El rugby español ensaya la paridad

María Ribera, manteada por el 'Seven' español en su despedida de la selección. :: hoy/
María Ribera, manteada por el 'Seven' español en su despedida de la selección. :: hoy

Tres de los ocho técnicos de la Liga Iberdrola son mujeres, entre ellas la pacense María Ribera, que dirige al INEF L'Hospitalet y coordina la cantera de Cataluña

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

A María Ribera la retirada le ha durado apenas unas semanas. Agotó sus siete años de periplo competitivo en el 'Seven' con las 'Leonas' de la selección nacional de rugby y acto seguido se puso a continuar sus pretéritos pasos como entrenadora. Ella siempre quiso -una vez colgadas las botas- dedicarse profesionalmente a entrenar, pero los obstáculos del deporte minoritario y femenino se cruzan en su camino. Y eso que su gremio, el del rugby, podría considerarse uno de los escasos que sí entienden de paridad dentro de las grandes ligas nacionales, según un informe del Consejo Superior de Deportes recogido por la Federación Española de Rugby. De los ocho equipos femeninos de la Liga Iberdrola, tres están comandados desde el banquillo por mujeres, un 37,5%. En las máximas categorías del baloncesto y balonmano, también femeninos, hay otras tres, aunque constan de 14 equipos, por ende más oportunidades. En el caso de las selecciones, el panorama se torna más oscuro. Sólo el combinado nacional de fútbol sala de féminas lo dirige alguien del mismo sexo, Claudia Pons.

La pacense Ribera, una de las deportistas extremeñas más laureadas, es la entrenadora de un histórico como el INEF L'Hospitalet, cargo que compagina como coordinadora deportiva del propio INEF y de la Academia de la federación catalana, es decir, su programa de la cantera. L'Hospitalet es un club top de la comunidad y María hace doblete con los equipos de División de Honor y el regional, además de trabajar con las mejores sub 16 y sub 23 catalanas. «Desde que me retiré tengo menos viajes y algo he ganado, pero la verdad es que tengo más trabajo al estar pendiente de tantas cosas. Estoy muy entretenida en Barcelona y vivo en el Tibidago. En realidad, no es una nueva etapa porque ya fui entrenadora de delanteras y ayudante en equipos por donde pasé, incluso uno masculino en División de Honor».

Que sea su gran pasión no significa que pueda depender económicamente de ella. Reconoce que es difícil convertirse en profesional. «Tendré que buscarme un trabajo, porque sumado todo cobro 900 euros. En el INEF sólo 180 euros pese a que está en la máxima categoría, División de Honor. No me llega ni para una media jornada pese a que le dedico mucho tiempo. Eso pasa en el deporte minoritario, tanto masculino como femenino. Es muy bonito devolver al deporte y a la gente lo que te ha dado, pero hay que meter más dinero en las estructuras para que los entrenadores estén pagados. En el rugby se han logrado resultados increíbles, pero mucho se debe a la casta de los propios deportistas y sus staffs».

LAS FRASESMaría Ribera Entrenadora y exinternacional «El tópico de que el rugby es un deporte de hombres está superado. Ves a jugadoras de cuatro años»«Soy muy exigente, pero esa exigencia viene dada porque confío en el talento de las personas»

María Ribera cree superado ya el tópico de que se trata de un deporte exclusivo para hombres. «Ese tópico está superado. Veo alucinada jugadoras desde los 4 años en los campos y se le está dando más visibilidad en los medios o el apoyo de empresas como Iberdrola. Siempre se puede mejorar, pero se va quitando».

Como técnico, considera que el hecho de ser mujer no tiene que suponer una ventaja para preparar a chicas ya que prioriza la experiencia. «Hay muy buenos entrenadores hombres que llevan mujeres y grandes seleccionadores. No depende del género, sino de los años que lleves dentro de una categoría entrenando, por ejemplo a mujeres o a una categoría inferior.

Cuestionada sobre si se identifica más con el estilo 'Mou' o el estilo 'Zizou', contesta que ella es muy «exigente, pero esa exigencia viene dada porque confío muchísimo en el talento de las personas. Les propongo retos que creo pueden conseguir. Soy muy del trabajo duro e invisible, de que no haya estrellitas porque los ensayos son consecuencia del trabajo de todo el equipo».

Más diálogo en Cataluña

Ser responsable de la cantera catalana la sitúa a un paso de la selección autonómica, que no arrancará hasta marzo. Es probable que se lo ofrezcan pero no lo tiene claro por la acumulación de cargos. Si acaso, como ayudante, medita. Había que preguntarle si es incómoda para una entrenadora extremeña la situación política que se vive allí. «No hemos vivido situaciones incómodas. En mi equipo tenemos una francesa, alemana, norteamericana, etc., tenemos catalanas independentistas y otras que no lo son. Esta situación no impide que yo tenga las mismas oportunidades en las escuelas y lo del catalán es normal. Si yo voy a Inglaterra a trabajar me exigirán hablar inglés. Lo respeto. Hay que vivirlo con naturalidad y creo que falta más diálogo por parte del Gobierno. Cada uno tiene sus ideales políticos y no tengo que ir protegida por la calle. Todo lo que se haga pacíficamente es lícito».

Aunque ver las fotos de sus compañeras -con las que se coronó como diploma olímpico o fue quinta del Mundial- presentando la nueva camiseta del 'Seven' le remueve algo en su interior, asegura que no siente añoranza por la competición. Además, sí juega, como dice, aunque sea «para divertirse» ya que tiene ficha en su club y alguna vez que otra ya ha saboreado ese recuerdo. Con el XV, la otra selección, sí podría jugar, pero al menos este año no lo hará. «He dedicado siete años maravillosos al Seven y decidí que había llegado mi momento por respeto a mis compañeras porque hay que dar el máximo. Espero que les vaya todo genial, pero yo he cambiado el chip».

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