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Campillo pospone su golpe sobre la mesa

Campillo pospone su golpe sobre la mesa

El cacereño no pasa el corte en el British Open tras una dura segunda jornada de su primer 'major', por lo que aguardará al PGA Championship en agosto

M. A. R. / EFE BADAJOZ / CARNOUSTIE.

Jorge Campillo tendrá que esperar, al menos hasta el próximo mes de agosto. Las buenas sensaciones de la jornada inaugural no le condujeron a superar el corte en la segunda, quedando eliminado de su primer 'grande', el British Open que se está disputando en el mítico campo de Carnoustie, en Escocia. Hasta allí viajó el golfista cacereño con la ilusión de no desentonar en su primera aventura en la élite del golf mundial. Jorge lo ha peleado, doblegó la tensión inicial del jueves cuando un tal Tiger Wood se le cruzó por delante y terminó su estreno con un esperanzador +1, dentro de los teóricos clasificados. Pero en la segunda cita de este viernes se fue a 75 golpes (+5), dando al traste con cualquier opción de ser parte de los elegidos.

El extremeño hizo bogey en los hoyos 1, 5, 6, 8, 10, 11 y 18, unos guarismos que le condenaron. Jamás olvidará los 4, 13 y 14, en los que firmó birdie. A Campillo le quedará el consuelo de haber competido con dignidad en el escenario más elevado de su carrera. También haber superado al actual número uno mundial, Dustin Johnson, también cortado aunque eso tal vez no le valga. Deberá postergar su golpe sobre la mesa en el Olimpo de este deporte hasta el mes de agosto, cuando participe en un PGA Championship al que acudirá con la experiencia vivida en el cruel campo escocés.

Un Abierto Británico tan duro que solo uno de cuatro españoles sigue en liza, Rafa Cabrera. Sergio García (+4) se marchó desolado, al igual que un Jon Rahm excelso el primer día y que parecía que lucharía por el triunfo (+5). En medio de una tormenta de agua y bogeys que ha mandado a casa a sus compatriotas, Cabrera Bello ha terminado con +2, a un golpe del corte de +3 y ocho de los líderes provisionales, los estadounidenses Zach Johnson y Kevin Kisner, ambos con seis bajo el par del campo.

«Me hubiera gustado no jugar los últimos hoyos con el agua tan al cuello», dijo aliviado el grancanario, después de empezar con tres golpes sobre el par la primera ronda, fruto de cinco putts en uno de los últimos hoyos. «He jugado un poco mejor en los greenes, gracias a Dios. He tirado bien los putt largos y he evitado triputtear», dijo el grancanario, condenado por el putt a no superar el corte en sus últimas tres competiciones. «Por fin un fin de semana en el que sé lo que voy a hacer», comentó animado.

Sergio García

Sergio García, ganador del Masters de 2017 y segundo en la edición del Open Británico de 2007, la última vez que se jugó en Carnoustie, fue mucho más parco en palabras antes de despedirse de su 77 participación en un grande. «He dado algunos golpes buenos, otros malos y al final a casa», dijo el castellonense, que va contemplando escaparse sus aspiraciones de formar parte del equipo europeo de la Ryder Cup, la competición bienal entre Europa y Estados Unidos que se disputará a finales de septiembre en París.

Por su parte, Jon Rahm, que integra de momento esa escuadra europea y sigue entre los cinco primeros del mundo, ha visto evaporarse un buen resultado de tres bajo par en cuatro hoyos de la segunda vuelta. «He dado malos golpes y he acabado atrapado en los trampas de arena», admitió Rahm, que había llegado con buenas sensaciones hasta al sexto hoyo, donde un putt escaso para birdie pareció desencadenar la trágica sucesión de doble bogey, bogey, y doble bogey, y otro bogey posterior, que lo han dejado fuera del corte de su tercer Open Británico.

«Siempre que empiezo a fallar por la izquierda se complican las cosas», lamentó el joven golfista de Barrika, después de acabar fuera del límite del campo por la izquierda en otro hoyo y con un birdie en el difícil 18, como recuerdo de la calidad que lo ha llevado a los primeros puestos del golf mundial.

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