La fe atraviesa montañas a dos ruedas

El extremeño Paco Guerrero, primer ganador de la Copa de España de Mototurismo. :: Tomás A. Márquez/
El extremeño Paco Guerrero, primer ganador de la Copa de España de Mototurismo. :: Tomás A. Márquez

El extremeño Andrés Pons es uno de los autores intelectuales de un proyecto elevado a competición nacional cuya primera prueba la ganó el pacense Guerrero

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

badajoz. La potencia sin control no es sinónimo de éxito. Esta máxima es 'leitmotiv' de una competición motera que ha comenzado a dar sus primeros pasos a nivel nacional y que tiene varias conexiones extremeñas. Por ejemplo el zafrense Andrés Pons, uno de los autores intelectuales de la idea junto al sevillano Fernando Ruiz, auténtico «alma mater» a juicio del primero. Ambos, junto a otros colaboradores, confeccionaron una serie de pruebas perfectas para los amantes de las dos ruedas y la navegación en la que los caballos desbocados no son los primeros del podio. Porque no se trata de un carrera sin más en la que la velocidad determina al ganador. Al contrario, el exceso de gas te penaliza. El otro reclamo de nuestra comunidad es Paco Guerrero, el piloto que ha vencido en el estreno de la Copa de España de Mototurismo Adventure, denominación adquirida por el auspicio de la Federación Española de Motociclismo, que la ha incluido en su calendario.

La RFEM comprobó que tiene visos de hacer las delicias de los apasionados por las dos ruedas y muy pronto se puso en contacto con sus impulsores. «Llamaron a Fernando porque querían hacer una competición nacional y les había gustado mucho nuestro proyecto. Fernando les dijo que quería que respetaran sus condiciones para que no cambiaran cosas y así lo hicieron. Estamos muy contentos», comenta Andrés Pons. En total, serán seis pruebas las que integren un calendario que alzó el telón el 26 de enero en Fiñana (Almería), con claro protagonismo pacense por el ganador: Paco Guerrero y su Husaberg 390 FE. La próxima cita tendrá lugar en Guadalajara, el 9 de marzo. «Ha sido una prueba exigente en la que había que aplicarse en la navegación. Yo ya tenía experiencia en pruebas de este tipo y me parece genial que la RFME haya creado esta copa», señalaba Guerrero tras su victoria.

Inicios 'militares'

LAS FRASESAndrés Pons Uno de los creadores «No es cuestión de velocidad. Puedes ir a 110 kilómetros por hora en un sitio y te pasas uno de los puntos señalados» «De lo que se trata es de sentirse piloto por un día y compites en las mismas condiciones que otros muchos pilotos que no son profesionales»

Natural de Zafra y residente en Villafranca, Andrés Pons, militar de profesión, fue destinado a Dos Hermanas (Sevilla), donde junto a otro militar, Fernando Ruiz, organizaron hace tres años una especie de «quedadas moteras» en las que a través del sistema 'Road Book' competían de forma amateur por unos 300 kilómetros de caminos y montañas de la provincial hispalense. La prueba consistía en pasar por diversos puntos, llamados 'Way Point' siguiendo un mapa previamente diseñado por Fernando Ruiz, un auténtico genio en estas lides de la navegación. Con motos de enduro y trail, aquello fue un éxito rotundo y de 60 pilotos inscritos se pasó a 110 y subiendo a 150, con participantes de toda la geografía española.

La almeriense Fiñana, Herrera de Duque, en Badajoz, y Bollullos de la Mitación, en la provincia de Sevilla, fueron los tres primeros escenarios que sirvieron de germen para una competición XTREM 300 ya de índole estatal y con vaticinio de asentamiento. La de Bollullos tuvo como ganador a Andrés García Apolo, villafranqués que conducía una KTM, mientras Paco Guerrero fue cuarto. El interés despertado por entonces ya era creciente. Prueba de ello, la participación de Miguel Puertas, piloto Dakar y jefe del equipo Dakar Himoinsa, piloto del ejército del aire destinado en Talavera. Con tanto militar involucrado, la batalla se estaba ganando y la fe invertida en este esbozo daba sus frutos cuando apareció la Federación Española de Motociclismo.

«Para la gente es una cosa nueva. Es perfecto para pilotos amateurs que no pueden permitirse muchos gastos. Para pensar en un Dakar hay que empezar a hablar de 60.000 euros. En muchas competiciones profesionales necesitas licencia de la federación con un carnet especial, necesitas patrocinios, un equipo detrás, etc., porque es un coste importante. Esto de lo que se trata es de sentirse piloto por un día y compites en las mismas condiciones que otros muchos pilotos que no son profesionales y que están igual que tú. Ves a gente mayor, de 50 o 60 años, algunos con experiencia en el Dakar, Marruecos, etc., y te dicen llorando que han disfrutado porque se sienten pilotos, o ves a vascos pilotando por poco precio en el parque de Doñana», valora Andrés Pons.

La bola de nieve fue aumentando, así que un año después optaron por crear la empresa XTREM, radicada en Dos Hermanas, para organizar los eventos y coordinarlo todo mientras prosigue el auge por este novedoso tipo de pruebas. «No es cuestión de velocidad. Puedes ir a 110 kilómetros por hora en un sitio y te pasas uno de los puntos señalados en las casillas del plano que hay que seguir con el 'road book'. Son pistas forestales donde prima la navegación más que la velocidad». Así que es como un juego. Por eso hay motos grandes que no terminan primeras. Las que han ganado son de unos 400 o 500 centímetros cúbicos, de menos potencia. «Es como un Dakar, pero en pequeñito», concluye Pons.

 

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