenar sus impulsos.

El caso 'Mad Max' Verstappen

De entre todos los jóvenes que han llegado y llegarán en un futuro próximo (el año que viene dan el salto Lando Norris a McLaren y George Russell a Williams, dos grandes promesas), hay uno que está brillando y que es capaz de lo peor y de lo mejor: Max Verstappen. Su actuación en el circuito de las Américas de Austin le granjeó otra vez el premio a mejor piloto del día, algo que ya se ha convertido en costumbre. Verle en pista es un auténtico espectáculo, sobre todo cuando en ese caminar por el filo de la navaja no se cae. Verstappen apenas ha pasado los 20 años y ya tiene en su haber cuatro victorias y 19 podios. El último lo marcó el domingo, con una memorable remontada desde el 18º puesto de la parrilla hasta la segunda posición final, por delante del mismísimo Lewis Hamilton.

El británico, aunque más joven que Alonso, aún comparte sus valores generacionales con respecto al automovilismo. La frialdad que demostró en esas últimas vueltas del GP de Estados Unidos, cuando se asomó al abismo del abandono en su lucha con el propio Verstappen, es un síntoma de lo que criticaba Alonso: hay pilotos que se pasan de agresivos, ante la permisividad de la FIA. Es más que probable que si en lugar de Verstappen hubiera sido otro corredor (Bottas no cuenta), Hamilton hubiera sacado el colmillo. Con 'Mad Max' no se atrevió: Verstappen camina o revienta, pero nunca cede.

Esta agresividad ya le ha costado al holandés alguna reprimenda de su propio equipo, pero también la admiración mayoritaria de la afición. A diferencia de hombres como Magnussen, Stroll o antes Maldonado, Verstappen suele saber medir (no siempre) hasta qué punto puede encender las calderas. Por eso el domingo acabó segundo y no tercero o cuarto. Por eso, gracias a él y a un inconmensurable (e inesperado) Kimi Räikkönen, la resolución del campeonato se ha ido una semana más.

Pero también por eso, Alonso se siente más a gusto fuera de la Fórmula 1. El asturiano ha competido con corredores legendarios como Michael Schumacher, grandes del automovilismo mundial como Juan Pablo Montoya o simplemente pilotos que tuvieron su momento y no lo aprovecharon lo suficiente, como Mark Webber o Felipe Massa. La diferencia es que, ahora, Alonso ve que las nuevas generaciones han perdido la capacidad de correr limpiamente. Citando al sargento Roger Murtaugh, interpretado por Danny Glover en la inmortal 'Arma Letal', Alonso se está haciendo demasiado viejo para esto.

 

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