LA COLUMNA

NUBES PARDAS

SALVADOR CALVO MUÑOZ

Hace un mes nos temíamos lo peor, pero por lo visto la amenaza se ha disipado. Nos amenazaban con más prohibiciones. Caso de la Media Veda. Adiós a las tortolitas. Menos mal que no. Mis amigos podrán disfrutar de esos atardeceres incomparables; sudar la gota gorda en el monte ardiente; bajar de su vuelo eléctrico a la lírica y fina streptopelia turtur, y comentar con la partida las peripecias. Disfrutad, hermanos, de ese bien preciado, no sea que el nubarrón de la amenaza se vuelva realidad y ésta sea la última Media Veda. Que nos quiten lo cazado. A ver cómo van a borrar de nuestro tesoro memorístico aquellas cacerías en El Patudo, allá en los setenta y ochenta; o cómo nos van a quitar de nuestros sueños las mágicas tardes de tórtolas en Sancho Gil, como una sopa por un aguacero repentino y luego mirando las estrellas del firmamento. ¿Cuántas veces hemos dicho y escrito esto y aquello sobre la Media Veda? Les importa un bledo. Llegará el dictamen de «los expertos» desde Bruselas y adiós muy buenas. Moratoria, como aquella sobre la «otis tarda» que iba a ser de cierto tiempo y hasta hoy. ¿Se ha recuperado la población de las grandes aves esteparias? Nada, cada vez menos. No lo sentimos por nosotros que, afortunados, vivimos la caza de Media Veda en años gloriosos; pero a nuestros chicos les van a hurtar la posibilidad de pasar ratos en el monte absolutamente impagables. Mal rayo parta a esa nube oscura que asoma. Emulando al poeta: «Coged, de vuestra alegre primavera, el dulce fruto, antes que la edad airada, cubra de nieve la hermosa cumbre». Pues eso.

 

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