Fernando Alonso conquista su gran sueño de Le Mans

Fernando Alonso conquista su gran sueño de Le Mans

El piloto asturiano gana las 24 horas junto a Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima, en un memorable doblete para Toyota

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROLe Mans

Fernando Alonso se convirtió este domingo en el segundo piloto español (el primero fue Marc Gené en 2009) en ganar las 24 horas de Le Mans en su máxima categoría. El español logró una victoria histórica para el automovilismo mundial (hacía más de 40 años que un campeón del mundo de Fórmula 1 no ganaba en La Sarthe) enrolado en el equipo Toyota, que acaba así con una maldición que le llevaba persiguiendo desde hacía dos décadas y que les había convertido casi en el hazmerreír del mundo del automovilismo deportivo.

Fernando Alonso ganó junto a Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima, pero como capitán. El novato más ilustre de todos los que compitieron en la 86ª edición de la carrera más grande del mundo tiró del carro en una prueba que los propios componentes de los dos coches de Toyota estuvieron a punto de hacer saltar por los aires.

Ganarse los galones en un equipo de resistencia no es nada fácil. Mucho menos cuando, por la idiosincrasia del campeonato y el pleno proceso de cambio que está atravesando, se ha convertido en el único contendiente real al título de ganador. La labor de Toyota, sin Porsche y Audi detrás peleando por arrebatarle la gloria, es simplemente no dejarse comer la tostada por el resto de coches categorizados como LMP1, ya que cuentan con la inmensa ventaja de que son los únicos con capacidad híbrida.

Tres relevos históricos

Fernando Alonso, como el resto de pilotos de Toyota, se repartió en tres relevos la carrera de las 24 horas de Le Mans. En su coche, el número 8, a quien le tocó salir fue al bromista Sebastien Buemi, que se ha convertido en uno de los confidentes más cercanos a Alonso en su aventura en el WEC. El piloto suizo no tuvo una buena arrancada, ya que le tocó por detrás uno de los 'pata negra' de Le Mans: André Lotterer. Este, enrolado en un Rebellion de los LMP1 privados, perdió el control de su prototipo nada más tomar la salida, y casi provoca un serio disgusto a los cientos de aficionados españoles desplazados al país del Loira este fin de semana.

Este incidente mandó al Toyota 8 detrás del Toyota 7, algo que no cambió hasta que Alonso se puso manos a la obra. El relevo que puso al español al volante del prototipo campeón coincidió con el del otro coche, con lo que le tocó 'bailar' con José María 'Pechito' López. El argentino, que no tuvo su mejor día en esta edición, vio cómo Alonso le quitaba la primera posición en el primer relevo en el que coincidieron.

Pero Le Mans no es una carrera de una persona, sino de varias. Por eso ganan todos, y pierden todos. Así, cuando Sebastien Buemi fue sancionado y perdió el primer puesto, a Alonso le tocó ponerse el traje de faena y hacer una de las de dos orejas y el rabo. Fue por la noche, en su primera noche en las 24 horas de Le Mans, cuando sacó todas las cualidades que le han hecho ganarse el respeto de todos los integrantes no sólo de Toyota sino del paddock del WEC al completo. Rápido y constante, se montó en el coche con más de dos minutos de desventaja: cuando se bajó eran sólo 45 segundos.

El tercer relevo lo hizo para intentar salvar los muebles a Kazuki Nakajima, a la postre el hombre que llevó a meta el primer Toyota ganador de las 24 horas de Le Mans. El japonés, como Buemi antes, fue sancionado con un 'stop&go' (por el mismo motivo: pasarse de velocidad en una 'slow zone'), con lo que de nuevo el coche 7 tomó ventaja. Al español le tocó de nuevo recortar la diferencia para que, aprovechando los coches de seguridad, volviesen al primer puesto.

Ahí entró en juego el ínclito Kamui Kobayashi. Al igual que su compatriota Nakajima, con el que rivalizó en los relevos de la carrera, fue castigado por ir deprisa donde no debía, y después por un despiste que hizo saltar las alarmas en Toyota. El japonés no se metió a boxes para repostar y cuando se quedó sin combustible, entró en modo seguro para llegar a meta. Un susto que luego vino acompañado por dos sanciones que, a la postre, no sirvieron de mucho más que para que el Toyota 8 aumentase la distancia y se llevase la victoria con más comodidad.

Los miles de aficionados que saltaron a la meta de Le Mans coreaban el nombre de Alonso. El español ha conseguido la segunda de las tres 'patas' de la Triple Corona, y está confiado en seguir en lo más alto. No le dará mucho tiempo a saborear este triunfo, ya que inmediatamente tendrá que disputar el GP de Francia de Fórmula 1 el próximo fin de semana.

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