LA OPINIÓN

Animalismo radical y caza

Cazadores en la media veda. :: FERNANDO FERNÁNDEZ DÍAZ/
Cazadores en la media veda. :: FERNANDO FERNÁNDEZ DÍAZ

Javier Bielsa Príncipe | Ingeniero de Montes

Cazar es pisar limpios paisajes poco alterados y sumergirse en la naturaleza. El cazador se esfuerza, atentos los sentidos, en abatir una esquiva pieza. Se aparta por unas horas del confort de la vida moderna para pasar a hacer el papel de predador que ha ejercido en la tierra durante millones de años como principal actividad hasta el periodo neolítico, como explicó Ortega y Gasset en su ensayo de la caza.

Este es el motivo por el que la caza proporciona a los cazadores tantas emociones. Se procura abatir la pieza de forma rápida y sin sufrimientos añadidos. La muerte de las especies silvestres en la naturaleza es siempre más cruel que la que proporciona el cazador. El mundo de Bambi no existe salvo en la imaginación de Disney. Una vez abatida la pieza se contempla con respeto. No se caza para matar sino que se mata por capturar la pieza.

La caza se rige por una legislación específica distinta de la que rige para la protección de los animales que contempla el código penal. Sirva esta introducción para intentar hacer entender que la caza es algo bien distinto al maltrato animal.

Un enemigo declarado de la caza es el animalismo radical. La filosofía que les inspira es que los animales susceptibles de sentir dolor, silvestres o domésticos, tienen parecidos derechos a los de las personas. En consecuencia, toda actividad que implique cualquier daño o muerte para el animal, doméstico o silvestre, debe ser prohibida, entre ellas la caza. La base social de estos movimientos es mayoritariamente urbanita, por tanto alejada del mundo rural y de sus usos y costumbres.

Pero lo que llama la atención de estos movimientos es la extrema violencia que ejercen en las redes sociales. Es frecuente el acoso en grupo contra alguna persona que se ha significado mediáticamente por su afición a la caza hasta el punto de desearle la muerte, incluso a menores, o la violación si es mujer. Se trata de aplicar una parajusticia con insultos y amenazas contra aquellos que ejercen una afición contraria a sus principios aunque los cazadores practiquen su afición en el cumplimiento estricto de la legalidad vigente.

Este movimiento es llamado por algunos fascismo animalista. Me extrañó la primera vez que lo escuché, pero verdaderamente tiene varios de los componentes de los movimiento totalitarios históricos ; dogmatismo, propaganda con manipulación de la verdad, odio y violencia extrema, hasta ahora solo verbal, contra los que piensan diferente. En el mundo de los refugios y protectoras de animales hay muchas personas de buen corazón que dedican parte de su tiempo al cuidado de mascotas abandonadas hasta rehabilitarlas y buscarles una familia de acogida y veterinarios que las atienden desinteresadamente en sus clínicas. Me cuesta creer que esas personas y todos los que han colaborado alguna vez en esta causa, tengan algo que ver con los que rezuman odio por todos sus poros hasta el punto de desear la muerte de un niño enfermo por querer ser torero. Creo que la utilización de la violencia va en contra de su causa.

La ultraprotección animal, intentando cambiar radicalmente mediante leyes los usos actuales, puede ocasionar la reacción contraria. La Ley que propone el partido animalista PACMA al Gobierno de Sánchez incluye la prohibición de la caza, pesca, tauromaquia, limitaciones a la ganadería, etc lo que sería un desastre para el mundo rural desde el punto de vista de biodiversidad, económico y social.

La ministra de transición ecológica Ribera ha manifestado públicamente que, a título personal, prohibiría la caza. El secretario de organización del PSOE manifiesta que «la caza es un actividad casposa».

Ser cazador es, más que una simple afición, una forma vida. Miguel Delibes, uno de los escritores españoles más importantes del siglo XX, gran aficionado a la caza, se definía a sí mismo como un cazador que escribe.

La respuesta a esta falta de respeto de todos los que pretendan acabar con nuestra afición o forma de ganarse la vida, será educada y democrática, en las urnas. La caza también vota.

 

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