Una estrella demasiado fugaz por culpa de una lesión

Una estrella demasiado fugaz por culpa de una lesión

La historia de Wagner Portes (29-8-1983, San Cristóbal, República Dominicana) es la de un amante empedernido y apasionado del béisbol. Un romance que se truncó de manera abrupta y prematura. El culpable de la ruptura, el gran enemigo de un deportista, las lesiones. Su estela fue demasiado fugaz pese a que estuvo a punto de hacerse un hueco entre los elegidos. Su irrupción fue tardía pero prometedora. Empezó a practicarlo con 13 años y progresivamente fue pasando por distintos clubes. «Entonces pasé a un programa, que funciona como una escuela de alto rendimiento para luego poder fichar por un club. Me presenté a varios equipos profesionales en EE UU, pero tuve un problema en el hombro y me obligó a dejarlo un poco de lado». Fue consciente de que su oportunidad se había esfumado, pero encauzó sus aspiraciones vitales. Siguió estudiando y se embarcó en varias aventuras emprendedoras en distintos sectores.

En 2009 decidió cruzar el charco con destino a España, en plena eclosión de la crisis económica. Se afincó en Villanueva de la Serena, donde residían su madre y sus hermanas. Su adaptación no fue fácil. Para una mente inquieta y productiva, la recesión que sufría el mercado laboral era un hándicap para proyectarse. Tras un tiempo en la localidad serona, en 2013 se marchó a Mallorca y desde hace un año vive en Badajoz. En 2016 se enroló como jugador en los Red Sox de Sevilla, de la Primera División española, aunque su trabajo en la hostelería no le permite compaginarlo esta temporada. En su país cursó la carrera de Administración y Dirección de Empresas, título que trata de convalidar y homologar aquí.