NATACIÓN

César Castro se traslada a Asturias

César Castro, en un entrenamiento reciente. :: HOY/
César Castro, en un entrenamiento reciente. :: HOY

El nadador placentino deja la Blume de Madrid para buscar la clasificación olímpica en su club, el Santa Olaya

JUAN CARLOS RAMOSPLASENCIA.

Cambio de 180 grados en la trayectoria deportiva de César Castro. En la temporada más importante de su carrera, la que le debe conducir a pelear por la mínima olímpica para los Juegos de Tokio, el nadador placentino ha decidido dejar Madrid y cambiar la supervisión técnica. Deja el Centro de Alto Rendimiento Joaquín Blume para trasladarse a Asturias y dice adiós a su entrenador de toda la vida, Serafín Calvo -que sigue en Madrid- para apostar por la dirección deportiva de su club, el Santa Olaya de Gijón.

Bajo la dirección José 'Pepín' Núñez, César Castro ya trabaja en la temporada 2019/2020, que se presenta con un calendario con eventos de alto nivel deportivo nacional e internacional.

Destacan el Campeonato de España Open en el mes de abril y el Campeonato de Europa Absoluto en Budapest, en mayo. Pero el máximo objetivo, lógicamente, son los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Tratará de quitarse la espinita de hace cuatro años, cuando una lesión de hombro le impidió acudir a la cita olímpica tras haber conseguido la mínima en los 1.500 metros.

«Después de no poder asistir a los Juegos de Río, tengo toda la preparación de la temporada enfocada a dicho objetivo. Para ello he decidido cambiar el lugar de preparación, dejar la Blume y trasladarme a tierras asturianas. Allí, en mi club, afrontaré con Pepín Núñez juntos estos exigentes retos con la máxima ilusión», dice César Castro.

En este cambio vital y deportivo, César Castro recuerda a los que han estado a su lado después de tres años complicados por las lesiones. «Quiero agradecer el apoyo y la confianza recibidos por todos los técnicos, médicos, fisios, psicólogo y compañeros que me han permitido volver a entrenar y competir con ilusión tras tres difíciles años. Y también a mi club. el Club Natación Santa Olaya, que creyó y apostó por mí cuando estaba en pleno proceso de recuperación. Igualmente, a la Junta de Extremadura, que a través de su Fundación Jóvenes y Deporte me proporcionó su apoyo durante estos últimos años».