El milagro de Alonso en Montmeló

Fernando Alonso rueda en Montmeló./
Fernando Alonso rueda en Montmeló.

El memorable séptimo puesto del asturiano ante la afición del circuito de Cataluña entra directo en los anales del automovilismo español

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

No podía ser otro día que el día de la Virgen de Fátima, en el que los católicos conmemoran el milagro de una aparición celestial a tres pastorcillos, cuando Fernando Alonso lograra una de las actuaciones más perfectas que se le recuerdan. El piloto asturiano saldrá séptimo en la carrera de este domingo, tras cuajar una clasificación en la que recordó a otros tiempos, cuando pilotaba un Fórmula 1 de verdad y no un monoplaza que en cualquier momento puede saltar por los aires. El español no sólo ha igualado la mejor clasificación en su segunda época defendiendo los colores de McLaren, sino que además lo ha hecho ante el enfervorecido público español que es, en palabras del propio Alonso, en parte responsable de esta actuación.

Cuando Alonso salió a pista para hacer la clasificación, el primer objetivo en mente era pasar a la Q2. No había mucho más que pelear, máxime después del bochornoso viernes que habían protagonizado (partido de pádel incluido). No obstante, en los terceros libres se había quedado cerca del top 10. Empezaba a rondar por la grada de Montmeló un cierto run-run: Y si. Mientras Stoffel Vandoorne quedaba penúltimo (Alonso lleva pleno de victorias en clasificación sobre su compañero en este 2017) superando sólo a Daniil Kvyat, el McLaren con el 14 se metía en la segunda tanda. Sonrisas cómplices entre los aficionados, pero sin mucho que esperar. Lo lógico era que se quedase en esa Q2, rondando entre 13º y el 15º, y que fuese una clasificación más.

Pero Alonso ha demostrado más de una vez que la lógica, esa fuerza que lleva la razón por encima del corazón, no es más que un arma para ganar discusiones. La igualdad entre los pilotos permitía a Alonso creer que sí podía. El nunca dejes de creer que se convirtió en un mantra futbolero para los fans del Atlético se convirtió en una realidad palpable para él, y al borde del banderazo a cuadros de esa Q2, marcaba un impensable 1:21.251. Su mejor vuelta en el fin de semana, la mejor posible de un McLaren Honda con novedades técnicas sobre las que nadie tenía esperanzas. La afición ya se volvía loca, y tenía motivos: Alonso había pasado por primera vez en 2017 al top 10 de la parrilla. Aunque no marcase una vuelta buena en la Q3, ya sabían que el objetivo estaba más que superado.

En pleno éxtasis por la Q3, y mientras Carlos Sainz caía en el ostracismo de una decepcionante 12ª posición, Alonso volvía a hacer lo impensable. Las miradas de la antigua marea azul se iluminaban al mirar a los tiempos en las pantallas del Circuit de Barcelona-Catalunya: Alonso no sólo no había roto (eso ya es noticia), sino que no iba último de ese top 10. Mientras Lewis Hamilton consumaba la pole número 64 de su carrera deportiva (en Mónaco puede igualar a su ídolo Ayrton Senna) por apenas media décima sobre Sebastian Vettel, Alonso conseguía un memorable 7º puesto, que le permitirá pelear por los puntos, siempre que el coche aguante.

La sonrisa con la que el asturiano atendió a los medios lo decía todo. El público, los periodistas y pilotos de la talla de Damon Hill se deshacían en elogios hacia el asturiano. Alonso es mi héroe, escribió en twitter el campeón del mundo de 1996. También los chistes, claro: el retrato goyesco del rey Fernando VII empezó a inundar la red. Esta vez no eran memes para burlarse de él, sino para elogiarle.

La culpa es del público. Alonso incluso se permitió bromear (quizá en los óvalos he aprendido a ir rápido en rectas) para quitarle hierro al asunto. Sabe que será un domingo complicado, pero para él, correr ante miles de personas apoyándole es una sensación de la que no se cansa. Siempre es especial, aunque estés acostumbrado, cada año que llegas aquí notas una vibración otra vez única, es un placer siempre correr en casa. He leído que soy el piloto que más puntos ha hecho en este GP, en la historia del Gran Premio de España, y gran parte de ellos es por el público, te saca un extra, agradeció.

Alonso había hecho creer otra vez en los milagros y, aunque es harto improbable, ya hay apuestas de si podrá llegar al podio. Es una apuesta muy arriesgada, más en un circuito donde apenas se puede adelantar. Pero, ¿cómo no creer en un piloto que ha conseguido meter en el séptimo puesto de la parrilla un hierro como el McLaren Honda MCL32 justo detrás de los Mercedes, Ferrari y Red Bull? Sólo un dato que hace dudar de la intervención divina en esta clasificación: en la larguísima recta de Montmeló, el piloto que marcó la velocidad punta fue Sebastian Vettel, con 326,5 km/h. Los que menos, Stoffel Vandoorne (310,2 km/h) y Fernando Alonso (314,1 km/h). Nada más que añadir.