Javier Cienfuegos, el diputado que no deja de superarse

Javier Cienfuegos, tras lograr un nuevo récord de España:: HOY/
Javier Cienfuegos, tras lograr un nuevo récord de España:: HOY

El lanzador montijano vuelve a batir su propio récord de España para elevarlo a 79.38, cada vez más cerca de los 80 y tercera marca mundial

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

Se podría decir que la actuación de Javier Cienfuegos en Andújar este viernes fue in crescendo. Como la atareada hormiga, pasito a pasito para nuestro atleta de moda. El lanzador montijano fue escalando con cada lanzamiento –hasta seis– y elevando sus registros para batir, por tercera vez en apenas dos semanas, su propio récord de España (78.70) y dejarlo, no sabemos por cuanto tiempo, en los 79.38. Cada vez más cerca de los deseados 80 metros y la tercera mejor marca mundial del año. Ahora mismo el extremeño podría alzarse con el bronce en la última gran cita del año, el Mundial de Doha. Siempre de menos a más, Cienfuegos arrancó la serie con 74.48, para abrir boca solo. En el segundo se fue hasta los 76.60, el tercero ya llegaba a los 77.52 metros, muy parecido al cuarto disparo, de 77.57. En el quinto la cosa se ponía seria con sus 78.10. Y en el sexto, la locura de los 79.38. Como para no llorar por muy grande que sea uno.

En ese instante, cayó fulminado sobre una jaula del Meeting Internacional de Andújar que no olvidará. Sabía que la hazaña volvía a repetirse y en escaso tiempo. Abrazó a su entorno, a quien concede todo el mérito del mundo porque Javier es un ejemplo de humildad, y se agarró con cariño a su reciente bebé. Un año increíble para un Javier Cienfuegos que ya apunta a una cita mundialista de Doha que puede resultar histórica para el atletismo extremeño. También para el español, pues en martillo carece de grandes logros.

En un vídeo emitido en el Twitter de la Federación Española de Atletismo, el montijano, pletórico, afirmaba que, aunque parece «muy fácil, hemos pasado seis años muy difíciles y todo lo que estamos haciendo ahora me sabe a gloria. Antonio Fuentes y Carlos Burón –su descubridor y entrenador y el preparador– son los que me llevan los hilos y yo solo soy una simple marioneta en manos de ellos, y chapó. Lo único que hago es reproducir en el círculo lo que ellos me dicen día a día y solo tengo palabras de agradecimiento. Queda la úlitima competición del año y acudimos en un gran momento de forma, tercero del ranking, y lucharemos por las medallas. Por mí me iba ya mañana». Lo dicho, un ejemplo de humildad.