LA COLUMNA

Todo por sus perros

LUIS FERNANDO VILLANUEVA | DIRECTOR DE ARTEMISAN

Todos los que tenemos la suerte de disfrutar de la naturaleza en compañía de nuestros perros, sabemos bien lo que significan para nosotros. Con ellos disfrutamos y sufrimos lances de caza sin su participación no serían posibles o, de producirse, serían otra cosa. Muchos recordamos con precisión el día que uno de nuestros perros pasó a mejor vida, lo mucho que sentimos y lloramos su pérdida. Por todo ello no extraña que cada año varios cazadores y rehaleros pierdan la vida o resulten malheridos por intentar salvar la vida a sus perros, aunque vivimos en un país donde esto no es noticia. Mientras escribo estas líneas, las redes sociales hierven por un vídeo de un desafortunado lance en el que varios perros y un ciervo caen despeñados. Unos claman porque esta escena no debiera ser legal en nuestros montes, otros dicen que la caza, como la vida misma, tiene sus desgracias y momentos amargos. Yo me siento triste; triste por ver a un rehalero sufrir en esta escena, triste por ver cómo algunos «cazadores» graban y cuelgan una escena tan infortunada y triste por ver cómo aquellos que se aprovechan de las desgracias ajenas ven alentadas sus ideas. Éstos, los radicales, los que ansían la prohibición de la cinegética, se encontrarán a un sector cada vez más profesionalizado y con los argumentos científicos y jurídicos necesarios para seguir defendiendo la caza como lo que es, una fuente de empleo y riqueza para el medio rural, un elemento clave para frenar la despoblación y, sobre todo, un modelo para la conservación y gestión de nuestro medio natural.

 

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