ATLETISMO

Cienfuegos, 'on fire' para el Mundial

Javier Ciefuegos posa con su nuevo récord de España de 78,70 logrado tras conquistar su noveno título en la nueva pista de La Nucía. :: RFEA/
Javier Ciefuegos posa con su nuevo récord de España de 78,70 logrado tras conquistar su noveno título en la nueva pista de La Nucía. :: RFEA

«A Doha llego en una posición privilegiada en el ránking. Es por lo que hemos luchado estos seis años», dice el montijano que acumula récords al tiempo que ejerce de político y estrena paternidad

J. P.BADAJOZ.

Javier Cienfuegos siempre ha sido un tipo cercano, humilde, amable, sincero, persistente y con los pies en el suelo. Nada le ha cambiado. Ni siquiera los dos récords de España en siete días y el tercero desde marzo. Es el mismo con el martillo en la jaula que en corbata como el diputado más joven en la Asamblea de Extremadura. El plusmarquista montijano se ha colado con derecho propio entre las estrellas del atletismo internacional. Sus dos récords por encima de los 78 metros en una semana le colocan en un territorio dominado por polacos y rusos. Con 78,70 conquistó su noveno título nacional en La Nucía y es la cuarta mejor marca mundial del año, por lo que a menos de un mes para Doha le dan licencia para soñar. «No te puedo decir que no. Siendo cuarto en el ránking mundial las opciones suben, por mi regularidad también. Vamos a luchar con uñas y dientes por pasar el corte el 1 de octubre y después pelear por todo», avisa.

Pasado con creces el techo de los 78 metros tiene los 80 a tiro. «La barrera psicológica eran los 78 metros, los 79 no suenan tanto porque están muy cerca los 80», apunta. Este viernes en el Encuentro Internacional de Andújar tiene una oportunidad de seguir con su progresión, aunque no es el objetivo marcado en su hoja de ruta. «Vamos a competir y puede sonar la flauta porque el estado de forma es bueno. Estamos cansados porque el plan está enfocado en llegar bien al Mundial, pero no me cierro puertas a que se pueda hacer mientras se pueda repetir en el Mundial». Doha es su obsesión y ese cosquilleo por hacer algo grande no lo puede evitar. «Por mí me iba ahora mismo a Doha», suelta. Y es que siente confianza y seguridad en un trabajo muy cuidado y concienciado bajo las directrices de Antonio Fuentes y Carlos Burón, además de una regularidad que le ha mantenido siempre por encima de los 75 metros en sus últimas competiciones. «Quedan cuatro semanas para seguir mejorando. Soy regular en esas marcas y ahora estoy tranquilo, tengo seguridad y la cabeza está funcionando bien», sostiene. El montijano puede meter al martillo en una final mundialista por primera vez en la historia del atletismo español. «En la clasificación con un tiro por encima de los 75 se estará sin problemas. Después si entramos en la final llegamos muy pegados y vamos a luchar por todo». De seguir su evolución, Cienfuegos se ve en la final. «Por los últimos campeonatos diría que sí. Con 78 puedes ganar como en los Juegos de Río o acabar quinto. Más que la marca es la posición, lo importante es ganar. El ránking está muy comprimido con siete u ocho atletas ahí y todo puede pasar».

Ahora mismo Cienfuegos, con 29 años, está en la élite de los grandes colosos del martillo codeándose con los polacos Wojciech Nowicki (81,74) y Pawel Fajdek (80,88) y el ruso Denis Lukyanov (78,97). «Al Mundial llego en una posición privilegiada del ránking. Una situación que no gozaba desde categorías menores. Esa sensación de estar entre los más fuertes gusta y es por la que hemos luchado estos seis años», expone. «Solo recuerdo algo parecido cuando batí el récord del Mundo júnior. No tiene nada que ver, pero son sensaciones por la regularidad. Necesitas estar tranquilo, seguro y no dejar nada al azar».

Curiosamente, Javier Cienfuegos, que este lunes recibirá en Barcarrota el Premio de la Orden Deportiva Hernando de Soto, se encuentra en el mejor momento de su trayectoria cuando más ajetreada tiene su agenda. A sus entrenamientos y exigencia de las competiciones de primer nivel une su actividad parlamentaria como político y sus tareas domésticas por su reciente paternidad. «Me gusta estar ajetreado porque la cabeza da muchas vueltas. El año pasado acabé el máster y estaba de preparador físico en el Montijo. Ahora el presidente Monago me da muchas facilidades para trabajar desde casa y el martillo está volando, así que toquemos madera. Tardo veinte minutos en llegar a Mérida. Me sé organizar y coger el ordenador a las diez de la noche no es problema. El día es largo y puedes sacar tiempo para todo». ¿Y cómo es un día en la vida de Cienfuegos? «Por la mañana voy a Mérida y algunos días entreno antes. Después comes y descansas antes de la segunda sesión. Ahora se agradece que sea verano porque hay más horas de luz para dar un paseo con la niña y el perro. Tengo mucha suerte con mi mujer. La pequeña está con la lactancia y por la noche si se despierta yo también por si me necesita de apoyo. La verdad es que la niña es muy buena», relata.

Mira a Tokio

Cienfuegos ya tiene la mínima olímpica, una circunstancia que le permitirá preparar la gran cita de 2020 con tranquilidad. «Miras de reojo a Tokio porque estamos en año preolímpico. No vamos a estar como en Río hasta el último momento. Cuando acabe el Mundial nuestra planificación será para poner toda la carne en el asador de cara a los Juegos y luchar por las medallas olímpicas».