VOLEIBOL

«Rechacé viajes, fiestas, tiempo con la familia, pero jamás me importó»

Yohana se ha ganado el cariño y el respeto del voleibol. :: N. Bañegil/
Yohana se ha ganado el cariño y el respeto del voleibol. :: N. Bañegil

Yohana Rodríguez, la eterna y gran capitana del Extremadura Arroyo, preparada para la próxima temporada

REDACCIÓN

badajoz. Yohana Rodríguez, la eterna y gran capitana del Extremadura Arroyo, equipo que la próxima temporada militará en la Superliga Femenina 2 (SF2), afronta una nueva campaña en la que todo hace indicar que variará su decisivo rol en la cancha a otro más secundario, una circunstancia que le hace volver la vista atrás y aseverar no obstante que por el voleibol «rechacé viajes, fiestas, tiempo con la familia y amigos, pero jamás me importó».

Con 31 años, Rodríguez recuerda que con tan solo 10 comenzó su vinculación con el voley, un maridaje perfecto con el que recorrió todas las categorías inferiores, Segunda y Primera, Liga FEV, SF2 y Superliga, la élite del voleibol español. La jugadora refiere que durante todo ese trayecto fue creciendo, «tanto de forma personal como deportiva, con los éxitos que íbamos sumando año tras año, a costa, eso sí, de muchos sacrificios en el terreno académico, familiar, social y laboral, pero que no cambiaría por nada del mundo».

Aunque parece que ésta será la campaña en que dé un paso atrás en sus atribuciones en la pista en favor de otras jugadores más jóvenes, recuerda que «hace ya tres años que vivo esta misma situación y al final me termino involucrando de forma total, así que...». «Hoy sigo apostando por el voleibol y disfrutando de él, aunque cada vez de forma más desvinculada, ya que mi situación laboral, familiar y social han ido cambiando con los años y por este motivo no puedo dedicar a este deporte todo el tiempo que me gustaría».

Su actividad laboral como enfermera en la sanidad extremeña propició en las últimas campañas que debiera cambiar turnos de guardia para afrontar largos viajes (Barcelona, Canarias, Navarra), que se traducían en que a su llegada a Extremadura debiera hacer frente a esas jornadas previamente modificadas.

Ahora, en el ocaso de su sublime carrera deportiva, y aunque su extraordinaria complexión física y prodigiosa mente dejan entrever que todavía podría seguir jugando al más alto nivel, Yohana reconoce que se encuentra a las puertas de una temporada llena de incertidumbres, «en la que no podré asistir a muchos entrenamientos y determinados partidos. El Arroyo es en esencia un club de cantera y son las peques las que deben ir escalando puestos para llegar a tener esa oportunidad de defender a su localidad», concluye.