«Ahora me motiva tener más tiempo»

Rasero posa con su pequeña Jimena. :: HOY/
Rasero posa con su pequeña Jimena. :: HOY

«Lo que más me ilusiona ahora es renovar la cantera de Higuera la Real y darle continuidad en la comarca, para que los chavales practiquen deporte y adquieran un estilo de vida saludable»

J. P.

Es sin duda alguna uno de los grandes del deporte extremeño y un referente para el kárate español. Seis veces campeón de España, varios podios internacionales y con un título Mundial Universitario, Manuel Rasero (Higuera la Real, 1986) abandona el tatami en la cima. Una retirada soñada. El karateca extremeño puso la guinda a una trayectoria impresionante con un bronce en el Campeonato de España y la satisfacción de redondear a diez la cifra de podios en su brillante palmarés. En realidad le queda una última competición en el Nacional Universitario de abril donde también puede cerrar el círculo con diez oros. Profesor de Educación Física en Cumbres Mayores, lo deja porque su «conciencia» no le permite acudir a los campeonatos sin la mejor preparación. También por otras dos razones de peso, su hija Jimena de dos años y otra que viene de camino.

SU FICHA

Nombre
Manuel Rasero Ruiz.
Lugar y fecha de nacimiento
Higuera la Real, 13 de marzo de 1986.
Club
Gimnasio Oaki de Higuera la Real.
Palmarés
Campeón de España absoluto (2009, 2010, 2012, 2013, 2015 y 2016), plata (2008 y 2014) y bronce (2019); bronce en el Campeonato de Europa (2015) y por equipos plata (2010) y bronce (2007); campeón del Mundo Universitario (2008); plata por equipos y bronce individual en el Europeo Universitario (2009); campeón de España Universitario (2006 -2-, 2007 -2-, 2008 -2-, 2009, 2016 y 2017) y bronce (2005); campeón de Europa cadete (2004); campeón de España cadete (2004) y junior (2006) y bronces cadete, juvenil y junior (2002, 2003 y 2005).

-¿Por qué decide retirarse ahora?

-Principalmente por una cuestión psicológica más que física. Mi vida desde que era juvenil con la selección extremeña giraba en torno a los campeonatos y a prepararme lo mejor que podía. En el CAR de Madrid podía entrenar mañana y tarde. Pero cuando volví a Higuera ya no podía dedicarle tanto tiempo y no estaba tan bien preparado para las competiciones. Soy profesor de Educación Física y cuando estaba trabajando en Sanlúcar de Barrameda me iba al gimnasio solo y me pegaba con un saco. Me comparaba con otras épocas y es como si Nadal entrenase contra una pared. Necesitaba de compañeros. Entonces dejé la selección española y las competiciones internacionales.

«Hasta ahora no sabía lo que era tener un rato libre. No me apetece perderme cómo crece mi hija»

-¿Cuándo toma la decisión?

-Es una idea que llevaba rondando hace dos años, aunque iba ganando. Ahora los resultados también son buenos, pero creo que es el momento ideal para dejarlo. Con mi regreso a Higuera las condiciones de entrenamientos mejoraron porque tenía alumnos para pelear. Pero aún así sigo sintiendo que necesitaría entrenar más. Nunca he ido a un campeonato entrenando a medias. Antes de sentirme así y de darle vueltas al coco, la única forma es no competir más y así no tengo que estar enfadado con mi conciencia. Si compito es para estar arriba y para eso tienes que pagar un precio muy alto. Entrenamientos, control de la alimentación, no poder llevar a mi hija a la guardería... Lo pongo en una balanza y ahora prefiero disfrutar de este deporte de una forma relajada. Antes de un campeonato me encierro en mí mismo y ya no me apetece con 32 años, una hija de 2 y otra en camino. Como me iba a retirar me puse otro reto, el último. Quería afrontar mi último Campeonato de España en el cajón y estoy contento porque pude lograr mi décimo podio. Una cifra redonda para dejarlo.

-Pero lo deja en lo más alto, ¿el bronce no le anima a seguir?

-El bronce es una satisfacción más para decir que me he retirado como yo quería. El kárate me ha aportado valores y la competición la autoexigencia. Lo que más me motiva ahora es tener más tiempo. Por ejemplo, un viernes como hoy a las nueve de la mañana ya estaba sudando la gota gorda con mi hermano y hoy me he levantado y he podido disfrutar tranquilamente con mi hija. Hasta ahora no sabía el placer que es tener un rato libre. No me apetece perderme cómo crece mi hija.

-¿Y tampoco le entra el gusanillo justo ahora que el kárate va a ser olímpico por estar en unos Juegos?

-La decisión de dejar el equipo nacional la tomé antes de que el kárate fuera olímpico. Ya dejas de asistir a campeonatos internacionales, en dos años la competición avanza mucho y no espera a nadie. Además, reengancharse supone un coste económico grande. En kárate es más difícil clasificarse. Son cinco categorías por peso y en los Juegos se fusionan dos y solamente van diez competidores. Mi mejor ránking fue decimosexto cuando perdí el bronce en el Campeonato del Mundo y al año siguiente fui bronce en el Europeo. Supone un esfuerzo enorme aún sin garantías para estar en unos Juegos. Me iba a costar la vida reengancharme. Siempre me he caracterizado por tener las ideas muy claras y lo medité mucho. Una vez que tomo una decisión voy adelante con ella.

-¿Existe alguna posibilidad de dar marcha atrás?

-En mis mejores años no estuve en el top 10 de mi peso y ahora vienen chavales jóvenes pegando fuerte. Lo dejo en lo más alto, pero no a mi máximo nivel. Para eso hay que trabajar muy duro.

-¿Y no lo va a echar de menos?

-Por supuesto que lo voy a echar de menos, pero solamente cuando llegue la competición porque ahora podré comer todo lo que quiera (risas). Mantener el peso a veces es una tortura. No me arrepiento.

-¿Qué le ha aportado el kárate?

-Forma parte de mi vida. En realidad mi última competición va a ser en abril en el Campeonato de España Universitario. La UCAM me tiene becado y me comprometí a competir con ellos. Pero en el Campeonato de España puse el broche de bronce. Lo que más me ilusiona ahora es renovar la cantera de Higuera la Real y darle continuidad difundiendo el kárate en la comarca con dos objetivos, primero sacar chavales y el segundo que practiquen deporte y adquieran un estilo de vida saludable.

-¿Cómo llegó el kárate a su vida?

-Por mi maestro José Bouza. Empecé hasta gordino, jajaja. Hubo un momento en el que dejé de crecer a lo alto y empecé a lo ancho. Mi padre me dijo que debería hacer algo para moverme y en el pueblo, además de fútbol, solo había gimnasia o kárate y me apunté. No era de los más habilidosos, pero sí constante.

-Y llegaron las medallas y se convirtió en un referente del kárate.

-Mi maestro lleva el Gimnasio Oaki de Higuera la Real. Al ganar campeonatos se puso de moda y ampliamos las edades a prekárate de 3 a 5 años. Después pasan con José Bouza en infantil y con 11 años si les interesa la competición vienen a mis clases.

-¿Cuál es su mejor recuerdo?

-El primer recuerdo que siempre me viene es cuando gané el Campeonato del Mundo Universitario y también el Campeonato de Europa cadete en 2004. Estaba todo el pueblo esperándome y eso me marcó. Ahí me di cuenta que había conseguido algo importante. Tengo en mi habitación una portada del HOY de aquel día. También guardo mucho cariño al Campeonato de España de Salou que ganamos mi hermano Luis y yo. Mi hermano va a aprovechar que le dejo la vía libre (se ríe) y puedo dedicarle ahora más tiempo.

-¿Ve a su hermano en Tokio?

-Mi hermano Luis fue campeón de la Liga Nacional en 2018. Su meta es exclusivamente a nivel nacional. Para ir a unos Juegos tienes que ser campeón de España, entrar en el ránking mundial y sumar puntos, pero Luis está muy lejos y lo tiene asumido.

-¿Y a Marta García Lozano?

-Marta es joven y tiene mucho potencial. Pero para Tokio quizás sea demasiado pronto porque está Sandra y es indiscutible. Dependerá de su evolución y donde quiera llegar.

-Se va también en el mejor momento del kárate español.

-En el kárate español hemos pasado de las vacas flacas a las gordas. No había dinero ni para dietas y ahora al ser disciplina olímpica la Federación tiene dinero y también porque los resultados están llegando.

-Entre títulos y podios se licenció en Ciencias del Deporte y aprobó las oposiciones de Secundaria.

-Soy profesor en el IES José María Morón de Cumbres Mayores. Es casi como un sueño. Estoy a diez minutos en coche de casa y estoy encantado de la vida. En el instituto entreno con los chavales y hago exhibiciones para campañas como la violencia de género o el bullying. Estoy muy comprometido. En mi trabajo intento reflejar todos los valores que he aprendido como deportista.

-Su hija es todavía pequeña, pero ¿le gustaría que fuera karateca?

-Jimena se viene al tatami y le gusta imitarme, pero es muy pequeñita. Quiero que practique el kárate porque aporta muchos beneficios tanto físicos como de disciplina y valores. También quiero que pruebe a competir para que aprenda a ser responsable, a comprometerse, aprenda a perder y a ganar y tenga constancia.

-¿Con qué se queda de todos estos años?

–Con el cariño de la gente. Es muy gratificante para seguir adelante. El apoyo de la gente es muy importante y en mi pueblo he estado sobrado de cariño. Sin eso no puedes seguir. Y también es fundamental el apoyo de la familia. Salvo mi hermana Inés que no pudo ir por trabajo, todos me acompañaron a Leganés para estar conmigo en mi última competición.

 

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