«Aquí hubo un festín y yo vine a fregar los platos»

José Manuel Álvarez llegó a la presidencia en 2010. :: PALMA/
José Manuel Álvarez llegó a la presidencia en 2010. :: PALMA

El máximo mandatario del Ambroz hace balance de la temporada tras el descenso: deuda cero, posible adiós, Rafa Sanz...

JUAN CARLOS RAMOS PLASENCIA.

No dice que sí, pero tampoco que no. José Manuel Álvarez pone en el limbo su continuidad como presidente del Plasencia Ambroz una semana después de consumar su descenso a la Liga EBA. Ha sido sido una campaña mas agria que dulce, sin duda la más complicada desde que llegó al cargo en 2010. Llegó para limpiar el 'café para todos' de la época de LEB Oro. Y lo ha hecho.

-Qué supone el descenso del CB Plasencia Ambroz?

-Es un palo muy importante. El año pasado, nos tomamos el regreso a la LEB Plata como un proceso de adaptación. Nos salvamos al final, pero lo consideramos lógico por el hecho de tener que pasar la varicela. Pero ha habido varias decepciones. La primera, el propio formato de competición, que es muy injusto. No puede ser que desciendan el 25% de los equipos inscritos. Es una liga que está mal planteada desde el inicio, pero aquí se impone lo que diga la FEB y no hay capacidad de negociación. ¿Cómo se puede entender que haya cuatro equipos que lleven varias jornadas sin jugarse nada? Hay algunos que incluso han mandado a sus americanos a casa para ahorrarse dinero. Eso desvirtúa completamente la competición.

«No discutimos las habilidades de Sanz, pero no era un entrenador para un club como el nuestro»

-Parece claro que el cambio de formato no ha gustado del todo.

-No ha mejorado en absoluto la categoría. Aquí solo ha ganado la FEB, que ha ingresado 100.000 euros más. Es mentira que el cambio de formato haya servido para ahorrar costes. Es más, para nosotros ha sido mucho más caro. Sin ir más lejos, en el viaje a Menorca nos gastamos 6.000 euros, sin contar los desplazamientos a Vic u Hospitalet. No hemos visto las mejoras y así lo hemos manifestado. Lo que pasa es que aquí hay equipos que protestamos y hay otros equipos que son palmeros.

-Ha hablado de varias decepciones. ¿Cuál es la segunda?

-Haber apostado por Rafa Sanz como entrenador. En su día valoramos que tenía mucha experiencia en la categoría e incluso después creímos que la construcción de la plantilla ha sido correcta, pero no ha acertado en el manejo de esa plantilla. No discutimos sus habilidades, pero no era un entrenador para un club como el nuestro. Hay que entender que sacar un equipo de LEB Plata en una ciudad pequeña supone un sacrificio enorme, solo posible a través de esfuerzo, ilusión y trabajo desinteresado. No tenemos el modelo profesional que quisiéramos porque aquí todo el mundo compagina su trabajo con la dedicación al club. No somos un ejemplo de profesionalidad porque simplemente no somos profesionales. Y eso es algo que debe entender un entrenador que venga a Plasencia y que no entendió Rafa Sanz.

-La marcha de los dos americanos por problemas de visado de trabajo fue un punto de inflexión.

-Es evidente que el club tiene una parte de responsabilidad en ese sentido, pero es un problema que afectó a nivel nacional por un cambio de política de inmigración. Nosotros no hemos hecho nada diferente en relación a otros años, pero es verdad que somos responsables. Morgan mostró una implicación total para conseguir el visado y regresar y Roberts estimó que quizás no le compensaba el esfuerzo, ya que tenía que viajar largas distancias para conseguir la documentación. A nosotros nos costó incluso más dinero.

«Nos reuniremos y veremos qué nos apetece, ya que estar en EBA no es algo que nos ilusione»

-Lo malo es que no llegaron refuerzos del mismo nivel.

-Rafa Sanz nos propuso un jugador que valía 4.000 o 5.000 euros. Y eso era inviable. Fue su única propuesta y estaba fuera de nuestras posibilidades. Pero sin americanos también dimos el nivel en casa. El bajón y las cinco derrotas seguidas llegaron cuando ya estaba Morgan en la cancha.

-¿Le dolieron las ruedas de prensa de Rafa Sanz tras la salida de los americanos?

-Fueron declaraciones injustas, como decir que Bayle no estaba en el equipo porque no tenía padrinos. Y Bayle en su día decidió anteponer su vida personal y profesional a la deportiva. Jamás he dicho a un entrenador qué jugadores deben estar o cuántos minutos deben jugar. Son cosas que sientan muy mal. Incluso, cuando se fue Vladimir Tomasevic por falta de minutos, Rafa Sanz no nos pidió absolutamente ningún recambio. Empezó a decir cosas para ver si le mandábamos a casa y cobrar el resto de su contrato, porque yo creo que el interés lo perdió por tener que jugar la fase por la permanencia.

-¿Sentía que se usaba a su hijo Mario Álvarez como arma arrojadiza?

-No voy a negar que me metí en el baloncesto por mi hijo. No era mi deporte favorito, pero ya sí lo es. Pero nunca he dejado que interfiera mi cargo con el papel que debe jugar Mario en el equipo. Ha estado en otros equipos y yo he seguido en Plasencia. Y cuando ha estado en Plasencia, nunca he dicho cuántos minutos debía jugar. Ha vivido épocas donde ha sido importante y otras menos. Todo esto le ha hecho más daño que beneficio.

-¿Nunca quiso salir a rectificar lo que decía Rafa Sanz en ruedas de prensa?

-Me lo planteé, pero me parecía que era ponerme a su altura. Y si contestaba en rueda de prensa, automáticamente le tenía que echar. Ha sido un elemento tóxico a lo largo de la temporada.

-Y llega Raúl Pérez a salvar una situación que ya parecía imposible.

-Ahora la dinámica es completamente diferente. De haberlo sabido, lo hubiera hecho antes, pero estaba empeñado en no regalarle el resto de su contrato sin que antes se lo currara. Y eso que yo impuse mi criterio a la hora de traer a Rafa Sanz por encima de otros posturas. Valoré que en otros sitios había estado varios años, lo que me parecía un síntoma de continuidad.

-Qué va a ser del CB Plasencia a corto plazo?

-Hay muchos interrogantes. Cuando cogí el club, tenía una deuda importante y esa deuda se ha saldado este año. Y dirigir un club en una ciudad como ésta no es tarea fácil, pero podemos decir que hemos sido un ejemplo y no hemos dado ningún espectáculo. Pudimos haber desaparecido y no lo hicimos por la implicación de los directivos. Nos reuniremos la próxima semana y veremos qué nos apetece, ya que estar en EBA no es algo que nos ilusione. Cuando decidí bajar a EBA por motivos económicos tenía todo el sentido del mundo, pero ahora no lo veo tan claro. Habrá que esperar a ver qué equipos suben, si hay vacantes. Y podemos seguir, habrá que valorarlo, porque la LEB Plata también es una competición cara y con poco retorno.

-¿Va a seguir como presidente?

-Lo tengo complicado, pero no digo que no. El objetivo era saldar las deudas y está hecho. El baloncesto me quita tiempo de mi día a día en mi empresa y hay que ver si a alguien la apetece dar un paso al frente. El que venga, sabe que no va a tener deuda. Hasta ahora la gente ha acompañado, pero no ha liderado. Algún día me arrepentiré de haber dado ese paso al frente.

-¿Por qué?

-Aquí hubo un festín y yo vine a fregar los platos. Llegué después de la época dorada, cuando el equipo casi sube a la ACB, pero me encontré una deuda estratosférica. Si me voy, me iré con la cabeza alta. Pero el deporte es así, a quien recordarán serán a quienes casi suben el equipo a ACB, no a mí. Pero insisto, aún no he dicho que me voy.